En una mañana de frío, fueron ellas las que llevaron el calor. Apenas cruzaron la puerta de la salita de 3 años del Jardín Municipal de Barranquitas Sur, dijeron “¡sorpresa!” y las caritas se iluminaron. Entonces empezó algo difícil de explicar con palabras: un intercambio mágico y generacional donde los cuentos dejaron de ser solamente historias para convertirse en abrazos, miradas y memorias compartidas entre abuelas y niños que recién empiezan a descubrir el mundo.
Abuelos Cuentacuentos, el proyecto que convirtió a los jardines municipales en un encuentro de almas
Los Jardines Municipales de Santa Fe abrieron sus salas a un proyecto tan simple como conmovedor. Abuelos y niños en una propuesta de encuentro intergeneracional que ya alcanza a los 17 jardines de la ciudad.

En el marco del Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera, que se conmemora cada 28 de mayo -en homenaje a Rosario Vera Peñaloza-, los jardines municipales de Santa Fe abrieron sus salas a los Abuelos Cuentacuentos, un proyecto que ya emociona a docentes, familias y a las propias protagonistas, mujeres mayores que encontraron en la narración una forma de volver a abrazar la infancia.
En la salita, los chicos escuchan, miran fascinados y se acercan sin miedo a esas mujeres que llegan con cuentos y ternura. Juana Verón lo vivió en carne propia. “Yo siempre estoy buscando qué hacer para ayudar a los demás”, contó. “Les contaba cuentos a mis hijos y a mis nietos, pero acá aprendí otros recursos. El primer día estaba tan nerviosa pero tan nerviosa que decía que parecía que iba a actuar en el Colón”, recordó entre risas.
Pero el verdadero premio llegó después de la narración. “Vino una nenita y me abrazó las piernas de una forma… yo me derretí. Me dijo ‘abuela, ¿te puedo dar un abrazo?’. Y ahí entendés todo”, dijo emocionada.

Para Silvia Lauría, que hace años narra cuentos en escuelas primarias y geriátricos, la experiencia con los más pequeños también fue transformadora. “Es la primera vez que me toca con chiquitos y es hermoso. Ellos ponen atención, dan cariño. Es un intercambio de almas”, definió.
“Encuentro intergeneracional”
Alicia Balertta, secretaria de Educación de la Municipalidad, destacó que “la idea de este proyecto es unir ambos extremos de la vida, en una experiencia que enriquece a todos. Hay estudios a nivel mundial que demuestran los beneficios de estas experiencias intergeneracionales. No solo enriquecen el desarrollo de las infancias, sino que también mejoran la calidad de vida y el bienestar emocional de los adultos mayores”.

Por su parte, Cielo Michlig, coordinadora de Protección de las Infancias de la Subsecretaría de Educación Inicial, contó que “esta idea inició apenas comenzamos la gestión, en el marco de una ordenanza que ya existía pero nunca se había puesto en funcionamiento”.
La propuesta comenzó como una prueba piloto en 2024 con encuentros intergeneracionales en dos jardines municipales. Pero el impacto fue tan fuerte que este año pasó a formar parte del proyecto educativo institucional y ya se extendió a los 17 jardines municipales de la ciudad.
La convocatoria superó todas las expectativas: unas 150 personas mayores se anotaron para participar. “Lanzamos la convocatoria a toda la comunidad de Santa Fe y empezamos a capacitarlos en narración. Hoy tenemos 17 grupos con 2 ó 3 integrantes cada uno que van a los jardines contando cuentos”, explicó Michlig.
Detrás de cada narración hay preparación y ensayos. “Para nosotros también es muy importante que la comunidad conozca el enorme trabajo que se hace todos los días en los jardines municipales”, remarcó. “Acá hay un trabajo en red, muy tejido entre docentes, familias y adultos mayores. Las maestras preparan a los chicos antes de cada visita, les cuentan que va a venir una abuela a narrarles un cuento, y eso genera una expectativa hermosa. Lo que sucede después en las salas supera cualquier planificación: se produce un encuentro genuino, lleno de ternura, donde todos reciben algo”.

“Nosotros llamamos a estas capacitaciones espacios de intercambio”, explicó Antonella Penisi, una de las coordinadoras del proyecto. “Ellas ya vienen con una experiencia enorme, con un bagaje construido a lo largo de la vida. Nosotros acercamos herramientas para narrar en las salas de 3 años: cómo usar la voz, el cuerpo, los silencios, las imágenes. Pero siempre entendiendo que lo más importante es lo que cada una trae desde su propia historia”.
“La recepción es fantástica”, aseguró Penisi. “Ellos ponen toda la atención en el cuento y en ellas. Hay algo muy especial en esa presencia de abuela”, dijo. Tras la lectura, el libro confeccionado en tela y con personajes reconocidos por los niños, se puso en el centro de la alfombra y allí los pequeños se deleitaban con las imágenes y las texturas, y preguntaban con su inocencia.
Acercar los libros a los pequeños
Las docentes destacan el valor pedagógico y humano de la propuesta. Natalia Kouefati, docente de salita de 3 años, aseguró que estos encuentros “son muy enriquecedores porque acercan la literatura a las infancias y promueven el desarrollo del lenguaje y la creatividad”. Y agregó una reflexión que atraviesa a muchas familias: “Hoy los tiempos acotados juegan en contra. Por eso es tan importante generar estos espacios”, así como las Salas Alfabetizadoras que también se convierten en lugares preparados para la lectura, con su mobiliario y bibliotecas al alcance de los pequeños.

En tiempos de pantallas veloces y rutinas apuradas, una abuela leyendo un cuento sigue siendo uno de los refugios más poderosos que existen. Eso replicado por los 1.400 ó 1.500 niños, de entre 45 días y 3 años que asisten a los jardines, es una luz que se enciende a partir de un libro.









