En la tarde del Parque Independencia, Newell's Old Boys y Lanús ofrecieron un espectáculo muy pobre por la undécima fecha del Torneo Clausura. En el Coloso Marcelo Bielsa, la Lepra e igualó 0 a 0 frente al Granate en un trámite caracterizado por la falta de audacia, el cálculo matemático y el descontento de la parcialidad rojinegra.
Newell's y Lanús aburrieron a todos y se conformaron con la calculadora
En un partido chato y sin emociones en el Parque Independencia, la Lepra y el Granate igualaron 0 a 0 en la Zona A. Entre el enojo del público local con la AFA y los arbitrajes, la especulación de la tabla prevaleció por sobre el juego y ambos entrenadores terminaron cerrando un punto que los acomoda en la pelea por los playoffs.


La primera etapa fue lisa y llanamente soporífera. Newell's no registró remates directos al arco y apenas contó con algunos desbordes aislados del juvenil Guch, quien no encontró compañía en la ofensiva: ni Walter Mazzanti ni Santiago Solari lograron desequilibrar por afuera, mientras que Matías Cóccaro fue completamente anulado por los centrales visitantes. Lanús, que sufrió la baja temprana de Lautaro Giannetti por una molestia muscular a los 6 minutos, se mostró levemente más punzante, pero actuó con extrema cautela.

El complemento mantuvo el mismo tono abúlico. La necesidad de arriesgar quedó postergada por los resultados ajenos que se habían dado en la jornada, como las caídas de San Lorenzo e Independiente, competidores directos en la lucha por ingresar a la zona de playoffs. Con ese panorama, tanto Frank Darío Kudelka como Mauricio Pellegrino prefirieron resguardar la unidad antes que quedar desprotegidos. Salvo una intervención de Nicolás Reinatti ante un intento de Cóccaro, los arqueros terminaron siendo meros espectadores.
El final llegó entre la resignación y la bronca del público leproso. Pese al bajo vuelo futbolístico, Newell's continúa dando pasos hacia una histórica clasificación a las instancias finales del certamen, beneficiado en gran medida por la irregularidad de un torneo donde la calculadora suele pesar más que la búsqueda del espectáculo.








