Cronista de talleres y pintores: Pedro Giacaglia y sus publicaciones en El Litoral
Pintor, docente y observador del paisaje, también fue un "periodista" que reflejó el arte regional. Sus trabajos publicados en los años 60 permiten reconstruir una etapa fundamental de la cultura del litoral argentino.
Fragmento de "Los que esperan" de Giacaglia. Foto: Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino
Hay algo en la escena del arte litoraleño de mediados del siglo pasado que es imposible reconstruir con pinturas colgadas en salas y museos. Falta el aire viciado de los talleres, el murmullo de las conversaciones, la luz que entra desde la mañana mansa del río y se posa sobre los bastidores.
Ese "territorio" invisible, construido con vínculos, discusiones y búsquedas personales, encuentra en Pedro Giacaglia a un protagonista algo particular. Fue pintor del Grupo Litoral, pero también cronista de un mundo artístico en transformación, capaz de narrar todo ese ambiente desde adentro.
El 27 de marzo de 1998, Rosario lo declaró Ciudadano Ilustre de manera póstuma. La distinción reconocía su labor como pintor, pero también su aporte a la reflexión. No es exagerado: basta verificar las páginas de El Litoral en los 60, donde dejó artículos que son escenas vivas del arte del litoral argentino.
Museo Municipal de Arte Dr. Urbano Poggi
De Rafaela al Grupo Litoral
Giacaglia nació el 20 de marzo de 1922 en Rafaela. Su formación temprana estuvo atravesada por la influencia de Olga y Leticia Cossettini, ejes de una pedagogía abierta, donde el arte era experiencia antes que disciplina.
Mientras trabajaba en el Banco Nación desde los 17 años, desarrolló su vocación artística. El traslado a Rosario, a comienzos de los 50, lo llevó a conocer a Oscar Herrero Miranda y, en 1951, obtuvo el Primer Premio en el Primer Salón de Arte Moderno de Rosario.
Un año después se integró al Grupo Litoral, junto a nombres como Leónidas Gambartes, Juan Grela y Francisco García Carrera. Su pintura avanzaría desde ese ámbito hacia la no figuración, con una constante evocación del paisaje del río Paraná.
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Contra la "Cultura Mermelada"
La década del 60 encontró a Rosario en plena efervescencia artística. Un grupo de artistas jóvenes cuestionaba lo que denominaban "Cultura Mermelada", una producción superficial, desvinculada de cualquier tipo de profundidad crítica.
En ese contexto, Giacaglia se inscribe en una línea de búsqueda pictórica, pero a la vez literaria o más específicamente periodística. Con claridad, su obra se alinea con la idea de arte como conocimiento, investigación y experiencia.
Cronista del arte regional
En sus artículos publicados en El Litoral aparece con nitidez la otra faceta de Giacaglia, la del observador que escribe. Sus textos recorren talleres, describen obras y registran conversaciones y sensaciones de allí derivadas.
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En su artículo sobre Francisco Puccinelli, publicado el 11 de febrero de 1962 tras una visita a San José del Rincón, deja una de las descripciones más interesantes del paisaje litoral.
"Es que Puccinelli sabe sacar el alma de todas las cosas que lo rodean. Rincón es como él lo pinta, como lo ilustra, es su fiel registrador de emociones, y el sol con su luz juega en sus pinturas a un juego de raras y estáticas combinaciones rotas por la aparición de caballos o por la mujer que se pierde en el camino arenoso".
"Camino que delimitan casas viejas o casas nuevas, pero todas personalizadas por un color que las torna interesantes, y el árbol y la tapia cierran el paisaje. Se detiene allí una luz que el pincel habilísimo del artista hace correr sobre el blanco de la cartulina con la maestría del que sabe lo que quiere lograr: claridad, soltura, jugo fresco en el mosaico de los colores".
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El río como destino
En otro de sus textos, publicado el 17 de marzo de 1963, Giacaglia aborda la obra de Miguel Flores. "Entrar al taller es volver a sentir la presencia del río. En los dibujos, en las tintas y pinturas que se superponen en las paredes, caballetes y carpetas. En todas estas obras, el agua dice claramente del deseo de hacer eterno un momento de orilla y pajonal".
La observación se vuelve más profunda a medida que avanza el texto. "Flores se radicó en Santa Fe y en seguida sintió la necesidad de espejar sus emociones en esa quietud. Es que allí radica eso que podríamos llamar encantamiento del río".
"Flores no puede escapar a la trampa que le han impuesto el pajonal y el río y si alguna vez intentara huir de ella, deberá llevar, como en el bíblico mensaje, la trampa a cuestas. Es su mundo, su paisaje figurativo o no, será siempre el mismo, porque lo siente, lo recuerda y hasta lo sufre".
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"El arte es cultura"
Quizás el texto más revelador sea "Dos horas en el taller de López Claro", publicado el 26 de enero de 1964. Allí, Giacaglia construye una escena potente. Describe procesos, analiza influencias y discute ideas.
"Hablamos de pintura y obtengo la clara visión de que el cubismo es de los ismos que más ha incidido en su pintura, sobre todo en su actual planeamiento de problemas de planos y colores".
"Es, podríamos decir, un cubismo expresionista, si bien encuadra toda la solución de su problemática plástica dentro de un cubismo analítico y donde predominan los colores de las tierras con verdes y ocres modulados".
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Pero el texto va más allá. "¿Cree Ud. que existe una pintura argentina? Dice López Claro que para él existe una pintura americana. En lo general lo argentino puede darse en ciertos caracteres en cuanto al color, al lirismo metafísico, más que a la expresión".
"¿Cree en el pintor intuitivo? Cree que se han dado en nuestro país casos de pintores intuitivos, pero entiende que la falta de una fuerte dosis de intelectualidad produjo grandes caídas. El arte es cultura".
Es necesario leerlo
Pedro Giacaglia murió el 6 de septiembre de 1997 en Rosario. Meses después, la ciudad lo reconocería como Ciudadano Ilustre. Su obra pictórica circula hoy en colecciones públicas y privadas, dentro y fuera del país. Pero esta esa otra obra, menos visible, que sigue esperando ser leída.
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Sus textos en El Litoral "construyen" una escena. En ellas aparecen los artistas, los talleres, el río, la luz, pero también una forma de entender el arte como experiencia compartida, como pensamiento en movimiento.
Un dato de color para cerrar: Giacaglia fue poeta. Y sus trabajos resultaron parte de los suplementos de El Litoral. Cabe evocar una línea de su autoría, publicada en 1972. "Regalaré mi vida a una flor / cargada de perfume / a un pajarillo con un bello trinar / y a un niño con inocente llorar".
En la misma página, a pocos centímetros, hay una ilustración de Richard Pautasso, uno de los grandes artistas del litoral.