Lucas Benamo conoció a Franco Colapinto mucho antes de que su nombre comenzara a escucharse en la Fórmula 1. El argentino tenía apenas ocho años cuando aquel primer encuentro abrió el camino de una relación que creció junto con su carrera deportiva.
Lucas Benamo, la mirada íntima sobre Colapinto: “Franco llegó a la Fórmula 1 para quedarse”
Lo conoce desde que era un niño, participó de su formación y continúa acompañándolo en la máxima categoría. En diálogo con El Litoral en la F1, el ex piloto bahiense habló de su madurez, la paridad con Pierre Gasly y un trabajo detrás de escena que Alpine también valora.

El inicio de una relación clave
El vínculo comenzó a través de Aníbal, el padre de Franco, y pronto se trasladó del simulador al karting y luego a los autos de carrera. Benamo participó de su formación, lo acompañó durante sus primeros años y fue testigo del momento en el que el joven de Pilar dejó la Argentina para buscar una oportunidad en Europa.
Con el paso del tiempo, la relación superó lo estrictamente deportivo. Hoy continúa cerca de Colapinto y forma parte de su círculo íntimo. Por eso, su mirada tiene un valor particular: conoce al piloto, pero también a la persona que existe detrás del casco.
La transformación de Colapinto en la F1
En diálogo con El Litoral en la F1, Benamo habló de la transformación que observó en Franco. Lo encontró maduro, concentrado y cada vez más seguro del lugar que comenzó a construir en la máxima categoría.

“Hace ya algunos meses que lo noto contento. Para un piloto es muy importante estar bien emocionalmente, porque cómo se encuentra anímicamente influye cuando maneja en cualquier categoría, sea nacional o internacional. Y acá, con los detalles que son tan importantes en la Fórmula 1, todavía más”, explicó.
Desafíos y aprendizajes en la Fórmula 1
La llegada a la Fórmula 1 implicó para Colapinto mucho más que un cambio de categoría. Debió aprender a convivir con la exposición, la presión por los resultados y el enorme movimiento que provoca cada una de sus apariciones.
Benamo observa ahora a un piloto más centrado y con una relación positiva dentro de Alpine. Esa estabilidad emocional, sostiene, también influye en su rendimiento.

“Está contento, está bien con el equipo y están trabajando mucho. Se lo ve muy bien con sus ingenieros y eso se nota en su cara, pero también en su manera de expresarse”, destacó.
Franco conserva, sin embargo, la exigencia que lo acompañó durante toda su carrera. No suele conformarse con un resultado y, aun después de una buena actuación, encuentra una vuelta que podría haber cerrado mejor o un detalle por corregir.
“Por supuesto que hay chinches, como pasa siempre. ¿A qué piloto no le gusta ganar? Son ganadores y por eso están acá, en la Fórmula 1. El objetivo es estar siempre entre los diez primeros”, sostuvo Benamo.
Momentos destacados en Spa y Hungría
El Gran Premio de Bélgica representó uno de los momentos destacados de Colapinto en esta parte de la temporada. El argentino terminó décimo, volvió a sumar y protagonizó un doble sobrepaso a Gasly y Liam Lawson que luego fue elegido por los fanáticos como la mejor maniobra del mes de la Fórmula 1.

La acción sintetizó parte de las cualidades que Benamo reconoce desde hace años: decisión, capacidad para encontrar oportunidades y una ambición que no se modifica por el nombre del rival. Franco se lanzó sobre dos autos en una misma maniobra, superó incluso a su compañero y consiguió abrirse camino hacia la zona de puntos.
El resultado también tuvo importancia para Alpine en su pelea dentro del Campeonato de Constructores. Más allá de la unidad conseguida, Spa reforzó la confianza de Colapinto y mostró que puede aprovechar las posibilidades cuando el auto le permite competir.
“Para mí lo vienen haciendo muy bien. Obviamente, todos los equipos están trabajando, pero el equipo también está haciendo un buen trabajo”, analizó Benamo.
Su valoración no se limita a lo que sucede durante la carrera. También observa cómo Franco se relaciona con los integrantes de Alpine y la manera en la que comenzó a construir su espacio.
“A Franco se lo ve contento con sus ingenieros y con el equipo. Eso se nota en su cara y en su manera de expresarse”, insistió.
Hungría y la referencia de Gasly
Una semana después de Spa, Hungría presentó un desafío diferente. Colapinto no pudo participar de la primera práctica y debió comenzar su trabajo recién en la segunda sesión, con menos tiempo para encontrar la puesta a punto del auto.
A pesar de esa desventaja, completó una clasificación sólida y quedó a menos de una décima de Gasly. La diferencia volvió a mostrar la paridad entre los pilotos de Alpine.

“El nivel de Franco es muy bueno. Está siempre muy cerquita de su compañero, que hoy es un piloto top dentro de la categoría. A pesar de no haber hecho la FP1, pudo ser sólido en la clasificación y quedó prácticamente a menos de una décima de Gasly”, señaló Benamo.
La carrera no entregó el resultado esperado. El Alpine careció del ritmo necesario para avanzar y Franco terminó fuera de los puntos. Benamo entiende que esas dificultades forman parte de una temporada en la que las diferencias son mínimas y una actualización puede modificar rápidamente el orden.
“Esta carrera no se dio, pero están muy cerquita. Todos los equipos están trabajando. Aston Martin, por ejemplo, pegó un salto muy grande con las actualizaciones que llevó”, explicó.
Spa y Hungría mostraron así las dos caras del presente de Colapinto. En Bélgica pudo avanzar, completar una de las maniobras más espectaculares de la carrera y sumar. En Hungría, las limitaciones del auto condicionaron el resultado, aunque volvió a terminar muy cerca de Gasly en clasificación.
Una lucha cada vez más pareja
La comparación con Gasly representa un parámetro importante para medir el crecimiento de Franco. El francés cuenta con mayor experiencia y está muy valorado dentro de Alpine. El propio Flavio Briatore lo ubicó entre los pilotos más destacados de la categoría.
Para Benamo, la cercanía entre ambos es una señal alentadora para Colapinto, pero también una herramienta para el equipo.
“Están muy parejos de nivel y eso es muy bueno para Alpine, para seguir progresando y desarrollando los autos”, afirmó.
Tener dos referencias cercanas les permite a los ingenieros comparar datos y obtener información más precisa. Benamo considera que ambos están aprovechando las posibilidades actuales del monoplaza, aunque Alpine todavía necesita evolucionar para acercarse con mayor frecuencia a los diez primeros.
“Para lo que hicieron hasta ahora fue muy bueno, pero hay que evolucionar. Seguro van a seguir trabajando. El jefe que comanda la nave también es muy exigente y ojalá que la segunda mitad del año sea buena”, expresó.
Después del receso llegarán nuevas oportunidades y la expectativa de que el equipo pueda dar un paso adelante.
“Se vienen carreras importantes, las últimas de la temporada europea. Están luchando para seguir mejorando y ojalá que en la segunda mitad del año puedan dar un saltito”, deseó.
El trabajo oculto de Colapinto
Hay una parte de la tarea de Colapinto que no aparece en las clasificaciones ni en el campeonato. Se realiza durante las reuniones técnicas, en el intercambio con los ingenieros y en las extensas jornadas de simulador.
Para Benamo, esa capacidad también permite comprender el lugar que Franco comenzó a ganarse dentro de Alpine.
“Es un muy buen tester para desarrollar los autos. Creo que los equipos también lo ven. En el simulador hace un trabajo muy, muy bueno”, destacó.
No se trata de un detalle menor para una escudería que todavía busca mejorar su rendimiento. Colapinto no solamente intenta extraer el máximo del auto durante cada gran premio: también trabaja junto con Gasly para ayudar a transformarlo.
“Está trabajando en conjunto con su compañero y con el equipo para seguir mejorando el Alpine. No tengo dudas de que va a ser así”, agregó.
Su capacidad para probar, interpretar el comportamiento del auto y transmitir información representa un aporte que no siempre puede medirse en puntos. En una Fórmula 1 definida por diferencias mínimas, ese trabajo puede resultar tan valioso como una buena vuelta de clasificación.
Una exigencia que conserva desde niño
Benamo conoce la autocrítica de Colapinto desde los primeros años de su formación. Lejos de sorprenderlo, entiende que esa característica fue una de las claves que le permitieron avanzar hasta la máxima categoría.
“Es así desde chico. Tanto en el karting como en los monopostos, Franco siempre fue muy exigente. Para estar donde está hoy se necesita un poco de eso. Es un deporte individual y uno siempre quiere ganar”, recordó.
Aquella exigencia acompañó a Colapinto durante todo el recorrido. Desde sus primeras experiencias en la Argentina hasta la etapa europea, cada oportunidad fue decisiva. Benamo estuvo cerca en buena parte de ese camino y conoce los esfuerzos que existieron detrás de su llegada.
Ahora lo observa desenvolverse dentro del ambiente de la Fórmula 1 con una naturalidad que parece desmentir el poco tiempo transcurrido desde su desembarco.
“Se insertó en el mundo de la Fórmula 1 como si hubiera estado siempre”, resumió.
Para Benamo, Colapinto no llegó solamente para ocupar temporalmente uno de los veinte lugares más buscados del automovilismo mundial. Su talento, la capacidad de trabajo y la madurez que adquirió le permiten proyectar un camino más largo.
“Lo dije siempre: para mí, Franco llegó para quedarse por el talento que tiene. No tengo dudas de que se vienen lindos años por delante”, concluyó.
La afirmación proviene de alguien que lo vio crecer antes de los grandes premios, la exposición y las tribunas cubiertas de banderas argentinas. Lucas Benamo acompañó al niño que comenzaba a descubrir el automovilismo y hoy permanece cerca del piloto que construye su historia en la Fórmula 1.
Desde ese lugar, su mirada es contundente: Franco Colapinto no solamente llegó a la máxima categoría. Ya comenzó a construir su lugar dentro de ella.








