Da pena ver a este Newell’s. Y también causa pena ver a los hinchas descorazonados, prácticamente sin esperanzas de que la situación se modifique en el corto plazo.

El club del Parque Independencia de Rosario atraviesa uno de los momentos más difíciles de su larga historia. Estudiantes desnudó todos sus traumas y encima se lesionaron dos jugadores titulares. Frank Kudelka, que ya conoce la institución, tiene el desafío de levantar a un plantel destrozado y tiene que empezar con el duelo ante Central

Da pena ver a este Newell’s. Y también causa pena ver a los hinchas descorazonados, prácticamente sin esperanzas de que la situación se modifique en el corto plazo.
Solo les queda esa ilusión propia del fútbol, esa sensación de que un milagro siempre puede ocurrir, que las cosas pueden cambiar a partir de un triunfo o de un vuelco del destino. No pasó el miércoles por la noche en la derrota frente a Estudiantes de La Plata.
Todo lo contrario. Fue un partido para ratificar que la “Lepra” está en una de las peores horas de su larga y gloriosa historia.
Ahora llega el turno de Frank Kudelka, un hombre con experiencia en el cargo de piloto de tormentas, que ya estuvo al frente del plantel “rojinegro” y dejó un buen recuerdo. Pero el arranque de Frank no será nada tranquilo: toma un plantel devastado física y anímicamente, que en esas condiciones deberá afrontar el clásico del domingo ante Central.

Si los hinchas “leprosos” fueron a buscar algo de esperanza el miércoles por la noche en el “Coloso Marcelo Bielsa”, se llevaron todo lo contrario.
Observaron un equipo sin alma, sin rebeldía, sin respuestas ante la adversidad. Un conjunto con mandíbula de cristal, que después del primer gol de Estudiantes se desmoronó, bajó los brazos y se sometió a la voluntad del rival, que no lo goleó porque a los jugadores “pinchas” les faltó puntería.
Fue un 2 a 0 barato para Newell’s. El resultado moral, como solía publicar la vieja revista “El Gráfico”, fue lapidario para los rosarinos.
Lucas Bernardi, el técnico que se hizo cargo -otra vez- de forma interina, armó un equipo con los pedazos que fue juntando después de la escandalosa derrota en cancha de Banfield, que detonó el despido de la dupla Orsi-Gómez.
Metió ocho cambios y llenó la formación titular de pibes del club, porque los conoce y porque intentó darle algo de identidad al equipo. Quiso respaldar a los chicos con la experiencia del arquero Arias, del uruguayo Méndez y de Luciano Herrera, pero nada de eso funcionó. Newell’s fue más de lo mismo, perdió como casi siempre y profundizó su crisis.
Kudelka, que estuvo en el estadio observando el partido, ya inició oficialmente su segundo ciclo en la “Lepra”. En su primera experiencia en el club, tomó un plantel que estaba muy mal -no tanto como ahora- y lo sacó adelante.

Peleó un campeonato casi hasta el final, logró la clasificación a la Copa Sudamericana, no perdió el clásico ante Central -dirigió solo uno porque a su ciclo lo atravesó la pandemia y fue empate 1 a 1 de visitante- y los equipos que armaba tenían identidad de juego.
La diferencia es que contó con jugadores de mayor jerarquía, como Cristian Lema, Santiago Gentiletti, Aníbal Moreno, Maxi Rodríguez y Mauro Formica, entre otros.
“Hay que levantarse, nos tenemos que abrazar fuerte porque se puso difícil”, lanzó Lucas Bernardi después de la descorazonadora derrota frente al “Pincha”.
“Estamos en un momento incómodo, terminamos siempre tratando de emprolijar algo que no tiene valor cuando la derrota te vuelve a golpear”, diagnosticó el ex futbolista “leproso”, que ante la asunción de Kudelka vuelve a su rol de entrenador de la reserva.

Sobre el aspecto físico de los jugadores, muy cuestionado por los hinchas, Bernardi consideró que “se ven cosas que no son reales, por ejemplo lo físico. Se ve una pesadez, pero es por el momento que está pasando el equipo, no porque estén mal”. Lo concreto es que Newell’s sumó dos nuevos lesionados, que son el arquero Gabriel Arias y el mediocampista David Sotelo, que se perderán el clásico del próximo domingo.
Con esa pesada mochila en las espaldas, el cuerpo técnico liderado por Frank Darío Kudelka ya inició su segundo período en la “Lepra”. En tan solo tres días, deberán rendir uno de los exámenes más complejos del año. Casi sin tiempo de estudio, los “leprosos” esperan que la bolilla de la suerte esta vez les toque a ellos.