La industria y construcción argentinas mostraron en agosto un leve repunte de la fuerte caída del mes anterior, pero los propios indicadores del INDEC muestran que todavía no hay un cambio de tendencia.
El leve repunte de agosto no alcanza aún para revertir la caída de industria y construcción
Ambos sectores mostraron mejoras sutiles frente a julio, pero permanecieron debajo de 2025 y sus indicadores de tendencia acumularon un cuarto mes consecutivo de retroceso.

El Índice de Producción Industrial manufacturero avanzó 1,9% desestacionalizado contra julio, mientras el ISAC de la construcción mejoró 0,4%. La comparación interanual, en cambio, siguió siendo negativa: -3,2% para la industria y -4,4% para la construcción.

Más significativa resulta la trayectoria menos expuesta a oscilaciones mensuales. La tendencia-ciclo industrial cayó 0,3% en mayo, 0,5% en junio, 0,7% en julio y 0,6% en agosto. En construcción la secuencia fue -0,3%, -0,7%, -1% y -1,1%. Son cuatro meses consecutivos de retroceso en ambos sectores.
El rebote mensual, por lo tanto, todavía convive con una pendiente descendente.
La caída se extendió por la industria
La contracción se sostuvo en la mayoría de los sectores. El informe precisa que “once de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron caídas interanuales” durante agosto.
El deterioro se concentró especialmente en ramas vinculadas con bienes durables, inversión y demanda doméstica. Maquinaria y equipo cayó 24% y explicó 1,3 puntos de los 3,2 de baja del índice general. Otros equipos, aparatos e instrumentos retrocedieron 20,6%; prendas, cuero y calzado, 14,7%; productos de metal, 9,6%; automotores, 8,8%; y minerales no metálicos, 6,8%.

En ocho meses, la industria ya acumula una contracción de 2,7%. De enero a agosto sólo marzo y junio mostraron mejoras interanuales.
La descripción sectorial del INDEC permite además identificar qué hay detrás de varios de esos números. En aparatos de uso doméstico la producción bajó 28%, principalmente por heladeras y lavarropas. Según el organismo, las fuentes consultadas reportaron “una menor cantidad de unidades vendidas de los productos de fabricación nacional”.
En celulares, televisores y componentes electrónicos la caída llegó a 38,5% y nuevamente el informe señala “una menor cantidad de unidades vendidas, tanto de celulares como de televisores”.

La indumentaria y el calzado ofrecen una explicación todavía más explícita. La fabricación de prendas disminuyó 11,4% y la de calzado y sus partes, 30,8%. El INDEC señala que los fabricantes nacionales enfrentaron “una menor demanda interna de sus productos” y, simultáneamente, “una mayor competencia de productos importados”.
Son definiciones del propio relevamiento que matizan el rebote mensual: una parte importante de la industria continúa enfrentando un mercado doméstico que no termina de recomponerse.
La mayor incidencia negativa de toda la industria volvió a provenir de maquinaria y equipo. Dentro de esa división, la fabricación de maquinaria agropecuaria cayó 37,9% interanual y acumula un retroceso de 31,2% en enero-agosto. Se redujo principalmente la producción de tractores, sembradoras, pulverizadoras autopropulsadas y algunas líneas de implementos. “Según referentes del sector, en el mes de referencia se observa una menor demanda de unidades de fabricación nacional”, explica el informe.

La debilidad también se transmite entre actividades. El INDEC señala que productos de metal disminuyó 9,6% y detectó “menor comercialización al mercado interno de productos destinados al sector de la construcción”. Los minerales no metálicos bajaron 6,8%, con una caída de 9,2% en cemento y de 10,4% en artículos de arcilla y cerámica.
Construcción: casi todos los materiales en rojo
Ese vínculo aparece confirmado por el segundo informe difundido este miércoles. El ISAC cayó 4,4% interanual y el crecimiento acumulado de 2026 se redujo a apenas 0,8%, después de haber sido 2,8% hasta junio y 1,6% hasta julio.
En agosto, 11 de los 13 grupos de insumos relevados tuvieron bajas interanuales. El asfalto retrocedió 18,4%; yeso, 17%; cales, 13%; pisos y revestimientos cerámicos, 11,9%; sanitarios, 11,4%; ladrillos huecos, 9,7%; cemento, 8,1%; y hierro y acero para construcción, otro 8,1%. Sólo las placas de yeso y el agregado denominado “resto” quedaron en positivo.

La consulta por el empleo tampoco dio señales optimistas: en julio había 375.158 puestos privados registrados, 0,3% menos que un año antes, y el acumulado enero-julio estaba prácticamente estancado, con +0,1%.
En cambio, la superficie autorizada para construir volvió a acumular un incremento de 7,5% hasta julio. Los permisos anticipan proyectos, pero no garantizan que las obras comiencen ni cuándo lo harán.
La encuesta cualitativa del INDEC cierra el cuadro con una definición poco ambigua: los resultados “muestran expectativas desfavorables con respecto al nivel de actividad esperado para el período septiembre-noviembre de 2026”.
Entre las constructoras dedicadas principalmente a obras privadas, 76,2% espera que la actividad permanezca sin cambios, 13,3% que disminuya y sólo 10,5% que aumente. En obra pública, 23,9% prevé una caída y 22,8% una mejora.
Quienes anticipan un retroceso mencionan como principales causas la “caída de la actividad económica” y los “atrasos en la cadena de pagos”, tanto entre contratistas privados como públicos. Y las expectativas de empleo también tienen saldo negativo: en la obra privada son más las empresas que prevén reducir personal que aumentarlo; en la pública ocurre lo mismo.










