La construcción del nuevo edificio del Instituto Superior Nº 8 "Almirante Guillermo Brown", ubicado en Güemes y Castellanos de la ciudad de Santa Fe, ingresó en su tramo decisivo. La obra ya alcanzó un 70% de avance físico y el objetivo del gobierno provincial es concluirla para que la comunidad educativa pueda comenzar el ciclo lectivo 2027 en la nueva sede.
La obra del Instituto N° 8 de Santa Fe ya supera el 70% de avance: cuándo se podría inaugurar
Ya se está terminando la "primera piel" de cierre de vidrio y en breve comenzará la ejecución de la segunda fase de la fachada, con un sistema de parasolado. Se trata de una nueva sede para uno de los profesorados más grandes de la ciudad, con varias carreras y alrededor de 3 mil alumnos.

“Estamos en un 70% de avance físico de la obra. En este momento estamos ejecutando tareas de terminaciones, emplacados de las aulas, trazando todas las instalaciones eléctricas, de red de datos y también de acondicionamiento ambiental", explicó a El Litoral el secretario de Obras Públicas de la provincia, Marcelo Pascualón.
Uno de los elementos distintivos del edificio también comienza a tomar forma. Tras la colocación de la primera piel vidriada, en los próximos días se iniciará el montaje de otra fase. “Se está terminando el vidriado y vamos a empezar prontamente a colocar la segunda piel que lleva el edificio, que es un parasolado exterior que va a brindar confort térmico al interior de las aulas", detalló el funcionario.
Cabe destacar que la doble piel de fachada en el diseño fue concebida para mejorar el comportamiento térmico del edificio y reducir el consumo energético, además de aportar una identidad arquitectónica contemporánea.
La intención oficial es acelerar los trabajos durante los próximos meses para llegar con la obra finalizada al comienzo del próximo año académico. "Estamos trabajando fuerte para tratar de, como nos pidió el gobernador Maximiliano Pullaro, inaugurar este edificio tan importante de infraestructura educativa para el inicio del ciclo lectivo del año próximo y que tanto los docentes como los alumnos del Instituto N° 8 puedan disfrutar de todos estos nuevos espacios", sostuvo Pascualón.

Pensado para la vida académica
El proyecto fue diseñado en conjunto entre el Ministerio de Educación y representantes de la comunidad educativa con el objetivo de responder a las necesidades de las carreras que allí se dictan.
El edificio contará con 40 aulas de diferentes dimensiones. De ellas, 33 estarán destinadas al dictado habitual de clases y 7 serán aulas especiales equipadas para las necesidades específicas de las 13 tecnicaturas y profesorados que funcionan en la institución.

En la planta baja se ubicarán las áreas administrativas y de servicios, organizadas alrededor de un amplio hall de acceso. Los tres primeros pisos concentrarán las aulas comunes y las específicas, mientras que el cuarto nivel alojará nuevas aulas, la biblioteca y un Salón de Usos Múltiples (SUM).
Ese último piso tendrá además una particularidad: al estar retirado de la línea de fachada, generará un amplio perímetro de terrazas accesibles y balcones que podrán ser utilizados por estudiantes y docentes como espacios de encuentro y permanencia.

También se diseñó el edificio retirado de la línea municipal para conformar una recova sobre el frente, ampliando la superficie de la vereda y facilitando la circulación de la importante cantidad de alumnos que tendrá la institución.
La obra
El edificio tendrá una superficie de 5.510 m2 de superficie cubierta y 700 m2 de galerías. La obra es financiada por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe y es ejecutada por la empresa Cocivial S.A.

La construcción que hoy avanza en barrio Candioti responde a un proyecto arquitectónico reformulado por la actual gestión provincial. El diseño original, que contemplaba una torre de 11 pisos, fue dejado sin efecto por no adecuarse a las normativas municipales y patrimoniales vigentes, además de generar cuestionamientos por su impacto sobre el entorno de la histórica Casa de la Cultura.
El nuevo proyecto redujo la altura a una planta baja y cuatro niveles, manteniendo la misma capacidad académica con 40 aulas, pero expandiendo la superficie en planta. La estrategia permitió respetar la altura del edificio patrimonial vecino y generar una mejor integración urbana mediante jardines, galerías y espacios abiertos compartidos.









