A Rosario Central se le viene uno de los partidos más importantes del año. El domingo que viene, en el atípico horario de las 14.45, recibirá a Newell’s en el “Gigante” de Arroyito, en lo que será una nueva edición del pasional clásico rosarino. Los antecedentes le juegan definitivamente a favor al “Canalla”, que en los últimos 13 años construyó una asombrosa racha de triunfos sobre su histórico rival en la ciudad. Pero las estadísticas contrastan con el presente del equipo dirigido por Jorge Almirón, que atraviesa su peor momento en el semestre, luego de quedar eliminado de la Copa Libertadores y tras caer de local frente a Gimnasia de La Plata, el sábado pasado.
Central llega al clásico en su momento de mayores dudas en el semestre
El equipo de Jorge Almirón viene de quedar eliminado en la Copa Libertadores y de caer de local ante Gimnasia La Plata. La falta de gol es la principal preocupación del entrenador. El domingo recibirá a Newell’s, con varios objetivos en mente

El presente futbolístico de Central no es caótico, pero está muy lejos de ser el ideal. Por el momento, se mantiene entre los ocho primeros de la Zona B, que son los que clasifican a los palyoff para definir el campeón del Torneo Clausura. En la tabla anual se encuentra en un expectante 5° puesto -por ahora obteniendo un cupo para la Sudamericana 2027- y tiene por delante la final de la Supercopa Internacional, que disputará ante Estudiantes de La Plata el próximo 26 de septiembre, con sede todavía por confirmarse.

Pero solo basta con respirar el ambiente que se vive en el “Gigante” de Arroyito cada vez que el equipo juega allí, para entender que los hinchas no confían en la figura del entrenador Jorge Almirón. El sábado pasado, en la derrota frente al “Lobo” platense, los silbidos de la gente también se trasladaron a algunos jugadores, tales los casos del defensor Facundo Mallo -quien cometió un error garrafal en el gol de Miramón que definió el partido-, Enzo Copetti y el recientemente llegado Tomás Badaloni.
La buena noticia para Almirón es que el principal problema de Central es claramente detectable: su falta de efectividad en el arco rival. El equipo tiene agresividad para defender y tiene velocidad en las transiciones de defensa a ataque, pero falla en la puntada final, sobre todo por la impericia de sus centrodelanteros. El técnico ya probó con Copetti, con Badaloni y hasta con el veterano Marco Ruben, pero ninguno de ellos le dio hasta aquí la contundencia buscada.
Luego de la caída ante Gimnasia, Almirón admitió que llegan “golpeados” al clásico e hizo un buen diagnóstico de lo que le pasa a Central en este segmento del año: “El equipo sí tiene profundidad, lo que pasa es que decidimos mal, llegamos hasta la última zona de la cancha y elegimos mal el pase o ejecutamos mal”, señaló. Y analizó que “uno cuando ataca desordenado, defiende desordenado”.
“Entiendo el enojo de la gente, entiendo que es normal que haya esa presión. La gente viene, llena el estadio y quiere que el equipo muestre un buen juego, que eso le genera confianza para el clásico y nos tocó perder”, reconoció el entrenador, que afrontará un partido muy importante para su continuidad, aunque nadie se anime a ponerlo en esos términos abiertamente. “Este grupo se va a levantar, tenemos una semana larga para prepararnos y entendemos todo el mundo, entendemos lo que es el clásico, así que nos vamos a preparar muy bien”, destacó Almirón para llevar algo de tranquilidad entre tantas dudas.
Comienza una semana clave para el futuro de Central y también de Almirón. El “Canalla” le saca un par de días de ventaja a su rival, que recién juega este lunes en La Plata ante Estudiantes y tendrá 48 horas menos de descanso y trabajo. Pero los problemas de Central están adentro y el técnico tendrá que pensar mucho para elegir la mejor fórmula para tratar de salir ileso del clásico.









