“Desde este arco, ví el mejor gol de la historia de los mundiales”, dice Nery Pumpido con una emoción que lo rebalsa. Porque el homenaje que le hizo la Fifa como gran protagonista de aquella gesta de hace 40 años, se dio justamente en el Azteca, donde debía ser. La gratitud del reconocimiento hubiese sido la misma; la emoción, no. Era ahí. Debía ser ahí.
Fifa, el Azteca, el reconocimiento a Pumpido en el inicio del Mundial y el aura de Maradona
El ex arquero santafesino, campeón del mundo, vivió este jueves una de sus tardes inolvidables. La Fifa recordó, a través de él, a aquella gesta de 1986 de la cual se están cumpliendo cuatro décadas.

A Nery, la pregunta se la hicieron mil veces en 40 años. “¿Cómo se vio el gol de Diego a los ingleses desde el otro arco?”. Y mil veces la respondió. Pero este jueves, en el entretiempo del partido inaugural en el que México dio cuenta de una inocente Sudáfrica, pudo revivirlo. Y seguramente, las imágenes habrán retornado a su memoria como si los 40 años, que están transcurriendo, no fueran tantos.
Pumpido está ahora en una posición dirigencial en la que logró encumbrarse hasta lo más alto del fútbol sudamericano. Así lo comentó el propio Alejandro Domínguez, que lo tiene de segundo en la Conmebol, que le ha dado también el cargo de director de desarrollo y que todo esto le ha permitido, también, codearse con las máximas esferas de Fifa, al punto tal que el propio Gianni Infantino lo ha reconocido en varias ocasiones.
Su llegada a Estados Unidos, que se produjo durante esta semana que transcurre, lo obligará a una sucesión interminable de viajes. Ya pasó en la anterior Copa América, cuando fueron “de avión en avión y de hotel en hotel” para ver la mayor cantidad de partidos. Estuvo en la inauguración en México y recibió su reconocimiento en la mitad de la cancha, ante el aplauso respetuoso y considerado de la multitud; este viernes estará en Los Angeles, para ver al equipo de Lechuga Alfaro (Paraguay) enfrentar a Estados Unidos. Y luego, seguramente, le tocará estar el sábado para observar uno de los platos fuertes de ese día, como será el encuentro de Brasil con Marruecos.
No fue un día más para él. Emociones, recuerdos, añoranzas, piernas que se habrán aflojado al volver a pisar ese césped que, hace 40 años, fue piso y testigo de una de las tardes inolvidables de la historia del fútbol argentino. Le tocó vivirla desde adentro. Y este viernes, en el mismísimo Azteca, su mente se abrió para dar paso al recuerdo de cada uno de los instantes inolvidables vividos en ese escenario.









