“Debuté a los 7 años en el club Ferroviario, que estaba en Talcahuano y la 26 sin nombre. Mi madre era guardabarreras de la 26, que hoy es Ángel Cassanello. Los socios del Ferroviario se bajaban ahí e iban caminando al club. Había en ese entonces un colectivo que le llamaban ‘la cucaracha’, que comunicaba al club con la avenida General Paz. Ahí estaba la línea "D", que actualmente es el "8". Así que a mí me llevaban al club cuando era más chiquito todavía, tenía 4 o 5 años. Me decían ‘Amuleto’ porque traía suerte, me ponían atrás del arco cuando jugaban al fútbol y no le convertían goles. Más todavía, pocos sabían que me llamaba Ramírez porque me decían ‘Amuleto’. Me quedó ese sobrenombre”. Con la muerte de Rufino Ramírez, “el Señor tenis criollo”, se va, quizás, el mejor jugador que tuvo este deporte bien santafesino en nuestra ciudad, además de un hombre respetadísimo y poseedor de una forma de ser y de manejarse en la vida que lo llevó a convertirse en alguien tremendamente querido en el deporte de la ciudad.
El adiós a Rufino Ramírez, el “Señor tenis criollo”
Para muchos, fue el mejor jugador de la historia de este deporte. La dupla con “Cartucho” Corthey fue histórica e inolvidable, allá por la década del 50 en pleno auge de este deporte.

Alguna vez, la Confederación Argentina de Deportes y el COI lo eligió como el mejor exponente del tenis criollo. Y fue famosa su dupla con “Cartucho” Corthey, otro que recientemente nos dejó y que también dejó un enorme recuerdo. “Estábamos tan acostumbrados a jugar juntos, que yo jugaba a la derecha y él, a la izquierda. Todos se asombraban porque el que pega siempre es el de la izquierda, pero en nuestra pareja era al revés. A ‘Cartucho’ le gustaba cortar en la red, dejarla ahí cerquita o sacarla de la cancha después del pique. En aquel entonces, allá por la década del '50, se hacía el Torneo Ciudad de Santa Fe. Se jugaba en las tres categorías, o sea single, dobles y dobles mixtos. Era por simple eliminación y yo gané en las tres categorías. Uno de esos años me tocó jugar más de 20 partidos en una tarde. Terminé como a la 1 de la mañana en Regatas y me acalambré y me caí. No podía caminar más. Pero había ganado todo, algo que ninguno pudo conseguir. Con ‘Cartucho’ estuvimos dos años y medio sin perder un solo partido”, contaba Rufino.

En 1953 se produjo un hecho histórico para el tenis criollo santafesino. Es que en el marco del Campeonato Argentino, la pareja integrada por Rufino Ramírez y Adolfo "Cartucho" Corthey consiguió el primer puesto, escoltados por el binomio Edmundo Yunges y Fortunato Cáceres, que representaban a la Sociedad Amigos del barrio Sargento Cabral, y la dupla René Lorenzutti y Roberto Mercado, que lo hacían por el Club de Regatas.
Se podrían seguir mencionando los logros obtenidos por Rufino (incansable ganador de partidos y torneos), como así también su actividad como docente en varios clubes de la ciudad desde 1972, cuando no solo se dedicaba a la enseñanza, sino que lo llevaba a la práctica con sus alumnos, porque fue el “hacedor” de muchos campeones argentinos y en casi todos los casos se dedicaba a jugar con ellos: docente y espejo a la vez.
Tipo humilde, bonachón, familiero, de amistades perdurables en el tiempo (como la de “Cartucho”). Se fue un grande del deporte, pero también un enorme ser humano para quienes tuvimos el honor de conocerlo, de escuchar sus anécdotas con una memoria impecable y perdurable. Se fue Rufino, el “Señor tenis criollo”, como le gustaba que le dijeran. En el más allá se reencontrará con su amigo “Cartucho” Corthey para revivir tantas tardes inolvidables y plagadas de éxitos.









