La nueva medida de fuerza convocada por la docencia universitaria para esta semana llevará a 32 los días de paro acumulados en lo que va de 2026. Aunque el conflicto salarial parece haber ingresado en una nueva etapa tras el acuerdo alcanzado entre el Gobierno nacional y la mayoría de las federaciones sindicales, el rechazo de un sector mantiene el impacto en las aulas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y sus escuelas preuniversitarias.
Cómo afectan los paros a los universitarios y qué pasa esta semana en las escuelas de UNL
Con la nueva medida de fuerza prevista entre este martes y viernes, la docencia universitaria alcanzará un mes de paro en lo que va del año. Estudiantes de distintas carreras describieron atrasos en contenidos, menos clases presenciales y superposición de evaluaciones. Cómo será la modalidad esta semana en las escuelas preuniversitarias.


La protesta comenzó este 2026 con una huelga nacional de 48 horas los días 27 de febrero y 2 de marzo -fecha de inicio de clases-; continuó con paros del 16 al 21 de marzo (6 días porque se extiende hasta el sábado); del 30 de marzo y el 1 de abril (3 días, pero con los feriados posteriores se perdió toda la semana); entre el 13 y el 18 de abril (6 días); otra semana de cese total de actividades del 27 de abril al 2 de mayo; y 5 días de paro entre el 26 y el 30 de mayo.
A ese acumulado de 28 jornadas ya realizadas se sumarán otras 4 esta semana que se inicia tras el feriado nacional, convocadas tras el rechazo gremial a la última propuesta salarial del Gobierno nacional y el pedido de que se aplique la Ley de Financiamiento Universitario. Cabe recordar que, además, el 11 de febrero se realizó una jornada de paro y movilización, aunque tuvo lugar antes del inicio del ciclo lectivo. En paralelo a las medidas de fuerza, el conflicto tuvo una fuerte expresión en las calles que se hizo sentir con mayor fuerza el 12 de mayo una nueva Marcha Federal.

"Se perdió un mes de clases"
Aunque las experiencias varían según la carrera y las cátedras, los estudiantes universitarios coinciden en señalar que el principal efecto de las medidas de fuerza fue la reducción de clases presenciales y la acumulación o superposición de evaluaciones.
Gino N., estudiante de primer año de Ingeniería Informática de la UNL, estimó que "a fines prácticos se perdió como un mes de clases entre todos los paros docentes y no docentes". Según explicó, muchas cátedras suspendieron actividades y sólo mantuvieron consultas virtuales en instancias previas a los parciales. "Probablemente el hecho de haber tenido menos clases sí perjudica bastante el rendimiento académico, sobre todo en primer año", sostuvo, ante la consulta de El Litoral.

En una línea similar se expresó Valentina F., estudiante del Profesorado y la Licenciatura en Letras. "Nos atrasamos bastante en contenido. Quizá algunos no adhirieron pero en lugar de clases hacían consultas virtuales de 40 minutos", afirmó. También señaló que la reprogramación de actividades derivó en la superposición de exámenes: "De repente tenés 3 ó 3 parciales la misma semana y ahí toca priorizar materias y ver cómo manejar los tiempos".
Desde la Licenciatura en Nutrición, una alumna explicó tenemos clases teóricas, de problemas y luego de laboratorio. "Diría que las clases teóricas fueron las más afectadas. Directamente no se dio el contenido y quedó en manos de los alumnos leerse todo el material y estudiarlo", relató. También advirtió sobre las dificultades para reemplazar las prácticas de laboratorio. "Estos trabajos no se tomaban y la nota no te la computaban", dijo. Y añadió el impacto que también tiene la reducción de clases sobre los porcentajes de asistencia exigidos para mantener la regularidad.
Las carreras proyectuales enfrentan además problemas específicos. Fabricio, de Diseño Industrial, consideró que los paros demoraron lanzamientos de trabajos prácticos, preentregas y correcciones. "Hay muchas veces que las maquetas o proyectos hay que resolverlos en persona con ayuda de los profesores y no en una reunión virtual delante de 60 personas", señaló. No obstante, aclaró que comprende los reclamos salariales de los docentes y planteó la necesidad de buscar mecanismos alternativos para sostener instancias de consulta durante los conflictos.
También desde Diseño Industrial, Matías sostuvo que "se perdieron muchas clases presenciales que no se recuperaron de ninguna manera", mientras que Franco describió un cuatrimestre marcado por interrupciones constantes. "Fue casi una semana sí y una semana no de paros", resumió.
Pese a las dificultades, la mayoría de los estudiantes consultados manifestó comprender los motivos de las medidas de fuerza y respaldar a sus docentes en el reclamo por una mejora salarial para los docentes universitarios. “Estoy de acuerdo en que se deben hacer paros para exigir sueldos dignos”, resumió una de las estudiantes consultadas.
Escuelas preuniversitarias con distintas adhesiones
La decisión de la nacional Conadu Histórica (que nuclea a docentes de 32 universidades del país) de rechazar la oferta salarial del Gobierno nacional y confirmar el paro de esta semana tiene impacto directo en la UNL, ya que Adul integra esa federación.
Consultado sobre la situación, el director de Enseñanza Preuniversitaria de la UNL, Héctor Odetti, informó que la adhesión a las medidas será diferente, según la institución de que se trate. En la Escuela Inicial y Primaria habrá paro de 24 horas el martes, mientras que el resto de la semana las actividades serán normales.

En la Escuela Industrial Superior (EIS) y en la Escuela Secundaria de la UNL (ESUNL), en tanto, muchos docentes adhieren a la medida, por lo que se reorganizarán las actividades según el personal que efectivamente concurra a trabajar, La EIS, por ejemplo, solicitó por nota que los estudiantes concurran únicamente a los horarios previamente informados por la institución y advirtió que se tomará asistencia a clases y evaluaciones. En la Escuela Granja de Esperanza el paro alcanzará a los días martes y miércoles, mientras que jueves y viernes habrá clases normalmente.
Las consecuencias de las interrupciones preocupan en estas escuelas dado que es más difícil recuperar contenidos y clases perdidas en los niveles primario o secundario que en la universidad. La madre de un alumno de la Escuela Secundaria de la UNL señaló a El Litoral que su hijo tuvo "menos clases presenciales" y que los cambios permanentes de horarios complicaron la organización cotidiana.

"Había días que iba por una materia y faltaban varios compañeros que viven lejos, entonces tampoco avanzaban en contenidos", explicó. Además, sostuvo que la acumulación posterior de exámenes terminó perjudicando especialmente a quienes tenían mayores dificultades para sostener el ritmo de estudio.
En ese sentido, familias autoconvocadas, docentes, no docentes y centros de estudiantes de colegios preuniversitarios de distintas provincias lanzaron una campaña para reunir un millón de firmas en respaldo a la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria. La iniciativa busca presentar el petitorio ante la Corte Suprema de Justicia para reclamar la aplicación de la norma y la recomposición de los salarios del sector.








