La literatura salió de los libros para convertirse en una experiencia compartida. Juegos, lecturas, poesía, narraciones, música y propuestas artísticas dieron forma al II Campamento Literario de la Escuela Normal Superior N° 32 de Santa Fe, que se los días 1 y 2 de octubre. Bajo el lema “Las formas del tiempo: experiencias lúdicas y poéticas”, la iniciativa propuso explorar la palabra desde la imaginación, el juego y el pensamiento crítico.
La Escuela Normal N° 32 de Santa Fe realizó su II Campamento Literario
Con más de 15 dispositivos lúdicos creados por estudiantes, editoriales, bibliotecas, presentaciones de libros y rondas de lectura, la propuesta reunió a la comunidad educativa y al ámbito cultural santafesino.

La actividad, de acceso libre y gratuito, amplió la experiencia de la primera edición, realizada en 2025, y sumó nuevas propuestas para estudiantes, docentes y público interesado en la lectura y la escritura. Organizado por la comunidad educativa de la institución, el encuentro vinculó las producciones de las carreras de formación docente con el trabajo de bibliotecas, editoriales, espacios culturales y artistas de la ciudad.
“El año pasado fue una idea que surge a partir de una convocatoria que empiezo a hacer con los profesores, pero que inmediatamente se volvió colaborativa”, contó Mariano Mariani, docente de la institución e impulsor de la propuesta. El resultado de aquella primera experiencia superó las expectativas iniciales y motivó a la escuela a darle continuidad.
“Después de la primera edición del Campamento Literario en 2025, la institución decidió institucionalizarlo, hacer que la jornada sea parte de la institución y que se conforme un equipo que colabore con esa idea germinal que había propuesto”, explicó.

Así, la segunda edición se organizó en dos jornadas, con una programación más amplia y la participación de distintas carreras, instituciones y colectivos vinculados con la literatura, la educación y las infancias.
Juegos, editoriales y bibliotecas
El primer día de actividad, el SUM de la escuela reunió una amplia variedad de dispositivos y propuestas. Uno de los ejes fue la participación de editoriales y proyectos vinculados con los libros, como Imperfectas Fordistas, Tutilimundi Libros, Legüera Cartonera, La Gallinita al Revés y Poliédrica Librería Nómade, además de los espacios Encuentro Santa Fe y Crearse.
La programación también incluyó al Colectivo Infancias Diversas de la UNL, con Lora Pandora; el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez; el Museo Histórico de Santa Fe; la Biblioteca Rodante Tacuarita, con Cecilia Moscovich; la Casa de la Cultura Indo Afro Americana Mario Luis López; Comunidades Constituyentes Santafesinas y la biblioteca del propio Colegio Normal N° 32.

Se sumaron Eva Sin Culpa, con sus fanzines poéticos, y las bibliotecas Pedagógica y Popular Sarmiento y Pizzurno. La propuesta incluyó, además, más de 15 dispositivos lúdicos literarios creados por estudiantes del instituto, una manera de mostrar cómo las herramientas de la formación docente pueden transformarse en experiencias para acercar la literatura a distintos públicos.
La diversidad de participantes fue uno de los rasgos centrales de esa jornada: las lecturas y los libros convivieron con el juego, la producción artesanal, las propuestas para las infancias y el trabajo de instituciones culturales santafesinas.
Cuentos, poesía y música
La programación también reservó espacios para las presentaciones y los encuentros artísticos. Se desarrolló el café literario con rondas de lectura y la presentación de La calle de los lapachos y otros cuentos, de Matilde Mántaras; la propuesta El cuerpo del poema. Derivas del movimiento entre palabra y cuerpo, con Paula Molina, Rosa García y Sofía Gerboni, actividad que invitó a explorar los vínculos entre el lenguaje poético y la expresión corporal.
El cierre artístico fue con Amor de amapola. Un encuentro íntimo entre voz y guitarra, a cargo del dúo integrado por Luis Córdoba y Pablo Ayala.

De este modo, el campamento propuso distintos modos de acercarse a la literatura: desde la lectura y la circulación de libros hasta la poesía puesta en diálogo con el movimiento, la voz y la música.
La segunda jornada, en tanto, estuvo centrada en los talleres y el intercambio de experiencias. Según explicó Mariani, se desarrollaron alrededor de 14 talleres simultáneos y una mesa de diálogo con cuatro especialistas o disertantes.
Una experiencia que creció
El crecimiento del Campamento Literario se reflejó tanto en la ampliación de su programación como en la conformación de un equipo de trabajo institucional. Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por Mariani junto con otros profesores se transformó en un proyecto colectivo, con participación de distintas áreas de la escuela.
“Este año la institución decidió que se iba a hacer en dos días. De todas maneras, vimos que en realidad podríamos hacerlo de más días, porque hubo muchísimo por mostrar y muchísimo por hacer”, señaló Mariani al evaluar el alcance de la convocatoria.
La propuesta buscó que las producciones surgidas en las aulas trascendieran el ámbito académico y pudieran compartirse con la comunidad. En ese recorrido, las bibliotecas populares, las editoriales independientes y los colectivos culturales tuvieron un papel central como espacios de circulación de libros y promoción de la lectura.
El Campamento Literario contó con declaraciones de interés cultural del Ministerio de Cultura de Santa Fe, de interés municipal por el Concejo Municipal de la ciudad y de interés de la Cámara de Senadores de la provincia.










