La segunda jornada del Harlem Festival, en domingo previo al feriado, amagó empezar soleada, pero las nubes camparon cuando los locales de Malta Caramelo abrieron la grilla (en el Indoor, por la reprogramación a causa de la bajada de Turf).
Harlem Festival: canciones populares en diferentes voltajes
Cazzu y su “Latinaje” dieron cierre a una jornada con nombres históricos de la talla de Guasones, La Vela Puerca, Los Pericos y Las Pelotas. También fueron de la partida los ascendentes Cruzando el Charco y Ainda, figuras nuevas como Juana Rozas y La Grecia, y artistas locales como Malta Caramelo. La T y la M le puso el broche de oro a la madrugada del feriado, a pura fiesta.

Encabezados por Francisca Mantese (con flamante vestuario bordado, no apto para lavarropas, a cargo de Juanita Solla), abrieron con “Anestesia azul”, una de las canciones fuertes de “Respuesta al Impulso”, su segundo álbum.
“Todos los días de marzo / te voy a estar esperando / acá o allá”, expresó en “La cuenta”, en la formación que completan Lisandro Echarren y Lucio García Ferrer (guitarras), Nehemías Berón (bajo) Ignacio Juárez (batería), Eugenio Zeppa (saxos y EWI), junto a los coros de Araceli Döbler y Julia Carnero.
“Nos cuesta muchísimo, pero nos hace muy felices es que consideren que nuestro show está a la altura”, comentó. “Vamos a tocar un tema nuevo. ¿Escucharon ‘Esto no avanza’?”. Después fue el turno de “Ardor” y “GDV”, con la voz de la frontwoman reforzada en los coros de y el solo de Echarren (también reciente incorporación en Los Gastro)
Pasaron a la cadenciosa “Soñé canciones”, y Francisca se colgó la guitarra acústica para “Súper 8”, acompañada por el video rodado por Emilia Mantese (responsable también de las visuales del concierto). Redondearon el tramo final con “El impulso”, “Emily y “Estallido”.

A bailar
Sola sobre el escenario, acompañada por pistas, Juana Rozas salió a ganarse el Outdoor a pura sensualidad y matices vocales. De vestido cortito y con apliques, llegó con una propuesta electropop, con mucho de electrónica bailable.
Pasaron “Wanna Hotel”, “Qué importa”, “Capitán”, “Fantástica!” y “Botones”. En “Antonio” flotó sugerente sobre la potencia de la base, y se puso bolichera en “Pose”. “¿A ver si esta la bailan?”, preguntó, antes de “I’m a Star” (con la voz de Six Sex saliendo desde la secuencia)
Se fue al ritmo alocado de “Puerta”, y volvió al beat saltable con “Buenísimo”, entre pícaras expresiones faciales. La onda de performer siguió en “Un ángel”, antes de la despedida con “Bad Choice”.
Emociones entre amigos
Para ese entonces La Valenti salía acompañada por guitarra y cello, en vestido de cantaora, rapeando con algo de ibérico en su voz.
Para entonces también arrancaba Ainda en la nave central, de la mano de “No es amor”, “Todo el día” e “Infinito” (originalmente grabada junto a Perotá Chingó).
El dúo integrado por Esmeralda Escalante en voz principal y Yago Escrivá en guitarra y voz, en formación ampliada con base rítmica, siguió con la etérea “Primavera” (que compartieron en su momento con Jorge Drexler) y la balada hitera “Tu soledad y la mía” (esa la grabaron con Leiva, entre tantas colaboraciones).
Subieron la energía con “El equilibrio”, en su segunda visita en el año a la Estación Belgrano (estuvieron en mayo en el Festival Tribus).
Esmeralda agarró la guitarra para que Yago cante más cómodo “No te alejes” (fue feat con El Zar); recuperó el protagonismo vocal en Maremagnum, antes de arribar a puerto con “Adiós” y “Kilómetros”.
Usina de hits
Juanchi Baleirón al frente de Los Pericos convocaba al patio con el clásico Runaway, una de los que no fallan. Y menos lo hizo “Nada que perder”, la que para todo el mundo es “fumate una chala que está todo bien”, que tuvo solo del trombonista Santiago Castellani (con currículum en Los Persas y Funky Torinos).
Redoblaron con “Complicado” y aturdido, y mandaron a los vientos al frente para “Jamaica Reggae”, sobre las teclas de Diego “Chapa” Blanco y el bajo zurdo de Gastón Gonçalves.
“Vamos Santa Fe, mi ciudad”, alentó el guitarrista, cantante y productor, que tuvo su propio solo en el final rockero del tema. “Nací en María Selva, Aldao y Candioti. Allá atrás, para que vean que me ubico”, contó. Y le entró a “Me late”, una de esas de la era Bahiano a las que Juanchi tuvo que buscarle su propio color.
“Estamos con un disco nuevo, se llama ‘Inmortal’. Vamos a hacer un tema muy lindo que se llama ‘Amor bonsai’”. Así presentó la canción que grabaron con El Plan de la Mariposa (no coincidieron en día como para hacerlo en vivo).
Siguieron con la romántica “Waitin’”, llevada por la línea del bajo y con nuevo pasaje trombonístico. “Pupilas lejanas” puso a corear a la multitud en el semisolcito de la tarde. “Esta es para mover el culo”, susurró el cabecilla antes de “Párate y mira”, explosiva en los vientos y la dupla de batería y percusión (Ariel “Topo” Raiman y Marcelo Blanco, respectivamente).
Tras unos rasgueos de Guillermo Valentinis, Baleirón dijo que “la mayoría no sabe que la sabe”: era “Eu vi chegar”, con nuevo estallido en la audiencia. “Mucho amor, mucha empatía y mucho respeto, es lo que hace falta en estos tiempos”, aportó.
La fiesta siguió con “Home Sweet Home”. “De puro manijas que somos hacemos una más”. En los parches y las guitarras arrancaron la rockera “Casi nunca lo ves”, con Juanchi tirando sus últimas magias.
Jóvenes y ásperos
La Grecia aportó la cuota stone de la jornada, incluyendo referencia a Satisfaction en “Descansar”, la primera de la lista. Integran la formación Martín “Chino” Benítez (un look entre Jim Morrison y Robledo Puch, con algo de Iván Noble en la voz), Dylan Sorokin (guitarra), Benjamín Puelles (guitarra), Joaquín Wittenstein (bajo) y Valentino Wengrovski (batería).
Desde la garganta de Benítez salieron “Cable a tierra” y “Tu pollera”; recuperaron la libertad y la identidad del rock and roll con su versión de “Johnny B. Goode” (clásico de Chuck Berry) y se volvieron oscuros en “Punki fashon”, con el cantante contorsionando su torso desnudo).
Levantaron con “Ya fue” y “No quiere mi amor” (“ella me quiere coger”, afirma la letra). Hubo otra subida en la intensidad para “Mi pequeño rock n roll”, tan stone que los brazos se le iban a la espalda solos. Anunció la última, que fue “No pares (Sí, sí)”, bajando a cantar a la valla, frente a la única bandera que flameó.
Pero había más: la explosiva “Borracho”, con el Chino trepando la estructura a lo Eddie Vedder para bramar desde arriba “Ya no sé qué hacer”. Y también “Damelo”, en un nuevo éxtasis junto a sus fans.

Históricos y renovados
Las Pelotas salió sin concesiones, entre rostros de desaparecidos, para (justamente) “Desaparecido”. “¿Qué podés dar?” surgió desde los teclados de Sebastián Schectel, con el bajo de Gabriela Martínez acunando la voz de Germán Daffunchio.
Tomán Susmann abrió la melodía de “Ya no estás”, sobre la guitarra de Daffunchio hijo (Gaspar), sostenidos por Gustavo Jove en la batería y el “Pollo” Alejandro Gómez en la percusión
“Quisiera invitar a Gabriel Dahbar al escenario”, propuso Germán, y el líder de Cayacanaya se subió para cantar “Día feliz# en el pasillo. “Vamos a hacer un tema de nuestro último disco, que salió hace poquito”, sostuvo el ex Sumo, en referencia a “Sin la piel”. Gómez agarró la trompeta para “Cuando ves alrededor”, en dúo vocal con Martínez.
Sobre rasgueos espesos y teclas volátiles el anti-frontman interpretó “Cómo se curan las heridas”. “Gracias por invitarnos a tocar acá. Aguante Santa Fe, carajo”, espetó, antes de “Siempre estará”, con filigranas de Sebastián.
Germán se fue al frente, micrófono en mano, para “Personalmente”, y compartió “Ya lo sabés” con el Pollo en la trompeta al frente. Se fueron para el reggae en Los dos, y volvió con guitarra al frente para la costumbre de “Si supieras”, con Alejandro tirando la melodía que todos corean (“Las Peló, vamos Las Peló”) y luego hacer su solo como tantos años.
Dahbar volvió (ya con campera para la fresca) para la intensidad de “Veoyover”. “Llegamos al fondo del río”, expresó Daffunchio, anticipando “Hasta el fondo del río”, con su beat bailable y su mensaje (“los mercenarios traicionan igual”) Le dio la bienvenida a Claudia Canga (esposa de Jove) para los coros de “Será”, el primer éxito radial de la banda.
Entre campanadas y teclados ochentosos llegó “Sin la piel”, en el que Tomás metió un nuevo solo. Del tema nuevo pasó a “un tema que tiene muchos años que habla de un país que vive ‘Esperando el milagro’”: llegó con su dramatismo lento y su subida final, como llamando a que pase algo. Gaby fue al frente con el jefe, como tantas noches y (atardeceres cordobeses).
La despedida fue con “Capitán América”, de nuevo con Gabriel como invitado, frente a una multitud saltarina, que coreó a voz en cuello. Gómez se fue a la punta para hacer lo suyo: el “Star Spangled Banner” con el “japi verdei to you”, frente a Trump en la pantalla.
“Nos dejan hacer una más” afirmó o preguntó Gaby. Lo cierto es que se permitieron explotar una última vez con “Brilla (Shine)”, con Susmann y Schectel desatados tras el estribillo.

Todos los ritmos
Los Cruzando el Charco andan de buenas, con su nuevo disco “Desactivar el drama” bajo el brazo. Encabezados por el vocalista Francisco Lago y el cada vez más expansivo Nahuel Piscitelli (guitarra, programación y coros), completan su formación con Ignacio Marchesotti en percusión, Matías Perroni en batería, Juan Matías Menchón en bajo, Damián “Ticky” Rodríguez en teclados y Maximiliano Abal en guitarra.
Pasaron por “Cambiando de color”, “A mil” y “Tirado”. Festejaron el cumpleaños de Piscitelli: “En mi puta vida me cantaron el ‘Feliz cumpleaños’”. Les dedico esta canción desde el fondo de mi corazón”: era “Volver a nacer”.
La dupla de batería y percusión pasó en por diferentes ritmos, hasta que el cumpleañero volvió con silbato de pajarito para interpretar “La cumbia de los trapos”. “Vamos para Colombia”, largó, antes de “La playa de Cartagena”, sobre sonido de acordeón en el teclado y Abal punteando melodías,
“Fuerte el aplauso para Nahuel”, pidió Lago. “Para nuestros amigos de La K’onga, un poquito de cuarteto”: Se hizo cargo de “No es amor” de Trulalá. Nahuel tomó algunos versos y los coros en “El verano”, una canción que los platenses compartieron con La K’onga.
“Veo que están ayudando a cantar”, comentó Francisco, y pidió que canten “El trato” (grabada junto a Coti), desatando un coro masivo sobre el piano, hasta la vuelta de toda la banda. “Nos vamos yendo de a poquito, vienen La Vela Puerca y Guasones, bandas amigas”. Tras la presentación de la banda por el referente, tomaron la recta final con “Soy”, que Piscitelli cerró con unas últimas fintas.
Lago se colgó la Telecaster para el último tema, mientras Nahuel pedía abrir la masa para un pogo final. Fue con “Puede ser”, con solo de Abal.
Volvieron para el tramo final con “Para muchos más”. “Hagamos este que llegue hasta el cielo” dijo el Nahuel antes de “Todo un palo”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Y remaron con Terminales (podría ser un tema de Estelares, todos en el universo de La Plata), entre la lluvia de papelitos, cientos de bocas coreando y la melodía del “Feliz cumpleaños” en el cierre
Fiesta oriental
La Vela Puerca convocó desde los vientos de Carlos “Coli” Quijano (saxo) y Alejandro Piccone (trompeta) a “Vuelan palos”, la que tiene la melodía de “Vamos La Vela de mi corazón”. “Sin avisar” anunció que “está Troya va a arder”, empujada desde los micrófonos por Sebastián “Enano” Teysera y su tocayo Sebastián “Cebolla” Cebreiro, quien tomó la acústica para “... y así vivir”.
Tras el saludo de los Sebastianes, el Enano (con una remera que decía “Prefiero tocar que ensayar”) arrancó con “La calle adicción” (“Mirar para atrás casi siempre paraliza los pies”) elevada en el solo de Rafael Di Bello en la guitarra.
Mantuvieron el clima con “El soldado de plomo”, y pasaron de los vientos a la guitarra acústica para “Clarobscuro”, con protagonismo para Santiago Butler en la otra viola.
Di Bello construyó para que Cebreiro encare “Todo el karma”, y de las teclas de Diego Méndez nació “Los reyes de los buzones”.
Di Bello empezó a rasguear la emblemática “Va a escampar”, para que Teysera cante acompañado por las voces de abajo. La banda entró en la segunda vuelta, sobre el Hammond de Méndez y la trompeta, provocando el agite de banderas y cuerpos.
El Enano golpeó un gong rectangular para la densa “Un frasco”, antes de remontar a Polidoro. Lo invitaron como otras veces al asistente Manuel “Manolo” Ferreiro para que cante “Por dentro”, con excursus de Piccone.
Se pusieron casi punks en “Colabore”, con toda la banda cantando y Manolo tocando “percusión salpicada”. El Enano se colgó la guitarra para la folclórica “Por la ciudad”, desde la batería de José “Pepe” Canedo y el bajo de Nicolás “Mandril” Lieutier.
“El profeta” agarró al público calentito, para que disfrute su formato de himno tribunero para saltar. Fue el turno de“Mi semilla”: un clásico de antes que en Uruguay se liberarse el cannabis, con su arpegio y su línea de trompeta.
Las voces populares estaban listas para entonar “Zafar”, primero por su cuenta y después junto a los cantantes. El horno estaba listo para “El viejo”, una idea de Lieutier que se convirtió en carta de presentación del grupo; imagen rara, con la gente cantando a los saltos una historia tristísima. Sin descanso largaron “Llenos de magia”, su apoteosis final.
Tracción a sangre
Guasones salió junto al Chino de La Grecia: el incombustible Facundo Soto le cedió la voz principal en “Heaven or Hell”. Siguieron con “Pobre tipo” y “Espejo roto”, sobre la guitarra de Maximiliano Timczyszyn.
“Buenas noches, es un placer estar aquí. Martincito Almozny, un éxito lo tuyo”, agradeció Facundo al histórico productor santafesino (colaborador de Harlem Shows en esta ocasión).
“Me estás tratando mal” llegó con solo de Matías Sorokin en la otra guitarra, y “Estupendo día” permitió a Timczyszyn hacer su viaje sobre la base de Diego Reinholz en bajo y Damián “Starsky” Celedón en batería, respondido por Sorokin.
Yamil Salvador empezó su jugar sobre el piano para un poco de rock and roll con “Leila” y “Ya estoy subiendo”. Soto se colgó la acústica para “Tan distintos”, con la que hizo cantar a la nave de la Estación
Afuera, bajo alguna gota suelta, Taichu defendió su propuesta en el Alternativo, con dupla de productores DJ en la consola y alguna de sus propuestas más celebradas, como “Pierdo la cabeza” (con María Becerra y XRoss en la pista).
Pero Guasones seguía con motores calientes, con “Como un lobo”, y “Farmacia” (“Porque yo soy lo que soy / no pretendas que yo cambie por vos”) en la que Facundo ensayó unos pasitos jaggerianos
Tocaron “Infierno blanco”, y el cantante anunció “cambio de lista”: fue a “Down” y “100 años”, sobre el órgano de Yamil y las cuerdas de Maxi. Cantaron retruco con “Reyes de la noche”, su tema más popular (“Y que tristeza hay en la ciudad, amor, sábado soleado”) y se fueron con “Gracias”, cuando ya muchos estaban esperando la salida de la Jefa en la otra punta.

Diablada urbana
Julieta Cazzucheli, Cazzu para el mundo, llegó al Harlem en el punto más alto de la Gira Latinaje, tras concretar su primer estadio en San Salvador de Jujuy, su ciudad natal.
Bailarinas femeninas de malambo salieron a ganarse el escenario delante de la numerosa y ecléctica banda, hasta que la solista se puso al frente del ensamble: toda de negro, con corsé y flecos en la bombacha telúrica.
Mientras caían las primeras gotas abrió el set con la chacarera “El diablo de los bombos” de Franco Barrionuevo; de ahí saltó al trap duro (pero con bandoneón y flauta traversa) de “Jefa”, pegada a “Nena trampa”. Saludó y siguió marcando posición con “Sobre mi tumba. Ahí vino “Mucha data”, con percusión orgánica sobre secuencias y el trío de vientos a pleno.
“Llueve, hagamos esto rápido”, amenazó, pero reflexionó que “total mañana es feriado”. “Pasamos del trap a estas cosas tristes. Así bajo la lluvia: cine”: era el turno de “La cueva”, una balada de desamor.
Habló de “Latinaje”, su búsqueda en los ritmos del continente y nuestra identidad: “Muy gauchita yo”, se rió con picardía. “Me tocó perder” llegó como aire de chacarera, con el ballet haciendo una coreografía con bombos.
Le mandó un saludo a Roxy, una fan que fue al show de Jujuy y repitió acá. Le dedicó “Jujuy estrellado”: “Vieron que las jujeñas somos carnavaleras”, tiró para presentar el tema, con quena en vivo y sonidos de sikus.
A dos guitarras y trombón recibieron “Dolce”, con la solista cantando en la pasarela bajo la garúa. Volvió a la senda urbana con “Yo yo y yo”; las chicas volvieron con los bombos para la trapera “Chapiadora” (ya transfigurada por el arreglo), entre chorros de humo. “Bounce” llegó densa, coreada por la multitud y renovada por la instrumentación.
“Qué rápido se nos pasó esta noche. Estoy grande para el pogo. En mis shows pongo sillas para que no me hagan saltar. Ustedes me hacen saltar, yo los hago perrear”, disparó. Así llegó a “Peli-culeo”, con su letra hot y un solo de trompeta sobre la percusión latina.
Unas vocecitas grabadas anticiparon “Que disparen”, en formato salsero con tumbado en el piano. Allí en el Caribe se quedó para “Nada”, ganando en intensidad.
“¿Me estás apurando?”, le marcó a un colaborador, avisando que quedaban un par de canciones. Igual se puso a conversar un montón, con la tonada recuperada en su reciente vuelta a casa.
“Vamos Santa Fe, capital de la cumbia”, convocó para “Otro como tú”. “Esta canción no existiría si no existiera esta tierra cumbiera”, sostuvo, y largó junto con el bandoneón “Con otra” (“la cumbia es la novela total”, dijo en la pausa dramática), despidiéndose entre humo, papelitos y fuegos artificiales tras el escenario.

El último baile
Como número de trasnoche, y para terminar la fiesta bailando, el elegido fue La T y la M, el dúo formado por el cantante Tobías Medrano y el tecladista Matías Rapen (que toca el keytar con las dos manos, como Pablo Lescano). Sumando bajo, tres percusionistas y un segundo teclado, pusieron a corear a los que quisieron seguirla en la madrugada del feriado.
Abrieron el show con éxitos propios y ajenos, como “A chillar a otra parte” (de El Tecla), “Amor de veraNO”, y “Porque yo en el amor soy un idiota” (original de Chichi Peralta).
De esa manera se despidió una nueva edición del Harlem Festival: un encuentro con propuestas variadas, aptas para bailar, emocionarse y reflexionar.










