Cosquín Rock: encuentros y contrapuntos, pasado y presente
Fito Páez vs Divididos, Ysy A tanguero vs. Guasones y El Plan de la Mariposa vs Bandalos Chinos fueron algunos duelos entre los escenarios. También pasaron Los Pericos, Beats Modernos, León Gieco, Gustavo Cordera, Juanse, el “Tano” Marciello, Agarrate Catalina y visitantes como Marky Ramone, Devendra Banhart y David Ellefson, entre muchas propuestas.
Fito Páez reunió clásicos y coros masivos. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
El segundo y último día del festival anual que se celebra en el agua Aeródromo de Santa María de Punilla comenzó bajo un sol picante, y para las 14:30 ya había cuatro escenarios activos: Wanda Jael mostraba su propuesta de hip hop con tintes ibéricos (hubo alguna cita a “Toma que toma” de Conchi Cortés) en el Escenario Paraguay; Sofía Mora ganaba el escenario Norte con su color pop/R&B; Renzo Leali disparaba hard rock en el escenario Montaña (incluyendo un medley con “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin; y el dúo Ainda presentaba su propuesta cancionera en el Escenario Sur.
Por cuestiones técnicas, Gauchos of the Pampas empezó antes que Beats Modernos, el homenaje a Charly García encabezado por allegados como Fabián “Zorrito” Von Quintiero, Fernando Samalea y Rosario Ortega, con el guitarrista de Páez, Dizzy Espeche.
Arrancaron con una versión “arriba” de “Canción para mi muerte”, seguida por “No voy en tren”, con imágenes del bicolor en... una estación de trenes. Mientras Blair (Julieta Aylén Ordorica) iniciaba su set en el Norte, el Zorrito convocó a León Gieco para “Los Salieris de Charly”, con un García-Mozart en las visuales, junto a fotos de ambos próceres juntos.
Aprovechando al rosquinense encararon una suya off topic: “Pensar en nada”, que le valió su propio “olé, olé”. "Vamos con este himno de Charly", dijo León, antes de encarar “El fantasma de Canterville”, en versión funky. “Saludos de Charly, nos está mirando”, contó Gieco. “Es la última: estaríamos cantando todo el día las canciones de Charly, son las más lindas del mundo”. El joven tecladista Joaco Burgos arrancó “Yo no quiero volverme tan loco”, a dúo con el santafesino.
Beats Modernos homenajeó a Charly García con invitados. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
Mientras, Blair ya recorría la valla saludando a sus fans, en el final de su segmento, antes de colgarse la guitarra para “Nunca lo vas a entender”.
Reencuentros y homenajes
En el Escenario Sorpresa salieron los juveniles Golden Floyd con su tributo a Pink Floyd, centrada en canciones de The Wall como “Good Bye Blue Sky”, “The Thin Ice y “Another Brick in the Wall” partes 1 y 2, en la versión de Roger Waters solista: con el solo a lo David Gilmour y un segundo solo. También hicieron “Comfortably Numb”; el retraso montañés les sumó algún público.
Pero finalmente la cosa se acomodó en la ladera, y Gustavo Cordera pisó el mismo entarimado que Bersuit un día después. De musculosa y tiradores, salió al frente de la banda que comparte con su esposa, Stella Céspedes (hermana de Pepe).
Gustavo Cordera repasó clásicos ante una ladera colmada. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
Comenzó con “Soy rock”, una declaración de principios: “Quiero vivir siendo rock / conmigo y en soledad / cuando hacia adentro me voy / a buscar sinceridad. Siguió en ese plan con “Soy mi soberano”: “Soy como nadie, soy diferente / Yo soy mi Dios, mi referente”.
Dio un volantazo hacia “El viento trae una copla”, de sus tiempos de Bersuit, con el recitado de su hija Yanela Cordera Céspedes (que se perdió por bajo volumen de ese micrófono). El segmento siguió con “Perro amor explota” y su espíritu tanguero.
Paralelamente, los mendocinos de Gauchito Club ya estaban haciendo lo suyo, como así también Juanse con su homenaje a Pappo, con canciones como “Sucio y desprolijo”.
“Estuve esperando este momento desde hace muchos años. Les quería traer una sorpresa”, contó Cordera, en lo que también sería “un regalo a José Palazzo”: Oski Righi y Alberto Verenzuela, ex guitarristas de Bersuit, se sumaron para “Yo tomo”. “¿Quieren más? ¿Se la aguantan de verdad?”, preguntó el Pelado, antes de “Se viene”.
Dedicada a la Mona Giménez siguieron con “Devolvé la bolsa”, himno de vicios y cuarteto. Luego vinieron las fotos y los saludos finales.
Mientras, Juanse estaba con su propio repertorio, largando el "Rock del gato": tema utilizado por el presidente en sus últimas performances artísticas. Siguió con la estirpe paranoica de “Cowboy” y “La nave”. “Nos están diciendo que nos vayamos. Explicale al muerto que organizó esto que es rock and roll, men”, se enojó Juanse, antes de montarse a “Ruta 66”, clásico de Bobby Troup versionado en castellano por Norberto Aníbal Napolitano: fue su momento de tirarse al público y darse un baño de masas.
Padrinos del reggae
En el Montaña, frente a nubes bajas que tapaban la cima de la ídem, Juanchi Baleirón entonaba “Runaway” al frente de Los Pericos, seguida con el clásico “Nada que perder” (la de la chala), con solo del también Persa Santi Castellani en trombón.
Luego de “Jamaica Reggae”, el referente anunció “Amor bonsai”, nuevo tema del próximo álbum “Inmortal”, con El Plan de la Mariposa desde un video (estaban en zona para el convite presencial, pero tenían que prepararse para su propio show). Siguieron con “Waitin’”, en el comienzo de una llovizna finita, y “Pupilas lejanas”.
De ahí salieron a “Inmortal”, la que le da nombre al disco, con el mexicano Sabino saliendo desde la pantalla. Juanchi dejó el instrumento para “Eu vi chegar”: “Son el mejor público del mundo, no tiene que venir un gringo a decirlo”.
“Atenta a esta que es un quilombo” fue la presentación de “Home Sweet Home”. Volvió a la guitarra para la rockera “Casi nunca lo ves”, que fue la despedida.
Vikingos en las sierras
Lo dicho: El Plan salió en el Sur apenas terminaron los Pericos, lo hicieron con “Túnel de la vida”, llevados metódicamente por el violín de Santiago y la guitarra de Valentín, en la voz de Sebastián respondida por las líneas de Camila (el quinto Andersen es el tecladista y acordeonista Máximo); en el extremo opuesto, Bandalos Chinos convocaba a los propios.
El Plan de la Mariposa conectó folk y épica en el Sur. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
El baterista Julián Ropero, parte de la familia ampliada, introdujo el beat de Mar argentino, con el frontman caminando la pasarela y el hada danesa flotando sobre el escenario
“Estamos muy agradecidos de que nos hayan invitado, la primera vez que vinimos fue hace diez años. Bien ahí. Es por ahí”, dijo el rubio vocalista, aludiendo a que se venía la canción así titulada, con los hermanos cantando abrazados y el toque celta en el violín.
Andrés Nör desde el bajo le dio cadencia a “Oro de abeja”. La dedicatoria de “El ángel del 152” fue para alguien a quien Seba conoció en un colectivo, uno de los tantos que apuestan a cambiar el mundo desde su lugar, con Valentín en segunda guitarra: “¿Cuántos habrá que se callan / y adentro piensan lo mismo? / ¿Es la distancia a la mano? / ¿O la razón de andar vivo?”.
“Incandescente” habló de quienes no están (“las despedidas son por un rato”) pero sin tristeza, bien arriba, con Valentín y Santiago (también a cargo del solo) atacando la melodía, y Seba y Camila entregados al frenesí de la danza.
La valkiria necochense tomó la voz líder para “Abrazame”, con su tempo contenido de rock alternativo anglo. De ahí se fueron a la intro electrónica que antecede al violín y al acordeón irlandeses de “Un mal delito entre confiar o morir”, con caballos corriendo en las visuales.
Visitante solitario
Goyo Degano se lamentaba con “Demasiado” y levantaba con “Departamento” en el Norte. Pero ameritaba la excursión al Paraguay para recibir la visita de Devendra Banhart, estadounidense de madre venezolana, a solas con su guitarra de cuerdas de nylon en sus manos tatuadas y su voz sutil (parte de un universo en el que están James Taylor y Caetano Veloso): un remanso en medio del intenso festival (o un error de curaduría, según se mire).
Devendra Banhart ofreció un show íntimo y acústico. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
Hablante de perfecto castellano, agregó “pibes” y “guachines” y sus variaciones. Dijo que siempre amó a Atahualpa Yupanqui, “que tuvo el pelo negro hasta que murió”, y que “está enterrado aquí cerca”.
“Brindo a todo lo que quiero dar / a todo lo que está a punto de empezar, cantó en “Brindo”, seguida por “Carolina”. Tomó la eléctrica, una Fender Jazzmaster, y tocó fragmentos de pedidos como “Mi negrita”, “Foolin’” o “Santa Maria De Feira”.
Recorrió “Good Time Charlie” y “Baby”: “Estás dando / Ochenta mil millones de años de risas / Un mundo completamente nuevo para vivir / Pero este es real, este es real”. “Este es el único lugar donde no quiero ser reencarnado como una vaca”, reflexionó; en “Sad Lady” incluyó una pista de acompañamiento en el solo.
“Carmensita” se puso centroamericana, entre los graves y los falsetes: “Mi amor envuelto en tu corazón / no lo sueltes por favor / somos elefantes, serpientes semejantes / tomando agua ardiente en el sol”.
Dedicó a Bob Weir de The Grateful Dead, recientemente fallecido, una experiencia electrónica con samples en una mesa de DJ.
Cruce de clásicos
Fito Páez estaba ya al frente de su banda, de sacó y pollera blancos, para sacudir con “Folis Verghet”, apoyado en los vientos. Vamos a cantar hoy, aseguró, y activó “11 y 6” dirigiendo los coros desde la pasarela.
Dijo que alucina cuando vienen los gringos y hablan del público: yo lo disfruto hace 50 años. Es así”. Llegó el turno de “Tu vida, mi vida” (“Todas las palabras son ingrávidas palabras / y todo el universo se conecta a nuestro amor”) secundado por Emme en los coros.
“Me siento orgulloso de ser un pequeño eslabón en la cadena de la música argentina” le valió un “olé Vergeta”. Invocó a músicos de diferentes lugares y tiempos (José María Contursi, Isaco Abitbol, etc.) para dedicarles Tumbas de la gloria desde el piano. Se calzó unas gafas espejadas que reflejaron las teclas y el cielo semidespejado de la tarde, mientras comenzaba el beat de “El amor después del amor”.
“Tenemos el orgullo de tener a una de las mejores cantantes del mundo: Mariela Vitale en los coros”, celebró el rosarino, dejándole el cierre de la canción. Tomó un megáfono para el recitado circense que abre “Circo Beat”, reemplazando a Gena Rowlands por Fabi Cantilo en la letra, y fluido solo de Juani Agüero en la guitarra.
Siguió con “Brillante sobre el mic”, antes de “Sale el sol”, de su reciente álbum “Novela”. En ese momento arrancó en el extremo opuesto el show de Divididos, su primer Cosquín Rock con disco nuevo en 15 años. Pero Mollo, Arnedo y Ciavarella, luego de la flamante “Aliados en un viaje”, la siguieron con canciones históricas como “Cajita musical”, “La ñapi de mamá”, “Tanto anteojo” y “¿Qué tal?”, con un espacio para el slap del Cóndor acoplado a las síncopas de un Catriel descalzo del lado del hi-hat.
A esa altura Páez redobló la apuesta con “Ciudad de pobres corazones” y “A rodar la vida”, con un solo de guitarra que siguió las líneas marcadas por Ariel Rot hace más de tres décadas. El cierre fue con “Mariposa Teknicolor”, dejándole a la multitud los estribillos de un hit de cancha.
En ese instante los Divididos viajaron a años mozos (de dos tercios: Ciavarella ni estaba en los planes) con “La rubia tarada” de Sumo. Luego de una rabiosa rendición de “Salir a comprar”, “Sábado” se montó sobre un bajo “untable” de Diego, y un Catriel casi como al descuido, subiendo en intensidad para que Ricardo diga el “Besame, besame, besame” como un grito de guerra. “¿Se bancan una más, nueva? Sé que en estas circunstancias no es fácil escuchar canciones nuevas”. Así pasó “Revienta el Mi mayor”.
Anunció “Una chacarera a la nuestra: rockera”: fueron a “Huelga de amores” con Diego en la guitarra (a fin de cuentas, es el heredero de Mario Arnedo Gallo). La detonación rockera volvió con “Haciendo cosas raras”, de la que salieron a “Sucio y desprolijo” (segunda vez en el día en ese escenario) y “Crua Chan”. El tramo final pasó por “Paisano de Hurlingham”, “Rasputín” cruzado con “Hey Jude”, “El 38” y “Ala delta”.
Fiesta ramonera
A esa hora ya estaban sobre el Montaña los colombianos de Morat, con canciones románticas y radiales. Pero en el Paraguay Marky Ramone’s Blitkrieg estaba tocando “Beat on the Brat” y “Sheena is a Punk Rocker”, canciones de la agrupación de la que es uno de los pocos sobrevivientes, y el más antiguo.
Marky Ramone desató punk clásico en el Paraguay. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
Contando cuatro como en los viejos tiempos, pasaron clásicos como “Now I Wanna Sniff Some Glue” o “Rockaway Beach” (“la única canción playera de Nueva York”, pensaba Joey emulando a los Beach Boys). “¿Bailamos o qué? Bailemos, qué hostia”, espetó el ibérico Iñaki “Pela” Urbizu (“el Joey” de la formación, sin el pie de micro) antes de “Let’s Dance”. El baterista está hoy acompañado por Marcelo Gallo (“el Johnny”) y Martín Sauan (“el Dee Dee”): lo más parecido a The Ramones que Marky podría conseguir.
Recorrieron “Surfin’ Bird”, “Judy Is a Punk”, “I Wanna Be Your Boyfriend”, “The KKK Took my Baby Away” (con su mitología sobre la disputa del corazón de Linda Danielli), “I Wanna Be Sedated” y “Chinese Rock” (cover del nunca bien ponderado “End of the Century”). También “California Sun” (tema surf apropiado por los neoyorquinos) y “Pinhead”, con el grito de “Gabba Gabba Hey!”, sin el marcianito del cartel.
Fueron a “Cretin Hop” y “Rock ‘n’ Roll High School”, primera banda sonora de los flequilludos. En el cierre pasaron por “What a Wonderful World”: la canción popularizada por Louis Armstrong, incluida en el segundo disco solista (póstumo) de Joey como una despedida optimista.
La última explosión fue con “Blitzkrieg Bop”, antes de que un saludo seco del prócer indicara el final del viaje en el tiempo.
La guitarra de Pato
De vuelta fuera de la burbuja, los Airbag estaban en el Escenario Norte, igual el año pasado. Pasaron por “Nunca lo olvides”, con un solo “slashero” de Patricio Sardelli. Llegó luego un solo virtuoso que pasó a una relectura a lo Joe Satriani de “Adiós Nonino”, inagotable obra de Astor Piazzolla.
Airbag volvió a encender el Norte con solos y épica. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
De ahí rumbeó para la exitosa “Cae el sol”: Pato invitó a olvidarse de todo y enviarle un mensaje a los que veían por televisión: de frente a la cámara, con el público detrás encendiendo los celulares, demostró su manejo escénico.
“Apocalipsis confort” tuvo su solo a lo Walter Giardino entre llamaradas, y más tarde sería el turno del Himno Nacional Argentino.
Rimas latinoamericanas
Pero Mateo Palacios Corazzina (aka Trueno) cantó envido desde su tarima, al frente de una banda potente, rapeándole a la cámara en mano que lo siguió por las tablas en “Fresh” (antes habían pasado “Grandmaster”, “BZRP Freestyle Sessions, Vol. 6”, “Fuck el Police”, “Rain III” y “Feel Me??”.
Un recitado grabado, reflexionando sobre la historia de nuestro continente, anticipó “Tierra Zanta”. Pero salió León Gieco para compartir con Trueno una versión acotada de “Cinco siglos igual”. Ahí León cantó lo que, en el original, hacia Víctor Heredia, con el pibe rimando sobre congas y cajón peruano; con la letra en las pantallas para que nadie se quede afuera. “El Bob Dylan argentino” se llevó la segunda ovación del día, esta vez ante más gente. Con ritmos de bossa y Milo J en la pantalla pasó “Gil”, seguida por “Argentina”.
KMI420 y Pedro Peligro (padre de Mateo) se sumaron para “The Roof Is on Fire” y “Tranky Funky”: el Trueno más suburbano y la banda en plenitud. El groove siguió en “Ohh Baby”, con bola de espejos en la proyección. De ahí pasó a la bolichera “Cuando el bajo suena”, con sus propias llamaradas en el borde.
Imágenes de violencia policial de tiempos recientes en las pantallas recibieron a las palabras del “Martín Fierro (“los hermanos sean unidos…”) para que los tres MCs embistan con “Violento”. El cabeza de compañía se quedó en cuero para la última, “Dance Crip”, con su apelación a la Comuna 4 y su cita a “Rapper’s Delight”.
Montevideo esquina Necochea
Mientras Las Pastillas del Abuelo ganaban el espacio central, Agarrate Catalina convirtió el Sorpresa en un tablado de Carnaval. Pero no necesariamente festivo: pasaron por “La violencia”, su celebrado cuplé sobre la exclusión y la crueldad del sistema.
Agarrate Catalina transformó el Sorpresa en tablado carnavalero. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
Yamandú Cardozo invitó a El Plan de la Mariposa para una reinterpretación de “Es por ahí”. “¿Podemos hacer una más?”, preguntó Sebastián. “No sé van a librar tan fácil, chiquilines”, fue la respuesta de Yamandú. Así encararon “El riesgo”, con la murga en los estribillos y las voces primas doblando los contrapuntos de Camila.
Para cerrar el set sumaron a... León Gieco, nuevamente ovacionado. Eligieron “Pensar en nada” (segunda tocada en la jornada). El referente de la Catalina destacó el aporte del Ministerio de Cultura de Uruguay, que aportó para que puedan estar en el festival (lo que demuestra que exportar expresiones culturales siempre es un buen negocio).
En el Paraguay, por donde pasó David Ellefson, ex guitarrista de Megadeth (estaba apuntado para la hora de Trueno, pero arrancó más tarde), a esa hora hacía lo suyo CTM, Claudio “Tano” Marciello, histórico violero de Almafuerte, presentando su nuevo disco y repasando la discografía de este proyecto personal, compartido con su hija Melina. También hubo lugar para “Toro y pampa”, clásico de la banda que compartió con Ricardo Iorio.
De antes y de ahora
Pero ya era turno de Ysy A y su propuesta de tango trap, en una formación en la que revistan Hernán “Cucuza” Castiello en voz, su hijo Mateo Kastiello (con K) en guitarra y la enorme Noelia Sinkunas en el piano, pasando por una relectura de “¿Cuál?”. Ysy (Alejo Nahuel Acosta Migliarin) volvió solo sobre el escenario, a pura pista, empezando por la electrónica “Ganas” y el trap denso de “De repente”.
Ysy A fusionó tango y trap en su set. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones.
A la misma hora, Guasones apostaba por el rock clásico en el lado contrario, con canciones como “Infierno Blanco” o “Reyes de la noche”, su mayor hit, en la garganta del incombustible Facundo Soto, acompañado por compañeros de siempre como Maximiliano Timczyszyn en guitarra (de sombrero vaquero) y Damián “Starsky” Celedón en batería. Empezaron a cerrar con el clima etéreo de “La flaca Pili y el negro Tomás”, para irse con el potente desamor de “Gracias”.
Bailar bajo el agua
Con Peces Raros, recibiendo nuevamente gotas sueltas desde el cielo, empezó la transición para cerrar desde el Montaña con electrónica. Minutos después, cuando Mauricio “Junior” Lescano salió a cerrar el rocanrol con Caras Extrañas y Louta cerraba... una cosa totalmente diferente, se largó un chaparrón con tormenta eléctrica que aceleró la partida de algunos.
Quienes se quedaron pudieron disfrutar los ritmos del DJ bonaerense Mariano Mellino (que fue soporte de Oasis) y el británico Franky Wah. Antes estuvo la chance de pasar por el Paraguay a bailar con El Club de la Serpiente: una fiesta de música disco, funk y pop que se afianza en Buenos Aires.
Así se despidió una nueva edición del festival musical serrano, en un proceso de búsqueda para que la identidad de siempre se haga carne con nuevos tiempos y culturas.