La Universidad Católica de Santa Fe recibió durante la jornada del martes una serie de correos electrónicos en distintas casillas institucionales, tanto de personal como de autoridades y cuentas genéricas, en sedes de Santa Fe, Reconquista y Posadas.
La UCSF recibió correos intimidatorios y dio aviso al 911
Los mensajes llegaron este martes de abril a distintas casillas institucionales de la Universidad Católica de Santa Fe, incluyendo autoridades y sedes del interior. Desde la institución confirmaron que se activó el protocolo de seguridad, aunque las clases y actividades académicas se desarrollaron con normalidad.

Ante la situación, desde la casa de estudios se comunicaron de inmediato con el 911 para dejar constancia formal de los mensajes recibidos y activar el protocolo correspondiente.
En el caso de la sede Reconquista, un móvil policial se presentó en el lugar y mantuvo contacto con las autoridades para interiorizarse sobre lo ocurrido.
Pese al episodio, desde la institución remarcaron que no se alteró el funcionamiento académico y que las clases se dictaron de manera habitual en todas las sedes.
Según se indicó, algunos de los correos incluso ingresaron directamente en la carpeta de spam y no en la bandeja principal, lo que también forma parte del análisis que se realiza sobre el origen de los mensajes.

El hecho se produce en un contexto de especial atención por amenazas e intimidaciones dirigidas a instituciones educativas en distintos puntos del país y de la provincia.
Según confirmó la secretaria general de la casa de estudios, Claudia Gauna, los correos fueron recibidos durante la jornada del martes en cuentas institucionales de distintas áreas y sedes.
Correos masivos con amenazas
De acuerdo al testimonio oficial, los mensajes tenían un contenido intimidante explícito: advertían sobre la intención de cometer una masacre y estaban dirigidos de manera indistinta a integrantes de la comunidad universitaria.

Los envíos no estuvieron focalizados en un sector específico. Alcanzaron a personal administrativo, autoridades, áreas de gestión e incluso grupos de trabajo, en una distribución que —según se indicó— habría sido realizada “al voleo”, tomando direcciones disponibles en dominios institucionales.
En la mayoría de los casos, los correos fueron filtrados automáticamente como spam, lo que limitó su impacto directo. Sólo “dos o tres” destinatarios los recibieron en bandeja de entrada, según precisaron desde la institución.
Intervención policial y actuación coordinada
Ante la situación, las autoridades universitarias dieron inmediato aviso a la Central de Emergencias 911, lo que derivó en la intervención de personal policial en la sede central de Santa Fe y en otras dependencias del país.
La universidad cuenta con sedes en Rosario, Rafaela, Reconquista y también en Posadas (Misiones), por lo que se activó un esquema de actuación coordinada en distintas jurisdicciones. En todos los casos, se tomaron declaraciones testimoniales y se recolectaron pruebas digitales.
Voceros indicaron que los mensajes habrían sido enviados desde un sistema automatizado, con una dirección atribuida a una supuesta organización, lo que ahora es materia de análisis técnico para su trazabilidad.
Clases normales y seguimiento del caso
A pesar del tenor de las amenazas, la institución resolvió no suspender actividades. Las clases, reuniones y eventos programados se desarrollaron con normalidad, aunque con aviso preventivo al personal de seguridad y áreas operativas.
“No le dimos mayor trascendencia para evitar generar pánico”, señalaron desde la conducción, al tiempo que remarcaron que se trató de una situación enmarcada en un contexto más amplio de amenazas similares registradas en distintas ciudades del país.
Desde el ámbito oficial se indicó que no hubo recomendaciones específicas adicionales por parte de organismos de seguridad, más allá de mantenerse atentos y a disposición de la investigación en curso.
Las actuaciones buscan ahora establecer el origen de los correos y determinar eventuales responsabilidades, en un escenario donde —según indicaron fuentes policiales— este tipo de mensajes puede ser rastreado incluso si es eliminado.









