Las canastas que definen las líneas de indigencia y pobreza desaceleraron durante septiembre por debajo de la inflación general, aunque todavía acumulan aumentos superiores al IPC tanto en el año como en la comparación interanual.
Las canastas básicas desaceleraron en septiembre, pero todavía corren por encima de la inflación
La Canasta Alimentaria y la Total frenaron su impulso durante el noveno mes del año y quedaron por debajo del IPC mensual. Una familia de cuatro integrantes necesitó $738.690 para no ser indigente y $1.632.505 para superar la línea de pobreza.

El informe publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) aumentaron 1,7%, después de haber avanzado ambas 2,6% durante agosto.
El cambio fue significativo frente al mes anterior. En agosto, las dos canastas habían quedado nueve décimas por encima de la inflación nacional, que entonces había sido de 1,7%. En septiembre ocurrió lo contrario: avanzaron dos décimas menos que el IPC nacional de 1,9% y tres décimas menos que el 2% registrado en el Gran Buenos Aires.

La desaceleración corta así dos meses consecutivos en los que la canasta alimentaria había aumentado 2,6%. La secuencia muestra una trayectoria irregular: avanzó 2,2% en marzo, apenas 1,1% en abril, 2,4% en mayo, 1,3% en junio, 2,6% en julio, otro 2,6% en agosto y ahora 1,7%.
Impacto en el acumulado anual
El dato mensual trajo alivio, pero la comparación acumulada mantiene una diferencia que afecta especialmente a los hogares que destinan una mayor proporción de sus ingresos a consumos básicos.
Entre enero y septiembre, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 25,3% y la Canasta Básica Total, 24,7%. En el mismo período, el IPC nacional acumuló 23,6% y el correspondiente al Gran Buenos Aires, 23,8%.
La distancia es bastante más amplia al mirar doce meses. Frente a septiembre de 2025, el costo alimentario necesario para no caer en la indigencia aumentó 40%, contra una inflación de 33,5% en el GBA. La canasta que determina la pobreza avanzó 38,7%.

La diferencia importa porque la CBA representa el gasto mínimo en alimentos utilizado para establecer la línea estadística de indigencia. La CBT amplía esa referencia incorporando bienes y servicios no alimentarios mediante el coeficiente de Engel y determina el umbral de pobreza.
El propio INDEC aclara que la CBA se valoriza cada mes con los precios relevados por el IPC del Gran Buenos Aires. Por ese motivo, estos valores corresponden a esa región y no constituyen una canasta específica para Santa Fe.
Cuánto necesitaron las familias
Para el adulto equivalente utilizado por el organismo como unidad de referencia, la Canasta Básica Alimentaria quedó valuada en $239.058,22, mientras la Canasta Básica Total alcanzó $528.318,67.
En el hogar tipo de cuatro integrantes —un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 y una hija de 8— fueron necesarios $738.689,90 para cubrir los alimentos mínimos y $1.632.504,69 para superar la línea de pobreza.

Un mes antes esos valores eran $726.469,38 y $1.605.497,35. Es decir, durante septiembre el piso alimentario sumó otros $12.220,52, mientras el ingreso mensual requerido para no ser considerado pobre aumentó $27.007,34.
Para un hogar de tres integrantes —una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61— la CBA llegó a $588.083,22 y la CBT a $1.299.663,93. En una familia de cinco personas, los respectivos umbrales ascendieron a $776.939,22 y $1.717.035,68.
De esta manera, la familia tipo quedó a menos de $12.000 de perforar los $750.000 mensuales sólo para garantizar el piso alimentario y ya necesita más de $1,63 millones para quedar estadísticamente por encima de la pobreza.
Verduras con movimientos
La desaceleración de la canasta alimentaria convivió, sin embargo, con fuertes movimientos dentro de algunos productos. La selección de precios del IPC del Gran Buenos Aires publicada junto con el dato de inflación permite observar esa dispersión.

Entre las mayores subas estuvieron el tomate redondo, con 34,1%; la cebolla, 24,6%; la batata, 12,5%; el zapallo anco, 12,4%; y el limón, 5,4%. En sentido contrario, la lechuga cayó 11,5%, la banana 8,5% y la papa 3,3%.
También hubo movimientos contrapuestos entre los lácteos. La leche en polvo aumentó 4,2%; la leche fresca en sachet, 3,1%; el queso sardo, 2,7%; y los quesos cremoso y pategrás, 1,9%. El yogur firme, en cambio, bajó 5%.
Las carnes mostraron variaciones bastante más moderadas. El asado subió 0,6%; la carne picada y la paleta, 0,9%; el cuadril, 1%; la nalga, 0,7%; y el pollo entero apenas 0,2%. Entre panificados también hubo dispersión: la harina aumentó 3,7%, mientras el pan francés lo hizo 1% y el pan de mesa cayó 8,6%.








