Desde octubre pasado, el mercado cambiario argentino presenta un fenómeno que pocos analistas anticipaban: una estabilidad absoluta. Con el tipo de cambio nominal prácticamente estático frente a una inflación que, aunque en descenso, sigue corriendo a otro ritmo, el debate sobre el atraso cambiario se instaló en el centro de la escena.
Dólar planchado y atraso cambiario: los desafíos que el Gobierno enfrentará en julio
El economista Germán Rolandi explicó en CyD Litoral por qué la divisa se mantiene estable pese a las expectativas de devaluación. Sin embargo, advirtió que el fin de la cosecha gruesa y el giro de dividendos pondrán a prueba la estrategia oficial en el segundo semestre.

En diálogo con CyD Litoral, el economista Germán Rolandi analizó los pilares de este plan económico y los riesgos que se asoman a partir de julio.
Los pilares de la calma
El primer trimestre del año dejó un dato alentador para las arcas del Banco Central: un superávit comercial acumulado de 5.500 millones de dólares, una cifra que no se alcanzaba en los últimos 30 años.
"Estamos ante un flujo de dólares muy elevado, traccionado por Vaca Muerta y una cosecha muy buena de maíz, trigo y soja", detalló Rolandi. A esto se suma el impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Rigi), que ya comenzó a mostrar un cambio de tendencia con el ingreso de unos 800 millones de dólares, revirtiendo el saldo negativo de inversión extranjera directa del año anterior.

El "cuello de botella" del segundo semestre
A pesar de la acumulación de reservas (5.500 millones en solo cuatro meses), el horizonte presenta nubarrones. Rolandi identificó tres factores que podrían presionar el tipo de cambio hacia el invierno:
- El fin de la cosecha: "En julio y agosto, la liquidación de divisas del agro muestra una caída marcada. El segundo semestre siempre es el más complicado para Argentina porque se acaba el flujo de la cosecha gruesa", advirtió.

- Giro de dividendos: A diferencia del año pasado, las empresas ahora están habilitadas para girar ganancias al exterior. "Ya empezaron a 'gotear' lentamente unos 700 millones de dólares, pero esperamos que en mayo, con la presentación de balances, ese flujo crezca", señaló el economista.
- La deuda con el FMI: El Gobierno debe seguir comprando reservas para cumplir con los pagos al organismo. La estrategia actual consiste en "patear" vencimientos mediante la refinanciación de deuda, algo que depende directamente de la baja del Riesgo País.

¿Cuándo llega el "sacudón"?
Para el analista, el mayor riesgo es que la inflación no se desacelere lo suficiente para acompañar el ritmo del dólar. Esto genera dudas sobre cuándo vendrá el ajuste de competitividad.
"El Gobierno intenta despejar el horizonte para que la expectativa de una devaluación brusca no se produzca. A favor tiene que no hay tantos fondos extranjeros haciendo carry trade que puedan salir en estampida", explicó.
No obstante, Rolandi puso una cifra sobre la mesa para el cierre del año: 1.700 pesos. "Es probable que el tipo de cambio lentamente vaya ajustándose a la tasa inflacionaria a partir de julio, para converger cerca de ese valor en diciembre", concluyó.









