La evolución reciente de la economía argentina vuelve a poner el foco en los niveles de actividad, los ingresos y los indicadores sociales. El economista Germán Rollandi analizó estos datos y explicó cómo se relacionan con el desempeño que mantiene el país desde hace más de una década.
La economía argentina se frena y crece la pobreza: qué puede pasar en los próximos meses
El economista Germán Rollandi analizó el deterioro de la actividad, el estancamiento de los ingresos y las diferencias registradas entre Santa Fe y Rosario. También advirtió sobre el escenario que podría enfrentar el país durante los próximos meses.

En Primera Mañana, repasó la evolución de la actividad económica, el comportamiento de la pobreza y las diferencias registradas entre el Gran Santa Fe y el Gran Rosario. También se refirió a las perspectivas para los próximos meses y a los factores que pueden influir sobre el crecimiento.

La evolución de la actividad económica
Rollandi tomó como referencia la evolución del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) desde 2004 y marcó distintos momentos de expansión y retroceso. Tras la salida de la convertibilidad, la economía argentina atravesó varios años de crecimiento hasta alcanzar un máximo alrededor de 2011.
Desde entonces, el comportamiento fue diferente. El economista sostuvo que el país ingresó en una etapa prolongada de estancamiento y que los períodos de recuperación no lograron consolidarse durante varios años consecutivos. “Argentina hace 11 años que no crece”, planteó al analizar las dificultades que posteriormente aparecen en otros indicadores económicos y sociales.
En ese contexto, también comparó el desempeño argentino con el de otros países de la región. Mencionó que Chile tuvo un crecimiento cercano al 40% entre 2011 y 2025, mientras que Argentina acumuló alrededor de un 4%.
Indicadores sociales
En cuanto a la pobreza, Rollandi señaló que el indicador volvió a subir después de la tendencia descendente que había mostrado. Según explicó, entre los principales factores que inciden se encuentran el bajo crecimiento económico, la informalidad laboral y los ingresos insuficientes, una situación que lleva a muchas personas a tener más de un empleo para sostener sus gastos.
La situación también está atravesada por el comportamiento de los alimentos. Rollandi señaló que los precios de los productos básicos vienen aumentando por encima del promedio general de la inflación, lo que tiene un impacto directo sobre los presupuestos familiares.
El análisis también mostró diferencias según los grupos de edad. Mientras la pobreza entre los menores registró una disminución, el indicador continuó siendo elevado en ese segmento. En el caso de los adultos mayores, en cambio, Rollandi señaló que se produjo un incremento de alrededor de cuatro puntos.
Ingresos, empleo e informalidad
Otro de los puntos abordados fue la relación entre inflación, salarios y empleo. El economista consideró que la desaceleración de la inflación no implica necesariamente una recuperación significativa del poder adquisitivo.
Según explicó, para que los hogares mejoren de manera sostenida su situación económica no alcanza con que los precios aumenten a un ritmo menor. También es necesario que los ingresos recuperen capacidad de compra y que exista una mayor generación de empleo formal.

En ese sentido, señaló que la informalidad continúa siendo uno de los factores relevantes para entender la evolución de los ingresos. Los trabajos informales suelen presentar mayor inestabilidad, lo que puede repercutir sobre las condiciones económicas de los hogares. “El problema de la pobreza es que la economía no crece, los salarios no crecen y cada vez hay más informalidad”, resumió.
Las diferencias entre Santa Fe y Rosario
Rollandi también analizó las diferencias entre el Gran Santa Fe y el Gran Rosario. Mientras la pobreza aumentó en Santa Fe, en Rosario tuvo otro comportamiento, una situación que el economista vinculó con las características del mercado laboral de cada zona.
“En Rosario el cuentapropismo es más profesional, hay más servicios de salud y los salarios son más altos”, explicó Rollandi. En Santa Fe, en cambio, señaló una mayor presencia de actividades informales vinculadas con repartos, construcción y venta de alimentos. Esta diferencia en el tipo de trabajos permite entender parte de los resultados que muestran los indicadores sociales de ambas regiones.
Respecto de la actividad económica, el profesional explicó que el crecimiento registrado durante 2025 perdió fuerza. Febrero marcó una caída y, aunque en marzo hubo una recuperación, los meses siguientes no mantuvieron ese ritmo.

“Agosto no rebotó, los indicadores están mostrando que estamos en una situación bastante plana”, sostuvo. Para el economista, si esta tendencia continúa, a fines de septiembre podrían completarse dos trimestres consecutivos de retroceso y entrar en una etapa de recesión.
Perspectivas
Rollandi señaló que la actual desaceleración de la actividad no estaría relacionada con algunos de los factores externos que en otras ocasiones provocaron fuertes crisis en Argentina. “No tenemos una devaluación, no tenemos una pandemia, no tenemos una sequía”, sostuvo al comparar el escenario actual con otros períodos.
En ese contexto, consideró que parte de la explicación podría estar relacionada con la dinámica del modelo económico y con el proceso de ajuste de los últimos períodos. También señaló que las expectativas de crecimiento previstas para mediados de 2025 se vieron afectadas por la situación electoral y la inestabilidad del mercado cambiario.
“Lo que pasó en 2025 lo estamos pagando ahora”, afirmó Rollandi al referirse a las consecuencias que, a su entender, comienzan a reflejarse en la actividad y en los ingresos.
Aunque planteó que el país podría atravesar nuevos períodos de expansión, advirtió que el ritmo sería cada vez menor y que las proyecciones para 2026 se ubicarían por debajo del 2%.
El menor nivel de actividad también repercute sobre las cuentas públicas, ya que una economía que crece poco genera menos ingresos fiscales mientras las obligaciones financieras mantienen la presión sobre el Estado.
El contexto electoral puede sumar dificultades para sostener el crecimiento y mantener una mejora en los ingresos. Rollandi planteó que, en estos períodos, la economía tiende a perder dinamismo y los ingresos pueden permanecer estancados.
Frente a este escenario, el economista cerró con una advertencia sobre los próximos meses: “Se están formando nubarrones bastante fuertes”. La evolución de la actividad y de los ingresos será uno de los principales aspectos a seguir durante el cierre del año.










