Por un rato, el patio del Jardín de Infantes Nº 68 “Camilo Corti” de la ciudad de Santa Fe se convirtió en una pequeña sede de los Juegos Suramericanos. Hubo andariveles, carreras, escalada, hockey, handball y bochas. También hubo familias que se animaron a participar y chicos que descubrieron que para jugar no hacen falta grandes cosas: apenas un espacio, algunas líneas pintadas en el piso y muchas ganas de moverse.
Los chicos del jardín Camilo Corti tuvieron su propio “mini” Suramericano
Carreras, escalada, hockey, handball y bochas fueron algunas de las actividades que compartieron niños, niñas y familias, inspiradas en los Juegos Suramericanos que se desarrollan en Santa Fe. La propuesta buscó acercar otros deportes y recuperar el juego y el movimiento lejos de las pantallas.

Así, la comunidad educativa del jardín armó su propio “mini” Suramericano, una propuesta inspirada en el acontecimiento deportivo que por estos días tiene a Santa Fe como protagonista. La actividad fue pensada para que los niños y niñas pudieran conocer disciplinas diferentes al fútbol y, al mismo tiempo, compartir una jornada de juego con sus familias.
“Estamos totalmente copados por los Suramericanos. Es un evento tan importante que vino a nuestra ciudad, a nuestra provincia, que parecía impensado, inimaginable. Bueno, también pasó por el jardín, para que los chicos y las chicas puedan conocer otros deportes”, contó Mariel del Pino, directora del jardín Camilo Corti, ubicado en Risso 1075.
La jornada "Huellitas Suramericanas" también recuperó una historia propia de la institución. Una de las protagonistas fue la mascota del jardín, un león que nació a partir de un trabajo realizado años atrás con motivo del Mundial. “Con las tres mascotas del Mundial, los chicos hicieron un trabajo de crear la propia mascota del jardín. La votaron y salió esa”, explicó Del Pino.
Jugar para salir de las pantallas
Más allá de reproducir algunas de las disciplinas de los Suramericanos, la propuesta tuvo un objetivo que atraviesa la vida cotidiana del jardín: volver a poner el cuerpo en movimiento y recuperar el juego compartido.
“Ese es el objetivo: sacar a los chicos de las pantallas, mostrarles a las familias que, con su cuerpo, con unas líneas pintadas en el suelo, se puede correr, se puede jugar, con cosas muy, muy sencillas que están acá. Se trata de jugar”, sostuvo la directora.

En uno de los sectores del jardín, el domo cósmico de la institución se transformó en una improvisada zona de escalada. La estructura no fue instalada especialmente para esta jornada, sino que llegó años atrás a partir de un proyecto presentado por el jardín a una fundación nacional. “Nos donaron e instalaron ese domo cósmico que, en la parte de atrás, tiene para hacer escalada y se está aprovechando”, explicó Del Pino.
La propuesta deportiva demandó entre 2 y 3 semanas de planificación. Sebastián Chaves, profesor de Educación Física, contó que la idea surgió mientras terminaban de trabajar con los chicos sobre el Mundial.
“Estábamos terminando el Mundial y le comuniqué al equipo directivo que venían los Juegos y que me parecía muy importante que los chicos entiendan que hay, aparte del fútbol, otros deportes”, relató.
A partir de allí, el equipo del jardín comenzó a adaptar algunas de las disciplinas que forman parte de los Suramericanos a las posibilidades de los más pequeños. “En un costadito tenemos lo que es escalada, que es otro de los deportes que, junto con el handball y el hockey, están enfrente, que son todos los deportes que trajo la provincia de Santa Fe en los Odesur. La idea fue sacar esos juegos y traerlos para acá”, explicó Chaves.
Familias que acompañan
El “mini” Suramericano tuvo además un ingrediente especial: la participación de las familias. Padres, madres y otros familiares se sumaron a las postas y compartieron las actividades con los chicos.

La respuesta, según el profesor, fue muy buena. “Creo que faltaron muy poquitos chicos y chicas. Entendemos también que es un día laborable, que se puede haber movido cualquier familiar para venir a jugar. Creo que está muy bueno”, señaló.
Para Chaves, ese encuentro permitió mostrarles a los adultos que existen espacios cotidianos donde los chicos pueden jugar, encontrarse y socializar sin necesidad de recurrir a una pantalla. “Todo esto surgió porque vemos a los chicos mucho en la pantalla. Me parece que darles esta posibilidad a los padres, que vean que hay espacios públicos dentro de la ciudad que se pueden utilizar para ir a jugar, para ir a socializar, está muy bueno”, sostuvo.
Y mientras los adultos acompañaban, los chicos iban pasando de una actividad a otra, probando reglas y movimientos nuevos. Porque, en definitiva, la competencia quedó en segundo plano frente a la experiencia de jugar. La intención es que la experiencia tenga continuidad. “La idea es que los chicos jueguen, y eso es lo más importante del nivel inicial: que jueguen. Y después, si podemos jugar hockey, está buenísimo”, concluyó el profesor.









