La innovación no siempre comienza con una gran empresa ni con una inversión millonaria. A veces surge de una necesidad cotidiana, de una consigna universitaria o de una pregunta que todavía no tiene respuesta. Cómo facilitar los turnos médicos, crear un juguete para personas con autismo o ayudar a niños que atraviesan un tratamiento oncológico son solo algunos de los 83 proyectos seleccionados y que encontraron un espacio para visibilizarse este jueves en el Rectorado de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
Jóvenes emprendedores en la UNL e ideas que cruzan dos mundos: lo tecnológico y lo humano
En el Rectorado de la Universidad Nacional del Litoral se presentaron 83 proyectos de Argentina y otros países de América Latina. Ideas y propuestas en nacimiento o en primeras etapas de desarrollo.

Las 21° Jornadas Internacionales de Jóvenes Emprendedores (JIJE) volvieron a reunir a estudiantes y emprendedores jóvenes de distintas edades y procedencias. Organizadas por la UNL y la Federación Universitaria del Litoral (FUL), propusieron compartir experiencias, generar contactos y poner a prueba iniciativas con potencial de convertirse en emprendimientos.
Bajo el lema “Entre dos mundos”, la edición de este año puso el foco en la relación entre lo tecnológico y lo humano. La convocatoria reunió a propuestas seleccionadas de Argentina, Brasil, Colombia, México, Paraguay y Uruguay, con participación de estudiantes de 18 escuelas secundarias, 51 proyectos en etapa inicial y 14 modelos de negocios.
En los pasillos del Rectorado, algunas aulas y el Paraninfo, la actividad presencial -que comenzó por la mañana y se extendió hasta avanzada la tarde- incluyó stands interactivos, presentaciones de proyectos, charlas (en esta edición, los speakers destacados fueron Dagacetti y Joan Cwaik) y la competencia de “modelos de negocios” que contaba con un jurado específico. Además, había una plataforma virtual para conocer las iniciativas de otros lugares e interactuar con sus creadores.
Universidad, espacio para innovar
Para la rectora de la UNL, Laura Tarabella, “cada nueva edición nos motiva muchísimo. Nos entusiasma recibir a jóvenes talentosos con esa vocación de crear, de innovar, de trabajar en equipo”. En ese sentido, subrayó que el emprendedurismo constituye una política institucional y académica transversal, vinculada también con la internacionalización de la universidad.

El lema de este año, “Entre dos mundos”, invitó a reflexionar sobre el lugar que ocupa el conocimiento humano en una sociedad atravesada por el avance tecnológico. Para Tarabella, las universidades tienen una responsabilidad central en esa discusión. “Nosotros lo que tenemos que hacer es brindar saberes, competencias y conocimiento científico. El pensamiento crítico es el lugar de la universidad, donde se da la consolidación y el fortalecimiento de ese juicio crítico”, sostuvo.
“Es un evento que crece día a día y que nos entusiasma mucho. Se hace en contextos incluso muy difíciles y complejos por los cuales se está atravesando la universidad, pero esta llama de la innovación y de la creatividad del conocimiento es la que no se apaga y la que nos permite seguir adelante”, señaló.
Por su parte, el secretario de Vinculación Tecnológica e Innovación de la UNL, Javier Lottersberger, planteó que las propuestas vinculadas con la innovación y la tecnología también representan una forma de ampliar las herramientas con las que los jóvenes se preparan para su futuro laboral y profesional.
“La expectativa es fortalecer la comunidad, que los jóvenes hablen, discutan entre ellos, que puedan compartir ideas sobre sus proyectos. Hay gente que los va a estar mirando y evaluadores, también para poder ayudarlos a seguir formando una comunidad emprendedora dentro de la región”, indicó.
Diseño para pacientes oncológicos
Entre las propuestas presentadas en stands hubo un proyecto que nació en las aulas de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Fadu) de la UNL, a partir de una consigna académica desarrollada junto con la Fundación Mateo Esquivo, que acompaña a niños con enfermedades oncológicas.

Estudiantes de 3er año de Diseño y Comunicación Visual trabajaron en distintas soluciones de packaging, piezas editoriales y propuestas multiformato destinadas a responder a necesidades concretas de la institución, sus pacientes y las familias.
“Cinco de esos trabajos fueron seleccionados y se van a llevar a cabo, así que se van a hacer realidad”, contaron los estudiantes, que explicaron a El Litoral que el proceso comenzó con un relevamiento de las necesidades planteadas por la fundación y continuó con la investigación de materiales, recursos y alternativas de diseño.
Una de las propuestas se centra en un kit para niños que atraviesan tratamientos oncológicos. La idea utiliza superhéroes de distintos colores, asociados con emociones, para facilitar que los chicos puedan expresar cómo se sienten durante ese proceso. El sistema contempla módulos y piezas imantadas que permiten armar un personaje según el estado de ánimo, junto con tarjetas de apoyo audiovisual.

“Al ser niños tan chicos, por ahí cuesta mucho que se expresen mediante palabras. Entonces, con estas didácticas van a poder afrontar y mostrarles a sus padres de qué manera se sienten ante todo este tratamiento”, explicaron. El trabajo también exigió considerar aspectos prácticos: los materiales debían ser higiénicos, fáciles de limpiar y, en lo posible, reciclables.
Desde Alemania, una idea para el mate
Alexandra Wegener llegó a Santa Fe desde Alemania para hacer una doble titulación en Administración e International Management, mediante un intercambio de un año y medio entre la Hochschule Karlsruhe de su país y la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL.
El proyecto que presentó en JIJE consiste en una pastilla efervescente para limpiar termos. La idea nació de una observación sencilla. “Me llamó mucho la atención el mate y la presencia de los termos en todas las situaciones, en el ómnibus, en todos lados siempre hay muchos termos, y dije: ¿cómo lo limpian? Y nadie me daba una buena respuesta”, dijo Alexandra, en un muy buen español.
A partir de esa pregunta comenzó a pensar en un producto. Se trata de una pastilla efervescente que se coloca en el termo y, tras unos 30 minutos, ayuda a eliminar la suciedad acumulada. La estudiante llegó a la propuesta a través de una materia optativa de su facultad, denominada Laboratorio de Emprendedores. Su participación en las JIJE tuvo dos objetivos: presentar su iniciativa y conocer a otras personas que estuvieran transitando experiencias similares. “Ahora estoy en Buenos Aires pero vine a Santa Fe para presentar mi proyecto y también para conectar con más emprendedores de mi edad”, contó.
IA para turnos médicos
La gestión de turnos en clínicas y consultorios es el punto de partida de “BookIA Health”, una plataforma creada por los santafesinos Agustín Kilgelmann y Lorenzo Bernardi, estudiante y graduado de Bioingeniería -respectivamente- de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos, en Oro Verde.

El sistema utiliza un agente de inteligencia artificial que permite a los pacientes solicitar, cancelar o reprogramar turnos médicos a través de WhatsApp, a cualquier hora del día. Los profesionales también pueden comunicarse con el asistente para administrar sus agendas.
La propuesta ya está en funcionamiento en dos instituciones de salud de Santa Fe. Sus creadores participaron de las jornadas para dar a conocer el servicio, establecer contactos y ampliar su llegada a nuevos centros médicos. “Estamos viniendo a estas actividades para visibilizar un poco lo que es el sistema y llegar a nuevas instituciones de salud”, explicaron. La meta que se fijaron para 2027 es alcanzar 10 instituciones usuarias.
Para ambos, el proyecto demuestra que el espíritu emprendedor también se construye a la espera de una oportunidad. “Nosotros queríamos dedicarnos a emprender, tratar de llevar algo nuevo, algo que ayude tanto a los pacientes como a los servicios e instituciones de salud”, resumieron.
Cubo sensorial y autismo
Desde Paraguay llegaron Jazmín Coronel y Micaela Lezcano, estudiantes de la Universidad Tecnológica Intercontinental (Utic), con el proyecto “Cubarandú”, un cubo inspirado en el tradicional Rubik, adaptado para personas con autismo de grado 1.
El prototipo incorpora materiales sensoriales e imágenes táctiles, con el propósito de estimular habilidades vinculadas con la motricidad fina. El nombre combina la referencia al “cubo” con la palabra guaraní “arandú”, que significa “sabiduría”.

Las jóvenes explicaron que la iniciativa surgió de su contacto con familias y personas cercanas que tienen autismo. A partir de esa experiencia, identificaron que las necesidades de quienes tienen un diagnóstico de grado 1 suelen recibir menos atención en su entorno.
“Normalmente, en Paraguay, lo que es el grado 1 es muy olvidado. Es más bien se trata lo que son grado 2 y 3, que son los más complejos. Entonces, por eso nos enfocamos directamente en ese grado”, señalaron. El prototipo ya fue aprobado y el equipo se encuentra en una etapa inicial de desarrollo. Las JIJE les permitieron presentar la propuesta fuera de su país. “Vinimos exclusivamente para estas jornadas. A nosotros nos re sirve toda la experiencia y contactos que estamos llevando de acá es enorme”, dijeron.










