Por más que los jugadores le sigan quitando valor o digan que es solo un partido de fútbol (lo cual es totalmente cierto), se trata de un clásico, de esos partidos que se deben ganar como sea. Y hay jugadores que están “armados y preparados” para jugar clásicos. Rodrigo De Paul es uno de ellos. No por su nivel futbolístico –que es bastante bajo y hasta acumulando sobrados motivos para ser sacado del equipo- sino porque De Paul pertenece a esa raza de jugadores. Los que se agrandan cuando tienen que agrandarse y el partido así los obliga.
Un clásico, de esos que “no se juegan, se ganan”
El Litoral observó en el último entrenamiento que hay optimismo. Los jugadores siguen diciendo que se trata “solo de un partido de fútbol”. En el fondo, ellos también están convencidos de que es “EL PARTIDO”.

Por estas cosas, el de este miércoles no es un partido más. Es Inglaterra y es eliminatorio. Así lo entiende la gente y así también lo deben entender los jugadores en su intimidad. Ganarle a Inglaterra puede ser, para ellos, otro eslabón consagratorio. Ganaron todo, es cierto. Pero el destino los puso ante un compromiso al que deben sortear, no solo porque es el último peldaño para jugar una final, sino porque justamente el rival es Inglaterra.
En Qatar, la verdadera Argentina apareció justamente en semifinales. Hasta ese momento veníamos mejor que ahora, pero no se había alcanzado el nivel más alto de rendimiento. Eso llegó contra Croacia y en esos 78 minutos iniciales que fueron brillantes frente a Francia en la final. Lo primero que se puede exigir en este momento, es que Argentina mejore futbolísticamente. Pero paradójicamente, es para jugar un partido de esos que “no se juegan, se ganan”. Por eso, De Paul a la cancha. Sin dudas. Por más que no ande bien.

Así como Argentina consolidó un ciclo histórico entre 2014 y 2026, donde los sucesivos planteles que acompañaron a Lionel Messi demostraron una vigencia implacable —disputando cuatro de las últimas cinco finales de la Copa América y dos de las últimas tres finales del mundo—, Inglaterra ha hecho lo propio en el Viejo Continente.
La actual generación de los Three Lions se ha convertido, por peso propio, en la tercera mejor selección europea de los últimos quince años, solo por detrás de potencias consolidadas como España y Francia. Su regularidad en la élite es intachable: cuartos en el Mundial de 2018, finalistas en la Eurocopa 2021, cuartos de final en el Mundial 2022 y nuevamente finalistas en la Eurocopa 2024. No obstante, en los mundiales siguen teniendo la deuda pendiente de llegar más arriba.
El funcionamiento del conjunto inglés se sostiene sobre nombres propios que cumplen roles idénticos a los pilares del esquema argentino:

• Harry Kane es el equivalente a la figura de Messi en términos de peso específico y liderazgo sobre el césped. Su capacidad para ponerse el equipo al hombro ha quedado demostrada en momentos de máxima tensión: dio vuelta en solitario un partido complejo ante Congo, destrabó el encuentro frente a México con asistencia y gol, y manejó con maestría los ritmos del tiempo suplementario contra Noruega. Su influencia en el juego trasciende su cuota goleadora.
• Jude Bellingham es un media punta todo terreno con un despliegue físico imponente. Bellingham se destaca por su agresividad en la presión y un oportunismo letal para pisar el área rival. Su efectividad es demoledora: acumula 6 goles en la presente cita mundialista (igual que Kane), de los cuales 5 han sido ejecuciones al primer toque tras capturar rebotes o asistencias directas.
• Declan Rice es el estratega de la mitad de la cancha, algo similar a lo que es Paredes en la selección argentina. El mediocampista del Arsenal combina un desgaste físico descomunal con una pegada sutil y precisa, convirtiéndose en el eje de la distribución y el equilibrio defensivo.
• Jordan Pickford no goza de la estatura de los arqueros tradicionales, pero lo compensa con una elasticidad espectacular y reflejos felinos. Consolidado como uno de los guardametas más vistosos del torneo, Pickford llega con el ritmo que le da la Premier League, donde, jugando para el Everton, lidera el promedio de atajadas por partido al ser el arquero más exigido del campeonato inglés.
¿Cuáles son las claves para neutralizarlos?
* Inglaterra es el equipo más peligroso del torneo capitalizando rebotes y respuestas cortas de los arqueros. La defensa tendrá que activarse en el área chica bajo una disciplina casi de básquetbol, bloqueando los caminos para impedir que los delanteros conecten con comodidad las pelotas que queden, eventualmente, boyando y sin dueño adentro del área.
* Con un promedio de altura significativamente superior al argentino, los británicos combinan lanzadores de élite con cabeceadores implacables. Minimizar las faltas cerca del área y los tiros de esquina será vital. Hay diferencia de altura a favor de los ingleses.
* Es imperativo asfixiar a Declan Rice para evitar que disponga de tiempo y espacio para lanzar sus característicos cambios de frente cruzados hacia los extremos, la llave con la que Inglaterra suele ensanchar la cancha y desestabilizar las defensas cerradas.
Será un partido para estudiar bajo todos los aspectos: el táctico, el físico (los dos vienen de jugar alargues) y el emotivo. No se puede fallar en ninguno. Respecto del estrictamente deportivo, el objetivo es mejorar y manejar la pelota. En cuanto a lo físico, tener el dominio del juego provocará un menor desgaste a la hora de correr. Pero lo emotivo será clave. Y en eso, esta Argentina de Scaloni demostró que tiene ese fuego interno que la distingue.









