“A pesar de los shocks negativos, la economía empieza a mostrar señales de expansión”. Más allá del fuerte cruce interno que amenaza su estructura política, incluyendo investigaciones por corrupción (Adorni, Caso Libra, Spagnuolo), el presidente apuesta a diluir esas densidades y juega un pleno cuando habla explícitamente de reelección.
Milei redobla la apuesta económica más allá de internas y acusaciones
Luis Caputo reconoce que no hay margen para más motosierra. El presidente juega su pleno al crecimiento; si no recompone la recaudación, alcanzar el superávit del 1,4% le demandaría ajustar otro 5,1% del gasto. Pero si la recaudación sube... podrá incrementarlo camino a las urnas.

“Estamos entrando en un sendero donde la tasa de inflación sigue cayendo y la economía empieza a expandirse”, dijo el mandatario la pasada semana en el Malba, pocas horas antes de reconocer explícitamente que está en carrera electoral, y de paso que los números podrían sumar recursos para gastos sin resignar metas fiscales.

El último dato oficial del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) del INDEC registró subas del 5,5% interanual (+3,5% respecto a febrero y +0,4% en la tendencia-ciclo). Pesca (+30,9%), agro (+17,9%), minería (+16,3%) y manufacturas (+4,6%) mostraron signos positivos.
El año depara un segundo semestre positivo según espera el gobierno de Javier Milei. Cerraría con crecimientos del PBI del 2,8% según el REM/BCRA; 3,5% en la estimación del FMI o 3,6% según el Banco Mundial. Pero más allá de Vaca Muerta, el agro y la minería, los números deben recomponer recaudación fiscal para sostener el superávit.
Con el anuncio de garantías de organismos financieros internacionales, Economía espera despejar expectativas financieras negativas ante el año electoral. Si el ecosistema de tasas baja, la demanda de pesos (que empezó a crecer) aportaría a la reactivación. Resta conocer el comportamiento de los salarios para configurar un clima social que se acople con el financiero que el gobierno concibe.
Motosierra y votos
Si los ingresos tributarios nacionales tuvieran una suba del 3% real interanual, no habría necesidad de ajuste y el gasto no indexado podría subir un 6,5%, reconoce un cálculo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
Si los ingresos tributarios tuvieran una variación nula pero los ingresos no tributarios subieran un 8% (por ejemplo, mediante privatizaciones), se podría financiar la parte indexada y mantener el gasto primario no indexado constante, añade el IARAF.

“Tenemos que recaudar más. Seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil porque estamos en un nivel de gasto a nivel de Tesoro de 15 puntos del PBI (aproximadamente 14,1% en abril). Es el nivel de gasto que había en los ’90 y 10 puntos menos que el pico de hace unos años.”
Los dichos de Luis Caputo son la frontera decisiva en la pretensión explícita de Javier Milei por la reelección. “No solo voy a terminar este mandato sino que voy a aplicar a otro si creo que hice las cosas bien. Después, decidirá la gente”, dijo días atrás el mandatario en una entrevista a Neura.
Y la gente decidirá según la oferta política y la propia convicción hecha de sentimiento y bolsillo. El peronismo tiene chances, pero dividido no podría competir con expectativas, lo que da algo de tiempo a la polémica pretensión de Karina Milei de configurar una oferta sin frentes internos ni socios por fuera de su sector en la LLA.
Pero la Casa Rosada no desconoce que el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) se ubicó en 1,99 puntos. Bajó 1,6% respecto a abril 2026 (que había sido 2,02 puntos). Acumula cinco o seis meses consecutivos de caída en 2026 y la contracción acumulada en lo que va del año es de alrededor del 19,2%.
Es el nivel más bajo de toda la gestión. Es la razón del abrazo de Javier a Patricia y a Santiago Caputo en el balcón. El presidente no desacreditó a Karina, Adorni y los Menem, pero no deja de avalar al "mago del Kremlin", que le apuntó duro al titular de Diputados por "mentir al presidente".
Sin margen para más ajuste
El IARAF proyecta el escenario económico de Argentina para el año 2026, contrastando las metas del presupuesto oficial con la realidad de los datos recaudados.

El documento revela que el objetivo gubernamental de aumentar los ingresos tributarios es inalcanzable sin crecimiento económico. El análisis advierte que para cumplir con el superávit primario del 1,4% del PBI acordado con el FMI, de no haber crecimiento, el Estado deberá aplicar un ajuste severo no vinculado a la inflación.
Para alcanzar la meta acordada con el FMI de un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI, Milei no puede recortar partidas indexadas por ley que constituyen aproximadamente el 55% del gasto primario total (jubilaciones, pensiones y asignaciones) y se mantiene prácticamente constante o con leves alzas en términos reales.
Si se cumple una proyección de caída real interanual de los ingresos tributarios del 2,9% para 2026, los equipos de Nadin Argañaraz calculan que el gasto primario no indexado deberá tener una baja anual del 6,2% en términos reales en las partidas no indexadas.

Teniendo en cuenta que este gasto ya se redujo un 8,6% en el primer cuatrimestre, el esfuerzo restante implica una caída del 5,1% durante los últimos ocho meses del año. Una opción de costoso margen ante los cuestionamientos por recortes a universidades, la atención a discapacitados o el Pami.








