De chica, la santafesina Victoria Rosso se sentaba con su papá a mirar documentales de animales salvajes. Leones, elefantes y otros grandes mamíferos africanos -que aparecían en la pantalla de Animal Planet- despertaban una fascinación que parecía imposible de alcanzar desde Santa Fe.
De mirar animales salvajes por TV a cumplir su sueño: estudió Biodiversidad y trabaja en Sudáfrica
Victoria Rosso tiene 26 años y se recibió en la UNL en junio. Menos de un mes después viajó a Sudáfrica para comenzar una experiencia que reúne la pasión que la acompañó desde niña: conocer, cuidar y aprender de los animales salvajes.

"Yo le decía a mi papá: 'Yo quiero hacer eso. Quiero ir ahí, quiero estar ahí. ¿Cómo hago para hacer lo que hacen ellos?'", recuerda hoy, con 26 años y a miles de kilómetros de Santa Fe, mientras vive en Sudáfrica y trabaja en proyectos vinculados con parques nacionales y la conservación y el conocimiento de la fauna salvaje de ese país.
La respuesta a aquella pregunta de la infancia no llegó de inmediato. Victoria sabía que le gustaban la biología, la naturaleza y, sobre todo, los animales, pero cuando terminó la escuela no conocía la carrera que finalmente elegiría. Pensó en algo relacionado, como Veterinaria, aunque enseguida comprendió que su interés no estaba en la medicina ni exclusivamente en los animales domésticos. "A mí me gustan todos los animales, pero mi pasión son los grandes mamíferos", dice.
Fue su mamá, bioquímica y docente universitaria, quien le habló de la Licenciatura en Biodiversidad que se dicta en la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Después, durante una Expocarreras, una escena terminó de convencerla.
"Una chica me mostró una cicatriz que tenía en el brazo y me dijo: 'Esto me lo hizo un puma'. Y yo dije: 'Yo quiero eso'. Me acuerdo muchísimo de esa situación como si fuera hoy", contó entre risas.

Una carrera, un camino
Victoria comenzó la carrera en 2018. Como muchos estudiantes, atravesó la pandemia en pleno cursado y reconoce que el período de virtualidad la desmotivó. “Las materias prácticas y de laboratorio se volvieron más complicadas online”, dijo.
Sin embargo, no dejó de buscar experiencias. Ya más avanzada la carrera, hizo una pasantía docente en Genética, que “me interesó porque mi papá se dedicaba a genética molecular”, indicó.
Después participó durante un año y medio en un proyecto de investigación genética con ADN ambiental. Más tarde obtuvo una beca de intercambio para estudiar durante medio año en Chetumal, estado de Quintana Roo (México), en la zona del Caribe.
Ese viaje sería importante por más de un motivo. Al regresar a Santa Fe, se incorporó a un proyecto científico que finalmente se convirtió en su tesina de grado. Trabajó en la investigación de virus que infectan bacterias y su posible aplicación frente a enfermedades con resistencia a los antibióticos.
Su última materia la rindió en agosto de 2025 y, tras el proceso de corrección de la tesis, se recibió en junio de este año. Pero mientras avanzaba por el camino de la genética y la investigación, el sueño de África nunca había desaparecido. "Nunca lo dejé de tener presente", aseguró.

El sueño que volvió a aparecer
En 2022, una profesora de la facultad contó en clase que había viajado dos veces a Sudáfrica. Victoria quedó impactada y le pidió información. Después llegó el intercambio en México y el proyecto quedó en pausa.
Hasta que, tiempo más tarde, vio en Instagram la publicación de un joven que había conocido de vista durante su estadía en México. Estaba organizando un viaje a Sudáfrica con su empresa Mantis. Victoria le escribió, comparó opciones, habló con su mamá, que conocía desde siempre ese deseo. Y viajaron juntas de turistas en noviembre del año pasado. "Era mi sueño desde muy chica, es lo que quise toda mi vida", dice.
Durante ese primer viaje ocurrió algo inesperado. Quien organizaba la experiencia advirtió su entusiasmo por los animales, sus conocimientos y que estaba a punto de recibirse de bióloga. Como comenzaba a desarrollar una empresa dedicada a experiencias de safari y turismo, le propuso trabajar con él en Sudáfrica. Victoria aceptó de inmediato.
En marzo llegó una propuesta aún más ligada a su vocación: recorrer distintos centros, parques y reservas, conocer sus proyectos de voluntariado y evaluar cuáles podrían incorporarse a futuras experiencias para viajeros interesados en la conservación.
El 2 de julio, menos de un mes después de recibir su título universitario, ya estaba nuevamente en Sudáfrica, pero esta vez no de turista, sino para quedarse. "Todo ocurrió muy rápido. Todavía me cuesta frenar y pensar en todo lo que estoy viviendo, porque es como muy utópico. Es lo que soñé toda mi vida", confesó.

Pingüinos, rinocerontes y chitas
Su primer voluntariado fue en un centro de rescate, rehabilitación y conservación de pingüinos africanos en Ciudad del Cabo. ¿Pingüinos africanos? "Sí, pingüinos en África. Cuando lo contás, nadie lo sabe. Pero son endémicos del sur de África y Namibia", explicó.
Allí colaboró en el cuidado de pingüinos y aves marinas y pudo participar de uno de los momentos que más la conmovieron: la liberación de estos animales rehabilitados en la playa. "Ver cómo los pingüinos que habían estado con nosotros volvían a su hábitat natural fue muy emotivo. Ahí sentís que el trabajo vale la pena", relató.
Después llegó una experiencia todavía más intensa, cerca del Parque Nacional Kruger - situado en el extremo noreste de Sudáfrica-, en un centro dedicado a especies en peligro de extinción. Durante varias semanas trabajó con rinocerontes y chitas.
Las jornadas comenzaban temprano. Preparaban la comida para los carnívoros, distribuían suplementos según las necesidades de cada animal y luego continuaban con rinocerontes, antílopes sable, aves y otras especies.
Algunos animales podrán regresar a la naturaleza. Otros, rescatados siendo muy pequeños y criados sin sus madres, no aprendieron a sobrevivir en libertad y permanecen bajo cuidado humano.
"Aprendí muchísimo sobre sus comportamientos y características. Todo lo que sea saber sobre animales me apasiona. Yo de chica quería ser zoóloga", aportó Victoria.
Cuando El Litoral le preguntó si consiguió la cicatriz que soñaba de adolescente, contó entre risas: "No de puma. Pero sí me mordieron fuerte unos pingüinos y hasta me dejaron moretones”.

Animales y educación ambiental
Actualmente, la joven participa en un proyecto sustentable que trabaja con comunidades locales y niños. Su próximo destino será un voluntariado de Educación Ambiental destinado a chicos de comunidades vulnerables.
Allí se les enseña a conocer a los animales, respetarlos y comprender sus necesidades. Muchos de esos niños no han tenido contacto con la fauna silvestre y conocen principalmente a los animales vinculados con la vida cotidiana.
Para Victoria, esa tarea también forma parte de su vocación. Su idea es continuar trabajando en Sudáfrica, evaluando proyectos de voluntariado y ayudando a que otras personas puedan vivir experiencias similares.
Antes de ir a experimentar a un lugar -y más aún si lo tiene que recomendar para los futuros voluntarios de Mantis-, investiga que el trabajo sea ético y que los animales no sean utilizados únicamente como atractivo turístico. "Quiero que la gente pueda hacer posible lo que cree imposible. Yo también lo creía imposible y hoy es mi trabajo", resumió.
En noviembre volverá por unos meses a la Argentina. Después, si todo sigue como está previsto, regresará a Sudáfrica para continuar con la temporada y seguir trabajando con animales.
A los 26 años, la santafesina que miraba documentales de fauna africana junto a su papá encontró la manera de responder aquella pregunta que se hacía de niña. No fue un camino recto ni inmediato. Hubo una carrera universitaria, pasantías, investigación científica en otras lides, un intercambio en México y muchas decisiones. Pero, finalmente, llegó al lugar que imaginaba frente al televisor y que hoy cuenta sus aventuras a través de su cuenta de IG: vickyrosso_
"Siento todo el tiempo que estoy inmersa en una película. Me gustaría que la gente que tiene la misma inquietud sepa que es un sueño que puede hacerse realidad", destacó.










