La economía argentina abrió el 2026 con números en verde, pero con un ritmo de actividad moderado, evidenciando señales de estabilización más que de aceleración.

El INDEC relevó un crecimiento de la actividad económica al primer mes del 2026 pero sin señales de despegue. Hubo mejora mensual del 0,4% e interanual del 1,9%, con un mapa partido entre sectores que traccionan y otros que siguen a la baja.

La economía argentina abrió el 2026 con números en verde, pero con un ritmo de actividad moderado, evidenciando señales de estabilización más que de aceleración.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado este jueves por el INDEC registró en enero un avance de 1,9% en la comparación interanual y una mejora de 0,4% respecto de diciembre, mientras que el componente tendencia-ciclo registró una suba de 0,3%.
La primera lectura política del dato la hizo el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo. En su cuenta de X, destacó que el indicador “alcanzó un nuevo máximo histórico tanto en la serie desestacionalizada como en la tendencia-ciclo", mientras que en términos interanuales resaltó "una expansión del 8,3% por encima del nivel de enero de 2024″.

La marca estadística no se traduce, sin embargo, en una aceleración generalizada de la economía. Enero mejoró, pero mejoró poco después de un diciembre que había mostrado un salto mayor, de 1,8% mensual, tras dos meses en retroceso: octubre con -0,5% y noviembre con -0,1%. En la curva inmediata, el primer mes del año aparece más como una continuidad del rebote que como un impulso.
Además, la base de comparación indica que enero de 2025 había mostrado una suba interanual de 6,4%, bastante más alta que la de este año. Es decir que el 1,9% actual se apoya sobre un punto de partida exigente que ayuda a explicar por qué, aun con crecimiento, el número es menor que en los meses previos.
El mapa sectorial del informe del INDEC muestra que diez de los sectores de actividad que integran el EMAE registraron subas interanuales. Los saltos más llamativos fueron Pesca, con 50,8%, aunque se trata de una rama con menor participación en el agregado final. Le siguieron Agricultura con 25,1% y Minería con una mejora de 9,6%.
Considerando la incidencia, la actividad que más empujó el EMAE fue la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una variación positiva de 1,27 puntos, muy por encima del resto. Detrás aparece Explotación de minas y canteras, con 0,40 puntos. A ellas se suma la Intermediación Financiera con un incremento del 7,7%, con una incidencia de 0,30. Entre las tres aportan 2 puntos porcentuales del crecimiento interanual en el indicador.

Este dato explica bastante sobre la estructura del rebote. El agro sigue siendo un motor central. No sólo por el tamaño del crecimiento, sino por el peso que tiene en el nivel general a partir de cosechas récord y con el impulso de la baja de retenciones. La minería, por su parte, volvió a aparecer como uno de los rubros más firmes, al igual que intermediación financiera, a lo largo del período de gobierno de Javier Milei.
En el lote de los sectores que acompañaron con números positivos siguieron Transporte y comunicaciones, con 2,3%; Impuestos netos de subsidios, con 2,3%; Servicios sociales y de salud, con 0,8%; Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con 0,5%; y Construcción, también con 0,5%. No son cifras deslumbrantes, pero ayudan a completar una base más ancha de crecimiento.
El problema es la otra parte del mapa sectorial que sigue mostrando mermas. Cinco sectores registraron caídas interanuales en enero y varios de ellos son rubros sensibles para medir el pulso del mercado interno. El más golpeado fue Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja de 3,2%. Detrás quedó Electricidad, gas y agua, con -3,0%; Industria manufacturera, con -2,6%; Hoteles y restaurantes, con -2,2%; y Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria, con -1,6%.

Comercio e industria pesan mucho en el componente. La primera restó -0,40 puntos e Industria otro -0,36. Junto con servicios y Administración pública, le restaron en total 1 punto porcentual a la variación interanual del EMAE, teniendo estos sectores un impacto directo sobre el bolsillo, a diferencia de los sectores más ligados a las actividades extractivas y financieras.
En tanto que la industria, uno de los sectores con mayor peso en el empleo, volvió a quedar del lado negativo por séptimo mes consecutivo, con una caída interanual del 2,6%, profundizando una señal que ya había aparecido en meses previos y que se inscribe en un contexto de tensión creciente entre el gobierno nacional y los empresarios industriales por la apertura comercial.
El arranque de enero no puede leerse aislado del año que dejó atrás. Según los informes previos, el 2025 cerró con un crecimiento acumulado de 4,4%, luego de un diciembre que había mejorado 1,8% mensual y de una trayectoria que había combinado avances con dos traspiés consecutivos hacia el final del año: octubre y noviembre. Ese último tramo dejó a una inercia positiva, aunque sin una curva ascendente definida. En ese sentido, el dato de enero parece más una prolongación de ese patrón que una aceleración.
Leído por semestres, el cuadro del EMAE mostró en 2025 una primera mitad del año con tasas interanuales mucho más robustas —7,8% en abril, 6,3% en junio, 5,7% en febrero— y una segunda mitad bastante más irregular, hasta el tropiezo de noviembre, que marcó -0,1% interanual. En esa secuencia, el 1,9% de enero de 2026 confirma que la economía la economía comenzó por encima del nivel del final del año pasado, pero no al mismo ritmo del comienzo del 2025.
De esta forma, la lectura estructural del informe termina dibujando una economía donde los sectores más vinculados a la producción primaria y extractiva explican una parte decisiva de la mejora, mientras actividades más conectadas con el consumo, la industria fabril y la demanda doméstica siguen sin encontrar un piso firme y competitivo. Para el Gobierno, sin embargo, enero ofrece una señal favorable con crecimiento mensual e interanual y máximos en las series.
El próximo informe técnico del EMAE, con la estimación preliminar de febrero de 2026, se difundirá el próximo miércoles 22 de abril.