El arranque de la jornada en el Madrid Open dejó una postal dividida para el tenis argentino. Mariano Navone confirmó su gran momento con un triunfo convincente en su estreno, mientras que Sebastián Báez volvió a irse antes de tiempo y sumó otra derrota que alimenta dudas en plena gira de polvo de ladrillo.
Día dispar para el tenis argentino en Madrid: ganó Navone y perdió Báez
Mariano Navone debutó con una victoria sólida ante Nuno Borges y avanzó a la segunda ronda del Madrid Open, donde lo espera Alexander Zverev. Sebastián Báez, en cambio, cayó ante Vilius Gaubas y profundizó su irregularidad en la gira europea.

Navone, ubicado en el puesto 45 del ranking, superó por 6-3 y 6-4 al portugués Nuno Borges, que venía de eliminar a Tomás Etcheverry en Barcelona. En la contracara, Báez, hoy 64° del mundo, cayó con claridad frente al lituano Vilius Gaubas, 124° del ranking, por 7-5 y 6-1.

Navone sostuvo su gran presente
El tenista de 9 de Julio resolvió su debut con autoridad en la Cancha N°6 de la Caja Mágica. Lo hizo apoyado en una actuación firme desde el fondo, con buena selección de tiros y sin fisuras en los momentos importantes del partido.
Navone atraviesa el mejor momento de su carrera y volvió a demostrarlo en Madrid. El triunfo sobre Borges no fue solo una victoria más en el cuadro principal de un Masters 1000: también funcionó como una confirmación de su crecimiento y de la confianza con la que llegó a esta gira.
La Nave mostró recursos para jugar en altura, una condición que modifica bastante el comportamiento de la pelota en Madrid. En un torneo sobre polvo de ladrillo, pero con una velocidad distinta a la habitual en la superficie, logró imponerse con claridad ante un rival que también atravesaba un buen presente.

Zverev, el próximo desafío
La victoria lo metió en la segunda ronda, donde tendrá un examen mucho más exigente. Del otro lado lo esperará Alexander Zverev, número 3 del mundo, uno de los pesos pesados del cuadro y un rival que lo obligará a sostener el mejor nivel de su tenis.
Navone, de todos modos, tiene razones para ilusionarse. Semanas atrás conquistó el ATP 250 de Bucarest, el primer título de su carrera en el circuito mayor, y antes ya había dejado otra señal importante al quedarse con el Challenger 175 de Cap Cana sobre superficie rápida.
Ese recorrido reciente le dio un envión que se nota en la cancha. Más allá de la magnitud del desafío que se viene, el argentino llega con la sensación de estar en condiciones de pelear y de buscar un golpe de esos que marcan un torneo.
Báez volvió a quedar en deuda
La otra cara del día la mostró Sebastián Báez, que no logró encontrar respuestas y quedó eliminado demasiado pronto. El argentino volvió a verse incómodo incluso sobre polvo de ladrillo, la superficie que en teoría mejor se adapta a su juego.
La derrota frente a Gaubas expuso otra vez esa irregularidad. Báez cedió un primer set parejo por 7-5 y después se desmoronó en el segundo, donde entregó dos veces seguidas su servicio y quedó a merced de un rival que terminó dominando con mucha claridad.
Además, durante el partido acusó problemas físicos y pidió atención médica, un detalle que también condicionó su actuación. De todos modos, aun antes de ese momento, ya se lo veía errático y sin la agresividad que suele distinguirlo.
Un dato que enciende alarmas
La caída ante el lituano no fue un accidente aislado dentro de la temporada. Se trata de la tercera derrota de Báez en el año ante un rival ubicado fuera del top 100, después de sus tropiezos frente al portugués Jaime Faria en Río de Janeiro y al francés Titouan Droguet en Bucarest.
Ese dato contrasta fuerte con lo que había mostrado al inicio del año. En la gira de Oceanía, Báez había dejado una imagen muy competitiva, incluso con triunfos resonantes ante nombres del top 10 como Taylor Fritz y Ben Shelton.
Sin embargo, esa versión no logró sostenerse. En Madrid volvió a verse lejos de su mejor nivel y sumó otra salida temprana en una etapa del calendario donde parecía llamado a afirmarse, no a retroceder.










