El Centro de Investigación del Ciclo Económico concluyó que en marzo pasado la economía nacional mostró una leve caída mensual del 0,1% en la actividad. El documento detalla un escenario de notoria heterogeneidad, donde el crecimiento en sectores como la construcción y la venta de vehículos contrasta con el deterioro del empleo privado y el consumo minorista.
La economía argentina repite signos de heterogeneidad y estancamiento
El Índice registró su primera caída del año, retrocediendo un 0,1%. Construcción y venta de vehículos mostraron mejoras, pero el deterioro del empleo registrado y el consumo masivo, sumado al impacto de la inflación en los salarios, plantean un escenario de recuperación desigual y complejo.

Los analistas de las Bolsas de Comercio de Santa Fe y Rosario señalaron que los factores climáticos adversos afectaron la producción agrícola, mientras que el repunte de la inflación frenó la recuperación de los salarios reales y la recaudación fiscal.
A través de índices compuestos, los autores advierten sobre la interrupción de la tendencia positiva previa, señalando una contracción interanual del 1,3%. La estabilidad futura dependerá de la evolución del crédito y la capacidad de extender la expansión económica a los rubros actualmente rezagados.

La recaudación total del gobierno nacional -uno de los componentes del ICA-ARG- que había presentado algunos meses de leve recuperación, revirtió el proceso. En marzo, este indicador presenta una variación prácticamente nula, del -0,02%, y no muestra signos positivos en lo que va del año.
En la comparación interanual se observa una caída del 6,8%. En el último mes, la baja de la recaudación por impuestos internos (DGI) no logró ser compensada totalmente por el incremento mensual de la recaudación por impuestos aduaneros (DGA).
Los sectores que “emplean”
El consumo masivo no logra repuntar. Las ventas minoristas retrocedieron un 0,3% en marzo, con una fuerte caída interanual del 8,9%, arrastrando al comercio a estancar su capacidad de empleo formal.

Si bien hubo leves subas en supermercados y electrodomésticos, el desplome en los centros de compras neutralizó cualquier mejora. La inflación acelerada y la erosión de los salarios reales continúan siendo los mayores obstáculos para este sector.
Por su parte la construcción -otro de los sectores que genera trabajo- se destaca como uno de los pocos sectores en expansión, dentro de un marco de bajas comparaciones por la ausencia de obras públicas nacionales . En marzo creció un 1,2% mensual, alcanzando una suba interanual del 2,8%
Este avance rompe el estancamiento previo, favorecido por la estabilidad cambiaria y el abaratamiento del crédito. No obstante, la actividad todavía se encuentra un 20% por debajo de sus picos históricos de rendimiento.
Fábricas en -5,7% interanual
La producción manufacturera experimentó un retroceso del 0,4% en marzo, acumulando una merma interanual del 5,7%. Este dato interrumpe la leve mejoría de meses previos, evidenciando que el sector industrial aún no logra consolidar una senda de crecimiento sostenido frente a la volatilidad del contexto macroeconómico actual.
Los rubros con mayor competitividad, como alimentos y bebidas, refinación de petróleo y productos químicos, mantienen un desempeño positivo. Estas actividades logran sostenerse a pesar de la tendencia general, impulsadas por su capacidad exportadora y eficiencia productiva en el mercado local.

Por el contrario, sectores como el caucho, plástico, metalmecánica, textiles y confección de prendas siguen sin mostrar señales de recuperación. La falta de dinamismo en estas ramas tuvo un peso mayor en las últimas mediciones, profundizando la caída del indicador industrial agregado en el último mes.
El desafío de la inflación
El Índice Líder (ILA-ARG) cayó un 0,2%, interrumpiendo cuatro meses de alza consecutiva. Esto sugiere una ralentización de la actividad en el corto plazo. La evolución dependerá de que la expansión se difunda desde los sectores dinámicos hacia los rezagados, en un entorno donde la confianza del consumidor ha mostrado debilidad.
La estabilización cambiaria y la baja en las tasas de interés se consolidan como los pilares de la recuperación en bienes durables y construcción. Además, el sector agrícola, pese a retrasos puntuales por lluvias, mantiene un balance interanual fuertemente positivo del 22,1%, actuando como un motor clave de la economía nacional.
El principal desafío radica en la aceleración inflacionaria, que ha frenado la recuperación de los salarios reales y la recaudación fiscal. Sumado a esto, el deterioro continuo del empleo privado, con 120 mil puestos menos que el año anterior, representa una de las tensiones económicas más urgentes a resolver según el reporte.
La remuneración bruta total de los empleados privados registrados se estima con una caída en marzo del 0,4%, alcanzando una merma en los últimos doce meses del 2,4%. De esta manera, la aceleración de la tasa de inflación puso un freno en la leve recuperación de los salarios que se había observado en los primeros dos meses del año.








