La investigadora del Conicet y docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), Raquel Chan, acaba de recibir un premio mundial de la ciencia. Fue distinguida como una de las cinco ganadoras del Premio Internacional L'Oréal-Unesco "Por las Mujeres en la Ciencia" 2026, un reconocimiento que cada año selecciona a una científica por continente entre cientos de postulaciones de todo el planeta. En esta 28ª edición participaron 500 investigadoras de 89 países y sólo cinco fueron laureadas.
Raquel Chan ganó un prestigioso premio: “Los países que invierten en ciencia son los que crecen”
Reconocida a nivel mundial por sus investigaciones en cultivos tolerantes a condiciones extremas, Raquel Chan destacó el trabajo colectivo detrás del premio y aseguró que "para salir de ser un país pobre hay que hacer ciencia".

La científica argentina fue premiada por sus investigaciones en agrobiotecnología y por el descubrimiento de genes y mecanismos biológicos capaces de mejorar la tolerancia de las plantas frente al estrés ambiental, desarrollos con impacto directo en cultivos de trigo, soja, maíz y arroz.

El reconocimiento convierte a Chan en la representante de América Latina y el Caribe y eleva a 12 el número de investigadoras argentinas distinguidas a nivel internacional por el programa -que además tiene una edición nacional junto al Conicet-, consolidando al país como el de mayor cantidad de premiadas de la región. La ceremonia se realizará el París, sede de la Unesco, el 11 de junio.
Oriunda de Capital Federal pero con una carrera desplegada en Santa Fe, Chan es directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (Conicet-UNL), con sede en predio de la ruta nacional 168. Desde allí, encabezó una mesa redonda virtual este martes por la tarde, organizada por L'Oréal Argentina, de la que participó una veintena de periodistas, entre ellos de El Litoral.

Durante el encuentro, la investigadora definió el reconocimiento como "un orgullo enorme" y destacó especialmente el trabajo colectivo detrás de décadas de investigación. "Nada de lo que hice lo hice sola. Yo soy la cara visible, pero tengo un equipo enorme de trabajo. Los equipos fueron cambiando a lo largo del tiempo, pero siempre hubo muchísima gente aportando", sostuvo.
La científica también valoró el impacto simbólico del premio para el país. "Me enorgullece que Argentina tenga tantas científicas premiadas. Competimos con países mucho más grandes y con más recursos, y aun así seguimos destacándonos", señaló. Y agregó: "Tenemos una cultura de la resiliencia y de trabajar con muy pocos recursos que no nos gana nadie".

La investigadora consideró que aunque la ciencia no resuelve sola todos los problemas, sí puede aportar a mejorar la vida de las personas y construir sociedades más desarrolladas. "La ciencia nos hace soberanos, independientes y libres; estoy convencida de eso", resumió.
Invertir en los "potreros" además de en "los Messi"
Chan combinó definiciones científicas con fuertes reflexiones sobre el presente del sistema científico argentino. Admitió que el panorama actual de la ciencia en el país "no es optimista" y dijo que una de las formas de revertirlo es "convencer a los que tienen poder de decisión de que esto es importante".

Tras citar algunos datos sobre la caída del financiamiento público, Chan advirtió que los países que crecieron en el mundo fueron aquellos que apostaron "a la investigación y al conocimiento consistentemente".
En ese marco, consideró que la comunidad científica también tiene parte de responsabilidad por no haber logrado comunicar suficientemente a la sociedad qué hace y para qué sirve la ciencia. Según explicó, muchas veces la investigación básica resulta incómoda de justificar en términos inmediatos, aunque sea imprescindible para generar innovaciones futuras.
Chan apeló incluso a una comparación futbolera para explicar el funcionamiento del sistema científico y sostuvo que "así como para que aparezcan figuras como Messi o Maradona hacen falta miles de chicos jugando en potreros, también se necesita hacer mucha ciencia para que salga buena" y emerjan descubrimientos trascendentes. "Lamentablemente los científicos no somos vistos como la Selección de Fútbol, nos han vapuleado bastante", indicó.
Consultada sobre el rol del sector privado en la financiación científica, la investigadora señaló que en todos los países desarrollados existe una combinación de inversión pública y privada, aunque aclaró que la ciencia básica suele ser sostenida principalmente por el Estado. "El Estado invierte en ciencia básica porque ningún privado va a invertir en los 'potreros', sino que lo va a hacer en 'los Messi'. Nos falta un eje vinculador entre entre el conocimiento generado en universidades y centros públicos y las empresas", adujo.
"Pasión", "esfuerzo" y "resiliencia"
En la charla con los periodistas, Chan también defendió el valor estratégico de la ciencia aplicada al agro y destacó que tecnologías desarrolladas por su equipo ya se utilizan en cultivos de Argentina, Brasil, Paraguay y otros países. Entre ellas, mencionó variedades transgénicas tolerantes a sequía y desarrollos orientados a pequeños productores.
Ante una consulta de El Litoral sobre su recorrido como mujer científica que hizo carrera en el interior del país, Chan repasó su trayectoria personal. Recordó que estudió Bioquímica en Israel, volvió a la Argentina y realizó el doctorado en Rosario, bajo la dirección del doctor Héctor Vallejos. Luego trabajó en Francia (en Estrasburgo) antes de radicarse en la ciudad de Santa Fe a fines de los años '90 para impulsar la carrera de Biotecnología de la UNL. Allí encabezó la formación de equipos, laboratorios y nuevas líneas de investigación.

La investigadora relativizó la idea de los "genios" en la ciencia y reivindicó el esfuerzo colectivo. Dijo que la investigación requiere sobre todo trabajo, perseverancia y pasión, más que talentos extraordinarios. También alentó a las nuevas generaciones, especialmente a niñas y jóvenes, a acercarse a la ciencia sin pensar que se trata de un ámbito reservado para mentes excepcionales.
"Lo miro a la distancia y fue un trabajo gigante poner andar todo eso. Hoy tengo como 30 docentes y auxiliares. Hoy camina solo el laboratorio, pero costó un esfuerzo enorme", admitió. "Para hacer ciencia hay que tener pasión, ganas y dos neuronas conectadas, que las tiene todo el mundo", afirmó con tono distendido. Y agregó que detrás de cualquier avance científico hay años de trabajo cotidiano, frustraciones, burocracia y resiliencia.
Otro de los ejes que atravesó la charla fue la inteligencia artificial. Chan consideró que se trata de una herramienta "maravillosa" si se utiliza correctamente y reconoció que hoy le permite ahorrar tiempo en búsquedas bibliográficas, redacción científica y revisión de textos en inglés. Sin embargo, también advirtió sobre usos indebidos y relató un episodio reciente en el que detectó que un evaluador académico había utilizado IA para revisar un paper confidencial.
"La inteligencia artificial puede ayudar muchísimo, pero no reemplaza el trabajo científico", sostuvo.
El premio
Desde 1998, el programa L'Oréal-Unesco "Por las Mujeres en la Ciencia" ha reconocido y celebrado a eminentes mujeres en la ciencia en todo el mundo. Se entrega a cinco científicas sobresalientes de todo el mundo. Las cinco ganadoras de la 28ª Edición son: Raquel Chan por América Latina y el Caribe; Gordana Vunjak-Novakovic por América del Norte; Liesl Zühlke por África y Estados Árabes; Felice Jacka por Asia - Pacífico y Sarah A. Teichmann por Europa.
En Argentina, la edición nacional del Premio L'Oréal–UNESCO "Por las Mujeres en la Ciencia" se lleva a cabo desde hace 20 años en colaboración con el Conicet reconociendo hasta la fecha a 72 mujeres científicas de provincias y ciudades de varios puntos del país.








