Esta vez, la corrección más importante no pasó por el dólar ni la inflación, sino por el corazón del programa económico. El mercado corrigió bruscamente su lectura sobre la economía real: donde hace apenas un mes esperaba crecimiento para el tercer trimestre, ahora estima una contracción del 1%.
El mercado detectó un pozo de actividad: donde antes veía crecimiento ahora espera más caída
El reporte publicado por el BCRA pronosticó un marcado freno en la actividad durante el tercer trimestre, aunque los analistas todavía mantienen las expectativas de que haya un repunte a fines de año.

Es el principal cambio que aparece en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de septiembre, elaborado por el Banco Central a partir de las respuestas de 44 participantes —33 consultoras y centros de investigación y 11 entidades financieras— recogidas entre el 28 y el 30 del mes pasado.
“El conjunto de analistas del REM estimó que el Producto ajustado por estacionalidad se habría contraído 1,0% en el tercer trimestre de 2026”, señala el informe del Banco Central. Apenas un mes antes la misma encuesta proyectaba una expansión de 1,1%. Son 2,1 puntos porcentuales menos en sólo treinta días.
Dos trimestres que quedarían en baja
El cambio adquiere mayor relevancia porque el punto de partida ya es negativo. El INDEC confirmó días atrás que en el segundo trimestre el PBI cayó 0,6% desestacionalizado. Si la proyección para julio-septiembre se confirma, la economía acumularía dos trimestres consecutivos de caída, dando lugar al criterio de "recesión técnica".
De todas maneras, los analistas proyectan que esa trayectoria se modifique. El informe señala que esperan que el producto “aumentaría 1,8% en el cuarto trimestre de 2026” y otro 0,7% en los primeros tres meses de 2027.

La lectura que deja el REM es, por lo tanto, más específica: el pozo de actividad de mitad de año resultó bastante más profundo de lo que el mercado calculaba, aunque todavía se espera una recuperación posterior.
La revisión coincide con las señales oficiales conocidas en las últimas semanas. El EMAE había caído fuertemente en julio y este miércoles el INDEC informó que en agosto la industria y construcción mejoraron frente a julio, pero sostienen las caídas interanuales.
El crecimiento anual también se redujo
El deterioro del tercer trimestre obligó a recalcular el año completo. “Para 2026, quienes participaron del REM esperan en promedio un nivel de PIB real 1,5% superior al promedio de 2025”, indicó el BCRA. La previsión cayó 0,6 punto en apenas un mes.
La corrección adquiere todavía más dimensión cuando se extiende la comparación: en junio, el mercado esperaba alrededor de 3% de crecimiento para este año. La previsión quedó ahora reducida prácticamente a la mitad.

Los diez participantes que tuvieron mejor desempeño histórico en sus pronósticos —el denominado Top 10 del REM— fueron incluso más cautelosos: bajaron su estimación para 2026 en un punto porcentual y esperan apenas 1,2% de expansión.
La inflación y el dólar siguen estables
Para septiembre, el mercado estimó una inflación de 1,9%, apenas 0,1 punto por encima de la encuesta anterior. El mismo número fue proyectado por el Top 10.
Para los meses siguientes espera 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,8% en diciembre. La previsión para todo 2026 quedó en torno de 30%.

La inflación núcleo muestra una trayectoria semejante: 1,8% estimado para septiembre y registros que permanecen en torno de 1,6%-1,7% durante los meses siguientes. No hay, por lo tanto, una expectativa de nueva aceleración de precios asociada al deterioro de la actividad.
En cambio, el mercado bajó su expectativa cambiaria mientras redujo fuertemente el crecimiento proyectado. La mediana pasó a $1.545 por dólar para octubre y $1.614 para diciembre, este último $20 por debajo de la proyección realizada un mes atrás. El Top 10 espera $1.602 para fin de año.
La variación nominal interanual proyectada para diciembre sería de apenas 11,5%, bastante inferior a la inflación esperada.
Mayor superávit comercial con más desocupación
El comercio exterior, en tanto, se mantiene con expectativas alcistas. Los participantes elevaron a US$101.200 millones las exportaciones esperadas durante 2026 y redujeron las importaciones previstas a US$75.499 millones.
De cumplirse, el año terminaría con un superávit comercial de US$25.701 millones, US$667 millones superior al calculado en el REM anterior.

No puede atribuirse automáticamente esa mejora al enfriamiento de la actividad. Pero el movimiento merece atención: mientras baja la estimación del PBI, también se reducen las compras proyectadas al exterior y aumenta el saldo comercial.
Es una combinación que dialoga con los indicadores que se vienen mostrando en el año: el sector externo continúa mostrando capacidad para generar dólares mientras buena parte de las actividades vinculadas con consumo, inversión y mercado interno pierden fuerza.
El deterioro también llegó a las expectativas laborales. Para el tercer trimestre, el REM elevó la desocupación esperada a 7,5%, dos décimas más que un mes atrás. Para octubre-diciembre proyecta 7,7% y el Top 10 llega a 7,9%.
El mercado supone así que el eventual rebote de la economía durante el último trimestre no alcanzaría para generar inmediatamente una mejora significativa en el empleo.










