Hay mañanas en las que aprender matemática no empieza frente a un pizarrón ni con una fórmula. Puede empezar con un juego, unas tapitas, algunos vasos y una pregunta: ¿cómo hacer para ganar? Este sábado, unas 40 niñas de entre 10 y 12 años llegaron a la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la Universidad Nacional del Litoral (FIQ-UNL) para descubrir que, detrás de esos juegos, también hay matemática, programación, inteligencia artificial y ciencia que ayudan a despertar vocaciones científicas.
Santa Fe fue una de las sedes latinoamericanas del “Ada Lovelace Day”: participaron 40 niñas
Entre fichas y vasos, las chicas aprendieron conceptos clave de matemática y tecnología en una jornada orientada a despertar futuras vocaciones en carreras científicas. La jornada tuvo lugar el sábado en la FIQ de la UNL.

Santa Fe volvió a ser una de las sedes del Ada Lovelace Day, una jornada latinoamericana que busca acercar a niñas y adolescentes a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la matemática (Stem), y que este año celebró su 5.ª edición. La actividad reunió a unas 80 sedes de distintos países de Latinoamérica. Brasil tendrá su jornada en noviembre, con otras 40 sedes, debido a su calendario electoral, según se explicó desde la organización.
La sede santafesina funcionó, una vez más, en la FIQ, que abrió sus puertas exclusivamente a niñas para que pudieran experimentar, hacer preguntas, equivocarse y volver a intentar en un ambiente pensado para despertar su curiosidad.
“Estamos celebrando a todas las mujeres y niñas en ciencia”, contó la investigadora Liliana Forzani, cofundadora general de las Jornadas Ada y anfitriona de la sede local Santa Fe. La jornada comenzó con un video sobre Ada Lovelace, considerada la primera programadora de la historia, cuya figura inspira esta propuesta que se replica en distintos puntos de Latinoamérica.
Pero detrás del homenaje, hay también una preocupación concreta: cómo conseguir que más niñas se animen a ocupar espacios que todavía aparecen socialmente asociados a los varones.

“Esta actividad, este día, es solo para niñas”, explicó Forzani. No se trata de que las experiencias de ciencia y tecnología deban ser exclusivamente femeninas. De hecho, las jornadas también se desarrollan en escuelas y otros ámbitos con grupos mixtos. Pero, según observan quienes organizan la propuesta, en esos espacios muchas veces son los varones quienes terminan teniendo una participación más activa.
“Es un fenómeno que está más o menos estudiado y que tiene que ver con una cuestión social”, señaló Forzani. Por eso, la idea de generar un espacio exclusivamente para niñas es que ellas “se animen mucho más a participar” y que esa confianza pueda trasladarse después a los grupos mixtos.
Estuvieron presentes en la apertura de la actividad, el diputado nacional Pablo Farías; la secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe, Erica Hynes; la rectora de la Universidad Nacional del Litoral, Laura Tarabella; y la decana de la Facultad de Ingeniería Química, Laura Gutiérrez.
Entrenar una neurona
Entre los talleres de esta edición estuvo “Entrenando a Neurón”, una propuesta desarrollada por integrantes del “Grupo extraPola”, con participación de docentes e investigadores vinculados a la matemática, la ciencia de datos, el diseño y la ingeniería y que funciona en el ámbito de FIQ.
La actividad comenzó con un juego conocido: el “pan y queso”. Pero el objetivo no era simplemente ganar. A partir de las estrategias utilizadas en el juego, las chicas fueron descubriendo cómo puede entrenarse una máquina para tomar mejores decisiones.
“Usamos el juego como disparador y después, basándonos en la estrategia ganadora, entrenamos una inteligencia artificial, entrenamos una neurona”, explicó Itatí Zócola, integrante del Departamento de Matemática de la FIQ.
Con vasos, tapitas y fichas, las participantes fueron realizando la experiencia. Cada decisión acertada era premiada y las equivocadas servían para modificar la estrategia.

La lógica era sencilla pero poderosa: probar, observar qué funcionaba, qué no y volver a intentarlo. Al final de la actividad, la meta era conseguir una neurona suficientemente entrenada como para jugar al “pan y queso” sin perder.
Para Zócola, ese recorrido permite mostrar que conceptos que pueden parecer complejos cuando se los nombra -como inteligencia artificial, matemática o programación- también pueden abordarse desde el juego.
“Queremos mostrarles cómo la matemática, cómo la computación, cómo la ingeniería son cosas accesibles”, sostuvo. Y resumió el espíritu de la propuesta en una idea que atraviesa toda la jornada: “También hay un lugar para nosotras acá”.
ExtraPola participa desde hace 5 años de las Jornadas Ada y cuenta con tres talleres que se desarrollan en diferentes sedes latinoamericanas. Para sus integrantes, la actividad también es una oportunidad para acercar a las niñas a su trabajo cotidiano y mostrarles que detrás de la ciencia hay personas, preguntas, creatividad y posibilidades.
Una puerta abierta a las vocaciones
Para la decana de FIQ, recibir nuevamente al Ada Lovelace Day implica recibir en la universidad a niños de edades tempranas. “Hoy, la Facultad de Ingeniería Química abrió la puerta a 40 niñas entre 10 y 12 años para participar en la quinta jornada Ada”, destacó.
Y añadió que la propuesta busca que puedan jugar, investigar, hacerse preguntas e incursionar en la ciencia, la tecnología y la matemática. “Queremos despertar sus vocaciones y, de alguna manera, que entiendan que pueden seguir sus sueños y que cualquier camino que tomen, ninguno está cerrado de antemano”, expresó Gutiérrez.
La universidad pública aparece así como parte de ese recorrido: no solo como el lugar al que eventualmente llegarán para estudiar una carrera, sino también como un espacio que puede abrirse antes, cuando todavía están descubriendo qué les gusta, qué preguntas quieren hacerse y hasta dónde pueden llegar. Este sábado, en una facultad santafesina, esas preguntas empezaron entre juegos, fichas y neuronas de cartón.

Quién fue Ada
Ada Lovelace nació en Londres y era hija del famoso poeta Lord Byron y de Anne Isabella Noel, activista política y matemática. Fue ella quien inculcó el amor por esta disciplina en su hija. Durante su infancia se pasó rodeada de tutores que la ayudaron a nutrir su intelecto. En el siglo XIX escribió un algoritmo para una máquina analítica, adelantándose un siglo a lo que hoy entendemos como programación.










