La canasta básica volvió a presionar durante agosto sobre los ingresos en Argentina: la de alimentos que define la línea de indigencia aumentó 2,6% por segundo mes consecutivo y la total que delimita la pobreza aceleró hasta la misma variación.
El aumento de precios en verduras y frutas volvió a correr la línea de indigencia
La Canasta Básica Alimentaria nacional volvió a aumentar 2,6% en agosto, repitiendo la variación de julio, mientras que la Canasta Básica Total aceleró al mismo ritmo y llevó el umbral de pobreza por encima de $1,6 millones para una familia tipo.

El informe publicado este jueves por el INDEC, en paralelo al Índice de Precios al Consumidor, mostró que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) mantuvo el 2,6% registrado en julio, mientras la Canasta Básica Total (CBT) pasó del 2,2% al 2,6%. Ambas quedaron, además, por encima de la inflación nacional de agosto, que fue de 1,7%.

“La variación mensual de la canasta básica alimentaria (CBA) al igual que la canasta básica total (CBT) fue de 2,6%”, precisó el organismo. En la comparación interanual, los aumentos fueron de 39,6% y 38,3%, respectivamente.
La CBA sostuvo así la presión observada durante julio. El 2,6% volvió a ser el registro más elevado desde febrero, cuando había avanzado 3,2%. La secuencia de los últimos meses muestra una trayectoria irregular: 2,2% en marzo, 1,1% en abril, 2,4% en mayo, 1,3% en junio, 2,6% en julio y otro 2,6% en agosto.

En el acumulado de enero a agosto, la canasta alimentaria trepó 23,2%, mientras la total aumentó 22,7%. La diferencia es chica pero relevante porque la CBA representa el gasto mínimo en alimentos utilizado para fijar la línea de indigencia. La CBT amplía esa referencia incorporando bienes y servicios y determina el umbral estadístico de pobreza.
La CBA se construye sobre los requerimientos kilocalóricos y proteicos indispensables de un adulto equivalente y se valoriza mensualmente con los precios relevados en el Gran Buenos Aires. Para obtener la CBT, el organismo amplía ese universo mediante el coeficiente de Engel, que relaciona los gastos alimentarios con el gasto total de la población de referencia.
Por tipo de hogar
Para el adulto equivalente que utiliza el INDEC como unidad de referencia, la CBA quedó valuada en $235.103,36 y la CBT en $519.578,43.
En el hogar tipo de cuatro integrantes —un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 y una hija de 8— fueron necesarios $726.469,38 para cubrir los alimentos mínimos y $1.605.497,35 para superar la línea de pobreza.

Un mes antes esos valores eran $708.016,24 y $1.564.715,90. Es decir, durante agosto el piso alimentario aumentó $18.453,14 y el ingreso requerido para no ser considerado pobre sumó otros $40.781,45.
Para un hogar de tres integrantes, la CBA quedó en $578.354,27 y la CBT en $1.278.162,94. En una familia de cinco personas, los umbrales ascendieron a $764.085,92 y $1.688.629,90.
De esta forma, agosto dejó para una familia tipo el umbral de indigencia del que luego se vale la medición general del organismo estadístico por encima de los $726.000, mientras la línea de pobreza perforó por primera vez los $1,6 millones, todavía con cuatro meses por delante para completar el año.
Variación en alimentos
El movimiento de la canasta alimentaria no tuvo esta vez un correlato lineal con el promedio del IPC del Gran Buenos Aires. Allí, Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,4% en agosto, dos décimas por debajo del nivel general de esa región, que fue de 1,6%. A nivel nacional, el rubro subió 1,7% y el INDEC señaló que tuvo la mayor incidencia mensual en las regiones, impulsado por verduras, frutas y pan y cereales.

La mayor presión volvió a concentrarse en algunos productos frescos. La cebolla encabezó las subas con un salto de 42,7% en un mes; el zapallo anco aumentó 35,5%; la banana, 30,4%; la papa, 22%; y la batata, 9,6%. La dispersión dentro del mismo grupo fue marcada: la lechuga cayó 18,8% y el tomate redondo 17,5%, mientras también retrocedieron el limón 2,3%, la manzana 1,6% y la naranja 0,9%, según el cuadro de precios del GBA del informe de agosto.
Los lácteos, que habían tenido una incidencia mayor durante julio, mostraron movimientos más moderados. El queso pategrás aumentó 2,6%; el cremoso, 2,3%; el sardo, 1,6%; el dulce de leche, 1,3%; la manteca, 1%; y la leche fresca entera, apenas 0,5%. La leche en polvo avanzó 0,1%, mientras que el yogur firme bajó 1,4%.

La carne vacuna también se mantuvo relativamente contenida. La nalga aumentó 1,5%, la carne picada común 0,6%, el cuadril 0,5% y el asado 0,2%; en sentido contrario, la paleta cayó 0,4% y el pollo entero 0,5%. Entre panificados y cereales hubo aumentos algo mayores: los fideos secos subieron 4,5%, las galletitas dulces 4,3%, el pan francés y la harina 3,8% y las galletitas de agua 3,4%. El arroz avanzó 1%, mientras el pan de mesa bajó 2,6%.
Los nuevos datos mantienen así una característica que ya venía apareciendo en la medición: aun con una inflación general más moderada, fuertes movimientos en productos de alto peso dentro de la canasta mínima pueden empujar por encima del IPC el costo que enfrentan los hogares de menores ingresos.










