Un año después de que el Gobierno abriera la tranquera a maquinaria del exterior, el mercado nacional empezó a percibir sus primeros cambios: se venden muchos menos tractores de fabricación argentina.
Los tractores nacionales pierden terreno frente a los importados en la adquisición de maquinaria agrícola
Los datos del INDEC revelan una caída en las ventas nacionales y un aumento en las importadas, iniciando un debate sobre el impacto de esta apertura en la industria local y el empleo, en un mercado en plena transformación por la flexibilización del Gobierno.

El Informe de la industria de maquinaria agrícola publicado este viernes por el INDEC completó el primer semestre de 2026, el primero desarrollado íntegramente bajo los cambios de esquema que Federico Sturzenegger viene impulsando desde el año pasado.
La fotografía general es ambivalente. La facturación del sector agrícola alcanzó $1,344 billones entre enero y junio, 7% más que un año atrás a precios corrientes. Pero las cantidades cuentan otra historia: al sumar tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos, se comercializaron unas 7.907 unidades, alrededor de 7% menos que las 8.508 del primer semestre de 2025.

El INDEC resume la dispersión: las unidades vendidas de implementos crecieron 9,1% y las sembradoras 2,4%, mientras que los tractores se desplomaron 26,6% y las cosechadoras 17,9%. La facturación, siempre nominal, aumentó 27,8% en sembradoras, 12% en implementos y 1,5% en cosechadoras, pero cayó 2,5% en tractores.
Impacto en los tractores
Es en tractores donde el cambio de tendencia resulta más marcado. Durante los primeros seis meses de 2025 se habían vendido 3.274 unidades: 2.741 nacionales y 533 importadas. Este año el total bajó a 2.404, pero con movimientos opuestos: las nacionales se redujeron a 1.721, una caída de 37,2%, mientras las importadas aumentaron a 683, un 28,1%.
En números simples, los equipos importados pasaron de representar aproximadamente el 16% de los tractores vendidos a superar el 28% en apenas un año.

La tendencia se profundizó en el segundo trimestre. Entre abril y junio se comercializaron 1.048 tractores nacionales, 34,2% menos interanual, frente a 419 importados, 31,3% más. La facturación de los primeros cayó 13,4% y la correspondiente a los importados saltó 48,9%.
Es la estadística que más directamente dialoga con la discusión abierta en abril de 2025. Mediante el Decreto 273, el Ejecutivo eliminó el CIBU y habilitó automáticamente la importación de bienes de capital usados que hasta entonces necesitaban autorización y, en determinados casos, estaban directamente prohibidos.
Sturzenegger lo había definido como “un trámite absurdo que insumía meses” y argumentó que impedir el acceso a equipos de menor precio perjudicaba la productividad, mientras que la apertura permite más inversión y abaratar el acceso al capital. La industria santafesina había advertido exactamente sobre el movimiento contrario. Fisfe sostuvo entonces que permitir el ingreso de maquinaria usada generaría “una competencia desleal” y puso especialmente el foco sobre las más de 200 empresas y 5.000 empleos directos concentrados en Las Parejas, Armstrong y Las Rosas.
Impacto desigual
La lectura tiene un límite metodológico ya que el relevamiento del INDEC se construye con un panel de más de 40 empresas que venden máquinas propias y equipos de origen importado, sin distinguir entre nuevos y usados. Pero el salto de los tractores importados coincide con la desregulación y muestra una mayor penetración de equipos extranjeros.
Además, el fenómeno no se replica de la misma manera en todos los segmentos. En cosechadoras pasó lo contrario. Las ventas totales cayeron 17,9% durante el semestre, pero las importadas se redujeron 43%, mucho más que las nacionales, que bajaron 11%. Se vendieron apenas 69 cosechadoras importadas frente a 121 un año antes.

Los implementos muestran otra combinación: las unidades nacionales crecieron 10,8%, hasta 3.638, mientras las importadas prácticamente no variaron, con una baja de 0,9% hasta 537 equipos. En el segundo trimestre, sin embargo, ambas avanzaron: 8,2% las nacionales y 18,2% las importadas.
En sembradoras, el secreto estadístico impide conocer la apertura por origen. El conjunto vendió 870 unidades durante el semestre, 2,4% más, y facturó $235.765 millones, con una suba de 27,8%.
El segundo trimestre agrandó la brecha
La foto de abril-junio profundizó la tendencia. La facturación total llegó a $803.126 millones, 8% por encima del segundo trimestre de 2025. Los implementos vendieron 2.265 unidades, 9,6% más; las sembradoras, 616, con una mejora de 1,5%. Del otro lado, los tractores bajaron 23,3% y las cosechadoras 22,1%.

Entre los tres rubros donde el INDEC permite separar procedencia —tractores, cosechadoras e implementos—, el trimestre dejó además una combinación significativa: las ventas nacionales retrocedieron en conjunto, mientras las importadas avanzaron empujadas principalmente por tractores e implementos.
El reacomodamiento coincide con la discusión política que atraviesa al sector durante el último año. En octubre de 2025, un plenario de Diputados llegó a dictaminar la derogación del Decreto 273, con cuestionamientos sobre empleo, competencia y protección industrial. El oficialismo defendió entonces que la apertura permitiría “más producción” y acceso al capital.
El Ejecutivo no retrocedió. Por el contrario, en junio de este año aceleró el rumbo mediante el Decreto 483, que flexibilizó también la importación de líneas de producción usadas: redujo aranceles, amplió hasta 30 años la antigüedad admitida para ciertos bienes reconstruidos y bajó de 30% a 10% la obligación de incorporar compras nacionales. Sus efectos, si los hubiera, comenzarán a quedar expuestos con mayor claridad en las próximas publicaciones.










