La vida extraña de Dora Carrington y la película que la hizo visible en los 90
Excéntrica, talentosa y fuera de época, la artista que vivió en las primeras décadas del siglo pasado fue ignorada por el canon artístico hasta bien entrados los 70. Pero fue inmortalizada por el cine en 1995.
Emma Thompson en el papel de Dora en la película de 1995. Foto: Polygram Filmed Entertainment
"Ella es extraña por su mezcla de impulso y timidez. A veces me pregunto qué hace: tan ansiosa por complacer, conciliadora, inquieta y activa… Pero es una criatura tan bulliciosa y ansiosa, tan roja y sólida, y al mismo tiempo curiosa, que uno no puede evitar que le guste".Virginia Woolf.
Pintora secreta, figura excéntrica del círculo de Bloomsbury, Dora Carrington quedó durante muchos años desplazada del canon. Pero, su vida encontró una inesperada resurrección en el cine con “Carrington” (1995). Cabe un repaso por su historia en el aniversario de su nacimiento, el 29 de marzo de 1893.
Su historia arranca lejos del reconocimiento pero con claridad por su inclinación por el arte. Como señala Sandra Ferrer, "Dora descubrió pronto su don y obsesión por el dibujo y la pintura, afición que sus padres ayudaron a desarrollar al pagar sus estudios en la Bedford High School, un centro educativo femenino que potenciaba los estudios artísticos".
"Además -sigue Ferrer- le costearon clases particulares de pintura. Formación que continuaría años después en la Slade School of Art de Londres, donde ingresó gracias a una beca".
Colección particular
Pese a ese aprendizaje, su obra nunca terminó de encajar en los moldes de la Inglaterra de principios del siglo XX. Según Emilia Bolaño, "algunos no consideraban su trabajo como arte en absoluto. Eran imágenes de estilo victoriano, bastante naif hechas con papel de aluminio y papeles de colores. Casi manualidades de parvulario".
Ese carácter "menor", casi doméstico, fue durante años el argumento para relegarla. Pero, como suele suceder con los artistas incómodos, el tiempo reconfiguró la lectura de su obra.
Entre el paisaje y lo íntimo
Carrington construyó un lenguaje propio. Sus paisajes, anticipan una estética que hoy podría leerse como proto-surrealista.
"Fue más conocida por sus paisajes, que por su primitivismo ingenuo que casi roza el surrealismo. Fantasías casi infantiles en las que se mezclan conceptos, corrientes e incluso varias perspectivas en un mismo cuadro", dice la citada Bolaño.
Tate Britain
A esa singularidad se suma una práctica artística. Indica Carlos Megía que Carrington "pintaba lo que veía, se negó a adscribirse a ninguna corriente pictórica, muchas veces ni siquiera firmaba sus lienzos y sus hoy celebrados retratos y paisajes, que podía pintar sobre cualquier superficie".
"Pasaron tan desapercibidos -agrega Megiá- entonces como hasta la década de los 70, siendo considerada por la londinense Tate Gallery como una de las pintoras más olvidadas del siglo XX".
Rescate cinematográfico
Si la historia del arte fue injusta con la artista, el cine operó como una reparación tardía. "Carrington", dirigida por Christopher Hampton, se centra en la relación entre la pintora y el escritor Lytton Strachey, figura del grupo Bloomsbury.
La película no intenta hacer una biografía clásica. En cambio, se sumerge en la complejidad afectiva de Carrington: su amor por Strachey, que era homosexual, su matrimonio concretado al mismo tiempo con Ralph Partridge y su constante tensión entre deseo, identidad y creación.
Polygram Filmed Entertainment
La interpretación de Emma Thompson aporta muchísimo. Es que su Carrington es frágil y dura al mismo tiempo, una mujer que ama sin medida y crea sin especulaciones. A su lado, Jonathan Pryce (que interpretó a Jorge Bergoglio en "Los dos Papas") compone un Strachey contenido e intelectual.
Un acierto del film es que la obra de Carrington aparece como extensión de su mundo interior. Incluso sus piezas más raras (esas "pinturas de oropel" que menciona Oscar Soto) encuentran eco en el relato.
Redescubrirla hoy
Hablar de Dora Carrington en 2026 implica volver a mirar los criterios con los que se construyen los relatos culturales. ¿Cuántas artistas quedaron afuera por no encajar? ¿Cuántas obras fueron desestimadas por no responder a una lógica de mercado o de vanguardia?
Cabe recordar una escena del film, que rescata Roger Ebert. "Una noche, después de cenar, pasea por el césped de Ham Spray House y, a través de las ventanas observa a sus amantes, pasados y presentes, con sus respectivas parejas actuales. Mientras su mirada va de una ventana a otra, la vemos como una extraña".
Colección particular
Esa extrañeza es la que "ocultó" la obra de Carrington por décadas. La película de 1995 funciona, en este sentido, como una puerta de entrada. No agota la complejidad de Carrington, pero permite mirar con otros ojos su manera de amar, de pintar y de habitar el mundo.