¿Qué pasaba con el deporte el día del Golpe Militar?
Unión, Colón, Monzón, Reutemann y una
Santa Fe "pum para arriba" en ese 1976
Los dos clubes estaban en Primera y con muy buenos equipos. Monzón era campeón del mundo y unificaba la corona venciendo a Rodrigo Valdez en ese año y demostrando que era el mejor de todos. El Lole dejaba Brabham para pasar a Ferrari y así compartir equipo con Niki Lauda, uno de los mejores corredores de Fórmula 1 de la historia.
La cobertura de El Litoral de la victoria de Unión en su cancha ante Newell's, el fin de semana previo al Golpe Militar de hace 50 años.
El fútbol santafesino todavía mantenía muy fresco el recuerdo del año anterior. Es que ese 1975 fue histórico y no había pasado tanto tiempo en aquél 24 de marzo de 1976. Sólo algunos meses. El Toto Lorenzo por un lado y el Gitano Juárez por el otro, habían dejado su impronta en los dos clubes de Santa Fe. Ese año, 1975, debía ser de River. Y fue de River. Llevaba 18 años sin ganar un título. Y con Angel Labruna se armó un equipazo. Fue un bicampeón indiscutido. Pero allí estuvieron Colón y Unión dando batalla durante todo el año, cada cuál con su estilo, a cancha llena y rociando con jerarquía las canchas del país.
A Unión había llegado Urben José Farías como entrenador en el 76, con el aval y la recomendación del Toto, que se había ido a Boca a ganar todo. A Colón, el retorno de José Yudica, que ya había estado en el club y que el doctor Marcolín fue a buscar con la convicción que se iba a mantener la línea futbolística clara e identificatoria del fútbol bien jugado que había pregonado el Gitano Juárez, ahora en Huracán.
Días antes del Golpe Militar, Colón había anunciado la construcción de una tribuna de cemento (la norte, la que da a Jota Jota Paso) que iba a agrandar considerablemente la capacidad del estadio. En ese momento, allí había una tribuna de madera en la que se ubicaba la tradicional barra "Santa Rosa de Lima". Se hacía totalmente necesario agrandar el estadio, algo que también desarrollaba Unión apuntando a desmontar las tribunas de madera que aún quedaban en pie, para convertir a Cándido Pujato en un sector de populares de cemento y colocar plateas en la redonda, que por ese entonces todavía era popular.
"... Este es Cococho y su ballet..."
El domingo previo al Golpe, los resultados fueron muy satisfactorios. Colón goleó a Rosario Central en Junín por 4 a 1, con una estupenda actuación de "Cococho" Alvarez, convertido en figura preponderante del partido. Luraschi; Araos, Di Plácido, Mariano y Fernández; Villarruel, Roldán y Ernesto Juan Alvarez; Juan Carlos López, Saldaño y Aricó fueron los 11 que puso Yudica, quien hizo ingresar a Daniel Borgna en lugar de Villarruel. Los goles de Pascuttini en contra, Juan Carlos López, Saldaño y Aricó le dieron la victoria por goleada a Colón, ante un Central que era dirigido por José María Silvero (había sido DT sabalero). Los nombres que tenía ese plantel sabalero hablan por sí solos de la categoría de un equipo que contaba con futbolistas de muchísima técnica como "Villita" y "Cococho" en la mitad de la cancha, más un "9" de gran capacidad goleadora como "Poroto" Saldaño, que al poco tiempo se fue a jugar a Boca para ser campeón del mundo con el Toto Lorenzo.
Además, lo que era cada tiro libre a favor de Colón con ejecutantes de la talla de "Cococho", Daniel Vicente Aricó o Ricardo Aniceto Roldán. Los dos primeros, zurdos y con un guante en ese pie para poner la pelota en el lugar que quisieran. Y el tercero, diestro, haciendo gala de una fuerza descomual para perforar barreras y convertirse rápidamente en un jugador muy querido por el hincha sabalero.
Unión y las esquirlas de la revolución del Toto
Unión, en tanto, había enfrentado, en Santa Fe, a Newell's en aquel fin de semana previo al Golpe. Y le ganó con un 3 a 0 que exime de comentarios. Perico Pérez; Silguero, Regenhardt, Merlo y Bottaniz; Raschia, Telch y Marchetti; Moreno, Oscar Víctor Trossero y Garello fueron los 11 de Farías frente a un Newell's que fue dirigido por un ex entrenador de Unión: César Castagno. Los tres goles de Unión llegaron en el complemento, a través de Trossero, Rafael Domingo Moreno y Bianchini, que ingresó en el segundo tiempo.
Unión había renovado parte del gran plantel de 1975, con la llegada de Perico Pérez para reemplazar a Gatti, la Oveja Telch para ocupar el lugar del Chapa Suñé y Rafael Domingo Moreno, que venía de ser uno de los goleadores en el año anterior, para tratar de imitar lo que en el 75 había conseguido Heber Mastrángelo, quien de River pasó a Unión y enseguida se fue con el Toto a Boca para ganar todo lo que se le cruzó por delante con la camiseta xeneize. Ya Súper Manuel Corral había dejado la presidencia luego de haber provocado el retorno de Unión a la Afa en el 73, el ascenso en 1974 y una campaña revolucionaria en el 75. Su lugar fue ocupado por Armando Capello, que luego cedió la presidencia a un hombre sumamente trascendente en la historia política rojiblanca como fue el escribano Rubén Neme, en su carácter de síndico, que solucionó la crisis económica y deportiva, dejando un club de pie y venturoso para el retorno de Corral a la presidencia.
Ese Metropolitano de 1976, que terminó ganando Boca, estaba dividido en dos zonas. En la A jugaba Colón y el puntero hasta ese momento era Huracán. En la B estaba Unión, cerquita del líder en esa octava fecha, que era Quilmes.
Ese mismo día del Golpe Militar, la selección argentina jugó ante Polonia y ganó con goles del Gringo Scotta (oriundo de San Justo y con aparición rutilante en Unión antes de irse a San Lorenzo) y René Houseman. Al equipo lo dirigía el Flaco Menotti, previamente le había ganado a la Unión Soviética por 1 a 0 con gol de Kempes en un partido muy recordado porque se jugó con mucha nieve y después llegó el encuentro con los polacos. Argentina alistó a Gatti; Tarantini, Olguín, Killer y Carrascosa; Trobbiani, Gallego y Bochini; Scotta, Luque y Kempes. Todos se enteraron una vez terminado el partido que el país estaba, desde ese mismo día, bajo un regimen militar. En la cena, luego del partido, fue José María Muñoz, el "relator de América", el encargado de informarle a todo el plantel que el Golpe de Estado había derrocado a Isabel Perón de la presidencia de nuestro país.
Al domingo siguiente, Colón recibió en su cancha la visita de Estudiantes de La Plata, que ya era dirigido por Carlos Bilardo. La victoria le perteneció a Colón, que goleó 4 a 3 (ocho goles en dos partidos convirtió en ese momento), con dos goles de Aricó, uno de Saldaño y el restante de Juan Carlos López. Unión debió viajar a La Plata para jugar con Gimnasia, pero la suerte le fue esquiva: perdió 1 a 0 y, con ese resultado, Gimnasia pasó a comandar el grupo B de ese torneo Metropolitano.
En eso andaban Colón y Unión en aquél 1976 que no pasa desapercibido en la historia de los clásicos, pues en aquél año se enfrentaron en cinco oportunidades teniendo en cuenta la disputa de los dos torneos (el Metropolitano y el Nacional). Algo que jamás volvió a repetirse y difícilmente pueda ocurrir, al menos jugándose encuentros oficiales.
El Lole, piloto de "Il Cavallino Rampante"
Carlos Alberto Reutemann dando sus primeros pasos en Ferrari, escudería que lo contrató en ese año del Golpe Militar
Pero en ese 1976, Santa Fe contaba con dos enormes deportistas que habían trascendido las fronteras. Eran Carlos Alberto Reutemann y Carlos Monzón. En el caso de Reutemann, ese 1976 arrancó con el Brabham BT 45 con motor Alfa Romeo que no tuvo buen suceso y motivó que, a partir del accidente de Niki Lauda en Nürbugring, Ferrari decidiera contratarlo al cierre de ese año para que comparta la escudería con el propio Lauda (ya recuperado del accidente) y Clay Regazzoni. El 76 fue un año malo para el Lole, porque apenas cosechó un tercer puesto en una de las carreras y fue 16to en el campeonato que ganó James Hunt, pero sentó las bases para un 1977 en el que la escudería lo confirmó como segundo piloto, junto a Niki Lauda, alcanzando el cuarto puesto en el campeonato.
Carlos Monzón, el mejor entre los mejores
Carlos Monzón peleó una sola vez en 1976 y fue para vencer en Montecarlo a Rodrigo Valdez y unificar la doble corona.
Para Carlos Monzón, el 76 fue el año en el que volvió a demostrar que era el mejor mediano del mundo. Es que el Consejo Mundial de Boxeo le había quitado la corona (solo mantenía la de la Asociación Mundial de Boxeo) y por eso, en junio de ese año, peleó en Montecarlo ante Rodrigo Valdez para unificar el título con el colombiano, que había derrotado a Bennie Briscoe -una de las tantas "víctimas" de Monzón- para quedarse con la corona del Consejo.
Esa pelea se realizó en Montecarlo, Monzón ganó por decisión unánime de los jurados y la particularidad que tuvo esa pelea, fue que en la Argentina se pudo ver en un hotel céntrico de Buenos Aires en colores para un minúsculo grupo de privilegiados, cuando en Argentina la televisión era blanco y negro y recién se empezaba a trabajar para que llegue la TV color a nuestro país, hecho histórico que se dio el 1 de mayo de 1980 cuando Lidia Satragno, conocida popularmente como Pinky, despidió a la TV en blanco y negro para dar paso a la televisión color y mostrar la bandera celeste y blanca como primera imagen que emocionó a todos los argentinos.
Unión y Colón en Primera División y con muy buenos equipos; Carlos Monzón destronando rivales y haciendo hablar a todo el mundo, reconocido como uno de los mejores boxeadores en una época de grandes figuras (sobre todo en la categoría de los pesados), y Carlos Alberto Reutemann dando pasos firmes en la elite del automovilismo mundial, codeándose con los mejores y tentado por las principales escuderías de ese entonces, le daban un brillo particular al deporte santafesino en ese 1976 de aquel Golpe de Estado que marcó a fuego la historia de nuestro país.