La eliminación de los tributos que frenan la producción resulta vital para el crecimiento económico, pero plantea un desafío crítico para el sector público, que depende de ellos para financiar prestaciones decisivas: salud, educación, seguridad o incluso la infraestructura como la vial, abandonada por Nación pero sostenida en la provincia.
Desfinanciar al Estado o castigar con impuestos distorsivos a la producción
La carga fiscal penaliza a la productividad pero mantiene las funciones públicas. Nación plantea bajarla; aun con crecimiento, eliminar impuestos distorsivos tomará más de una década según cálculos de Osvaldo Giordano.

Equilibrar este bache sin poner en riesgo la solvencia fiscal requeriría años de crecimiento sostenido y austeridad, un escenario que, en provincias como Santa Fe, postergaría el alivio tributario por unos 14 años según cálculos realizados en el centro de estudios de la Fundación Mediterránea.

En un reciente informe, Osvaldo Giordano -presidente del IERAL- examina las tensiones actuales entre la necesidad de reformar el sistema tributario y la urgencia de mantener el equilibrio en las cuentas públicas.
Querer y poder
El propósito central que impulsa la baja de impuestos en el sistema económico es devolverle la competitividad a la producción y volver a alentar la inversión. ¿Se puede?
Para que el país pueda crecer de manera sostenida, Giordano afirma que resulta "prioritario y urgente" eliminar los impuestos más distorsivos del sistema: derechos de exportación (retenciones), tal como lo pide Maximiliano Pullaro; eliminación del impuesto al cheque, Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales que gravan las ventas, todo lo que resisten los gobernadores.
Sin embargo, el impacto de esta reducción sobre las necesidades de financiamiento del sector público representa el mayor obstáculo. Ingresos brutos representó $2,5 billones a las cuentas santafesinas el año pasado; estos tributos distorsivos son pilares fundamentales para la provincia, como olas retenciones para la Nación. En conjunto generan una recaudación que supera el 7% del PBI.
Equilibrio en riesgo
El autor subraya que establecer alivios tributarios sin prever cómo se financiará esa pérdida de ingresos, pondría en riesgo el equilibrio fiscal, lo cual resultaría "muy contraproducente" luego de años de desorden macroeconómico.

Frente a esto, la idea de un "gradualismo tributario" (bajar primero el gasto público para luego reducir los impuestos) choca con la rigidez de las finanzas estatales, que ya no tienen mucho para someter a la "motosierra".
El esfuerzo de austeridad ya llevó al gasto público a un equilibrio muy estrecho, y pretender nuevas reducciones de magnitudes drásticas es muy difícil, sobre todo por el peso del sistema previsional.
La vía del crecimiento
La otra vía es apostar a que un crecimiento económico continuo del 3,3% anual (un ritmo inédito en la historia reciente) amplíe la base imponible. Pero incluso bajo este escenario optimista, compensar la pérdida de recursos a nivel nacional tomaría al menos 11 años.
Al observar el panorama provincial, el desafío es aún más profundo, y el lugar de Santa Fe sirve como un claro ejemplo de esta complejidad.
De acuerdo con las simulaciones del informe, si Santa Fe lograra congelar por completo su gasto público y destinara la totalidad de los aumentos de coparticipación generados por el crecimiento económico exclusivamente a compensar la quita impositiva, la provincia tardaría aproximadamente 14 años en poder eliminar Ingresos Brutos y Sellos.
Falta "audacia"
Giordano sostiene que para acelerar esta transición no basta únicamente con la prudencia en el gasto, sino que el Estado necesita rediseñar su financiamiento con audacia. La solución superadora implica compensar la eliminación de los "malos impuestos" mejorando la recaudación de los "buenos impuestos".
Un ejemplo de ello sería unificar el IVA, los Ingresos Brutos y las tasas municipales en un "Súper IVA", lo que permitiría sostener los ingresos del sector público mediante un sistema neutral, transparente y que no castigue la competitividad del sector privado.








