IA y docencia: alivianar lo repetitivo para recuperar la creatividad
Pablo Bongiovanni, especialista en TICs, explora oportunidades y desafíos que trae la IA para la tarea docente. Próximamente brindará un curso sobre la temática en la Universidad Católica de Santa Fe.
Pablo Bongiovanni, profesor y doctor en Educación (UCSF), en el 6° Congreso Internacional de Educación en Odontología: Inteligencia Artificial y Uso de Tecnologías, en la Universidad de la Frontera, Temuco, Chile.
La irrupción de la inteligencia artificial en la escuela no llegó para reemplazar al docente, sino para devolverle tiempo y oxígeno a una tarea que suele quedar atrapada entre calendarios, formatos y repeticiones. Así lo plantea el especialista Pablo Bongiovanni, quien observa que la planificación docente combina un costado inventivo con "mucho de tiempo, esfuerzo y trabajo repetitivo".
Año a año, curso a curso, grupo a grupo, esa repetición puede convertirse en una fuente de estrés. En ese terreno, sostiene, la IA utilizada de manera correcta "puede volver el trabajo más eficiente y más eficaz, y al mismo tiempo colaborar con el proceso cuando el volumen de tareas afecta la creatividad".
Como profesor y doctor en Educación de la Universidad Católica de Santa Fe, Bongiovanni insiste en la colaboración como palabra clave: la IA operando como asistente que acompaña, sugiere y multiplica, no como sustituto del juicio pedagógico. "Puede convertirse incluso en una ventaja competitiva: más creatividad puesta al servicio de la enseñanza", dice.
La IA como un medio para diseñar mejores experiencias, abrir alternativas y para ganar tiempo en el contacto humano del acto de enseñar.
Un potenciador
Los usos concretos que hoy comparten docentes en Argentina y la región inciden en diversas tareas de su labor cotidiana. La primera es la planificación, campo en el que exploran estrategias que les permitan construir buenos prompts que devuelvan propuestas más finas y ajustadas a objetivos. La segunda es la creación de materiales, una práctica que se volvió "muy popular" y que no implica únicamente producir recursos desde cero, sino también rediseñar materiales existentes, para revitalizar lo que ya se venía trabajando.
En ese sentido, es frecuente el uso de la inteligencia artificial generativa para variar consignas y evitar la repetición año a año. El docente, en conversación con la IA puede encontrar variantes en las consignas, e incluso también adecuaciones para las distintas necesidades y estilos de aprendizaje de los alumnos.
En el terreno de la corrección, la IA se presenta como un apoyo adecuado para diseñar más y mejores evaluaciones, y sugerir nuevas formas de retroalimentación para hacer a las producciones de los alumnos. Una vez más, no es la IA corrigiendo en piloto automático, sino el docente ampliando repertorios para ofrecer devoluciones más claras y oportunas.
Recuperar lo irremplazable
¿Qué cambia, entonces, en la práctica diaria cuando la IA entra al aula? "Muchísimo", responde Bongiovanni, pero con un matiz decisivo: "Cuanto más experto es el docente en su materia, más y mejores usos puede encontrarle a la inteligencia artificial como asistente, multiplicador y potenciador de su propia capacidad".
La optimización del tiempo, la producción de nuevos materiales y el apoyo evaluativo importan; sin embargo, el impacto mayor aparece cuando la herramienta está anclada en la pericia docente.
Queda, por supuesto, la pregunta que atraviesa debates, congresos y pasillos: ¿complemento o sustitución? Bongiovanni evita dar una receta única y en su lugar, propone un criterio simple y exigente a la vez: poner foco en las actividades propiamente humanas, las que no se pueden delegar, y distinguir aquellas que sí pueden automatizarse.
En este sentido, la deliberación pedagógica vuelve al centro. Actividades que hasta hace un tiempo considerábamos propias o exclusivamente humanas, como realizar una síntesis de un tema, hoy sabemos que son desafíos que la IA puede resolver satisfactoriamente. "La cuestión ahora es entender, dialogar e instaurar en la agenda de trabajo por qué sería importante que esa síntesis no la haga la inteligencia artificial y la haga un ser humano", indicó.
¿Riesgos?
Un debate recurrente ante la irrupción de estas nuevas tecnologías, es el peligro siempre latente de incorporarlas sin una mirada crítica. Ante el fenómeno de la IA, el primer riesgo, cada vez más visible, es la dificultad para reconocer autorías. Pero responder con otra "contratecnología" -detectar IA con más IA- no resuelve el problema de fondo, advierte el especialista.
Bongiovanni subraya que, sin embargo, el problema más profundo radica en no comprender lo que está sucediendo en la enseñanza y aprendizaje: creer que se trata de "una herramienta más", como si estuviéramos ante una red social o una moda pasajera. Por eso, se requiere un trabajo sostenido de formación y concientización en la mirada crítica de docentes e instituciones.
Sin embargo, esa formación no puede limitarse a habilidades instrumentales. Sí, hacen falta habilidades digitales para dominar la IA, pero más importante aún es fortalecer las competencias de contenido y pedagógicas: "Saber mucho de la disciplina y saber enseñarla".
Desde esa doble columna -conocimiento profundo del contenido y conocimiento pedagógico-, la IA deja de ser un atajo tentador o un fin en sí mismo y se convierte en lo que debería ser: un medio para diseñar mejores experiencias, abrir alternativas y ganar tiempo donde el tiempo vale más, es decir, en lo humano del acto de enseñar.
Planificar con IA
En el marco de los Talleres de Verano de Facultad de Filosofía y Humanidades de la UCSF, Pablo Bongiovanni brindará el taller "Planificar con IA. Herramientas para innovar en la práctica docente". La propuesta desarrolla competencias digitales en el uso de Inteligencia Artificial Generativa para optimizar planificación, producción de materiales y evaluación en la docencia. Más información: [email protected]