“La Scaloneta” de la EESOPI N° 3106 "Santa Rita de Casia", de la ciudad de Santa Fe, no juega al fútbol. Su cancha son las hojas en blanco, las consignas literarias y el desafío de escribir contrarreloj. Y, por segundo año consecutivo, volvió a demostrar que el talento también puede medirse en palabras: sus estudiantes clasificaron nuevamente a las semifinales del Mundial de Escritura, el multitudinario certamen que reúne a miles de participantes de habla hispana en torno a la creatividad y la constancia.
“La Scaloneta literaria”: estudiantes santafesinos clasifican a las semifinales del Mundial de Escritura
Mientras muchos dicen que los adolescentes leen cada vez menos, un grupo de alumnos secundarios demuestra exactamente lo contrario. Leen, escriben, debaten, se corrigen entre ellos y acaban de volver a meterse entre los semifinalistas de una competencia que reúne a participantes de 54 países

La noticia llegó el 26 de junio y desató la alegría de toda la comunidad educativa. Después de dos intensas semanas de competencia durante mayo, los dos equipos de la institución lograron superar la primera instancia y ubicarse entre los 20 semifinalistas del mundo, luego de competir con participantes. El año pasado ya habían alcanzado la final y terminaron entre los diez mejores del certamen. Ahora, la ilusión vuelve a estar intacta.
Detrás de ese logro hay mucho más que inspiración. Hay lectura cotidiana, disciplina, trabajo colectivo y una convicción que las profesoras de Lengua y Literatura Leonor García y Cielo Sanesi sostienen desde hace años: la escritura puede convertirse en un espacio donde los adolescentes descubran su propia voz y expresen sus emociones.
"La primera etapa evaluaba la efectividad del equipo: la calidad de los textos, las entregas y la puntualidad. En esa instancia Santa Rita quedó en el puesto número 1 con un grupo y en el 4to lugar con el otro, de entre todos los participantes de 54 países. Es increíble lo que hicieron", contó García.
Luego llegó una segunda instancia igualmente exigente. Cada equipo, integrado por entre 10 y 13 estudiantes, debió leer todas las producciones escritas durante el certamen y elegir democráticamente una sola historia que los representara. "Ellos mismos leen todos los textos, debaten cuál tiene mejores cualidades estéticas y votan. De cada grupo salió un relato representativo y los dos fueron seleccionados para las semifinales. Ahora esperamos saber si llegamos otra vez a la final", explicó la docente.
Los estudiantes que integran los equipos de esta edición son: Lían López, Leía Colli, Martina Gómez, Karen Franco, Bianca Arcini, María Pía Zilinskas Galeano, Katalina Escobar, Renata Acevedo, Uma Silva, Nahiara Cabrera, Nahiara Fogar, Lara Borgonovo, Zoe López, Julieta Pavón, Joaquín Hiriburu, Alma Cardozo, Morena Pellegri, Francisco Polini, Carolina Oporto, Camila Machado, Ariadna Marusak y Uma Servin.

“No existe momento perfecto para escribir”
Para los propios estudiantes, la propuesta fue más que una competencia. Ariadna Marusak, alumna de 5to año, volvió a participar después de la experiencia de 2025. "Lo que más me gusta del desafío es que inevitablemente tenés que desarrollar una historia en muy poco tiempo y eso te obliga a usar la imaginación. Este año pude organizarme mejor y no estresarme tanto. Ver cómo una historia puede avanzar y evolucionar en tan poco tiempo da muchísima satisfacción", contó.
La joven reconoce que su pasión va mucho más allá de los libros. "Me gusta la narrativa, consumir y crear historias, no solamente en libros, sino también en cine o videojuegos. Todo eso termina siendo una fuente de inspiración”, dijo a El Litoral.
Para Martina Gómez, que participó por primera vez, la clasificación fue completamente inesperada. "Llegar hasta este punto fue una sorpresa muy linda porque no me lo esperaba en absoluto", confesó.

Las consignas del concurso terminaron enseñándole una lección que hoy considera fundamental. "Lo más difícil fue el tiempo limitado, pero también me hizo confiar más en mis ideas. Muchas veces uno espera el momento perfecto para escribir y ese momento no existe. Aprendí que escribir no es solo tener una buena idea, sino escribirla muchas veces, mejorarla, escuchar a tus compañeros y hacer mucha autocrítica”, consideró la estudiante.
Karen Franco también destaca el crecimiento personal que encontró durante el proceso. "La experiencia fue sumamente estimulante. Me ayudó a conocer mejor mi forma de narrar historias y superó completamente mis expectativas. Más allá del concurso, fortaleció mis vínculos con profesores y familiares. Aprendí muchísimo en el camino."

"El desafío del tiempo me obligó a ser constante y disciplinada. Descubrí que podía crear estructuras efectivas bajo presión. Antes solía postergar mucho las cosas y este reto me ayudó a cambiar eso”, contó la chica.
La escritura, además, terminó revelándole un sueño. "Disfruto muchísimo imaginar historias y contarlas. Este Mundial me ayudó a descubrir que mi sueño más grande es hacer cine. Me interesa crear personajes reales y transmitir al lector o al espectador las mismas emociones que siento cuando imagino esas historias que ahora van por el lado del terror”, explicó.
Primero leo, luego escribo
Mientras esperan el resultado que definirá si vuelven a estar entre los diez mejores equipos del planeta, en Santa Rita de Casia ya sienten que ganaron algo mucho más importante. Confirmaron que la lectura sigue abriendo puertas, que los adolescentes tienen mucho para decir cuando encuentran quién los escuche.
La profesora García dijo que el verdadero triunfo empieza mucho antes del concurso. "En la escuela no damos la posibilidad de no leer. Tenemos un plan de lectura y otro de escritura porque los chicos que leen siempre van a escribir mejor. La escuela tiene que seguir siendo ese puente que los acerque a la literatura. Yo creo que hoy los chicos leen más que nunca. Tal vez leen de otra manera, pero leen", sostuvo.
Ese trabajo sostenido en ofrecer literatura de buena calidad y estas instancias creativas de escritura, explica que buena parte del plantel repitiera la experiencia. Siempre, detrás hay buenos docentes y buenas escuelas.
Cómo es el Mundial
El Mundial de Escritura, organizado por Club Chasco, propone una dinámica tan creativa como desafiante. Durante dos semanas, los participantes reciben consignas elaboradas por reconocidos escritores de distintos países y deben escribir un relato de hasta 3.000 caracteres los lunes, miércoles y viernes, entregándolo antes del horario límite -18 horas- del día siguiente. Entre quienes propusieron consignas este año estuvieron autores como Pedro Mairal, Alberto Fuguet, Nick Hornby, Luna Miguel, Guadalupe Nettel y Power Paola.
Hay tres categorías diferenciadas: General: 19 años o más; Adolescentes: 13 a 18 años (pueden optar por jugar en equipos mixtos, en cuyo caso competirán en la categoría general); y Niños: 12 años o menos.









