La polémica del cierre entre River y Boca sigue abierta, pero Héctor Paletta ya fijó su postura. El árbitro que estuvo en el VAR durante el Superclásico explicó por qué no llamó a Darío Herrera por el contacto de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área y fue terminante: para él, no hubo penal.
El VAR rompió el silencio tras River-Boca: “No fue penal”
Héctor Paletta, encargado del VAR del Superclásico, explicó por qué no intervino en la jugada entre Lautaro Blanco y Lucas Martínez Quarta. Defendió la decisión tomada en cancha, habló de una “jugada gris” y contó que recibió amenazas.


La jugada se dio en el último tramo del partido que Boca ganó 1-0 en el Monumental. Todo River reclamó infracción, pero ni Herrera en campo ni Paletta desde la cabina modificaron la secuencia. Reuters recordó que el equipo de Eduardo Coudet terminó frustrado porque sus pedidos de penal en el descuento fueron desestimados sin intervención del VAR.
La explicación de Paletta
Paletta definió la acción como una “jugada gris” y sostuvo que el equipo arbitral en cancha evaluó que existió contacto, aunque sin la intensidad suficiente como para justificar un penal. En ese punto, dejó claro que coincidió con la apreciación original y que por eso prefirió respaldar la decisión tomada por Herrera.
En sus declaraciones, además, remarcó que Martínez Quarta exageró la caída. Según su mirada, el defensor de River se dejó caer de una manera que no se correspondía con la fuerza real del contacto. Esa lectura fue central para sostener que no había elementos claros para corregir el fallo del árbitro principal.
La explicación no hizo más que alimentar el debate. La acción quedó dividida entre quienes entienden que hubo empujón sancionable y quienes, como Paletta, interpretan que el roce existió pero no alcanzó para cambiar el desarrollo de la jugada.
El respaldo al árbitro de campo
Paletta también dejó expuesta una filosofía de trabajo en el VAR. Contó que, desde que ocupa ese rol, intenta sostener la decisión del árbitro de cancha siempre que la jugada no presente un error claro y evidente. En este caso, consideró que no se trató de una acción lo suficientemente contundente como para forzar una revisión.
Ese criterio, justamente, fue uno de los ejes del análisis posterior al partido. Porque la controversia no giró solo alrededor del empujón de Blanco, sino también sobre si el VAR debía intervenir en una acción que, a simple vista, generó un reclamo masivo de River y de todo el estadio.
La escena quedó todavía más cargada por el contexto del encuentro. Boca se terminó imponiendo con un penal convertido por Leandro Paredes, sancionado después de una revisión de VAR por mano de Lautaro Rivero, y River cerró la noche con una mezcla de bronca por el resultado y por la jugada final.
Amenazas y continuidad en la fecha 16
En medio del revuelo, Paletta contó que recibió amenazas y que tuvo que apagar su teléfono durante tres días. También dijo que, por fortuna, esas intimidaciones no llegaron a su familia, un dato que expone el nivel de tensión que suele dejar un partido de este calibre cuando queda atravesado por fallos discutidos.
El árbitro aclaró además que no es hincha de Boca ni de ningún otro club y mencionó que en su familia conviven simpatías por River y por Boca. La aclaración buscó responder a las sospechas y agresiones que circularon después del encuentro.
AFA, mientras tanto, decidió no sancionar ni a Paletta ni a Darío Herrera. Los dos volvieron a ser designados para la fecha 16 del Torneo Apertura: Herrera dirigirá Estudiantes de Río Cuarto-Rosario Central y Paletta estará en el VAR de Atlético Tucumán-Banfield.








