Periodista y escritor, fundamentalmente dedicado al ensayo sobre temas humanísticos, a la filosofía política y al humor, Bernardo Ezequiel Koremblit tenía varios libros en su haber para principios de los 70.
Bernardo Koremblit en El Litoral: Kafka, Cortázar y su guerra contra el lugar común
El 9 septiembre de ese año, el escritor y periodista visitó la redacción del diario y habló sobre la novela moderna, sus rupturas y sus referentes. Kafka, Svevo, Robbe-Grillet y Cortázar aparecieron en una conversación en la que el escritor también anticipó su combate contra los clichés.

Era director de Cultura de la Sociedad Hebraica Argentina, cargo que mantendría hasta 1990 y le faltaban pocos años para recibir distinciones de la Fundación Argentina para la Poesía y de la Sociedad Argentina de Escritores.
En septiembre de 1971, El Litoral tuvo la posibilidad de charlar largamente con Koremblit, que visitó la redacción junto a la directora de Educación y Cultura de Santo Tomé, Estrella García de Cifre. La entrevista se publicó el día 9 de septiembre de ese año, hace exactamente 55 años.

"Dialogar con él sobre literatura es discurrir por la vertiente ambivalente de la cognición y la humorada sin asperezas", expresó el cronista al que le tocó hacer el reportaje. Lo definió como "gráfico, expresivo, aunque siempre medido".
Una novela que rompe los moldes
El autor de "La torre de marfil y la política", que para 1971 había sido traducido al italiano, al francés y al alemán, habló de la novela moderna y opinó que “es la ficción que ha roto los moldes de la narrativa aterosclerotizada; creado una heterodoxia opuesta a la "exposición, nudo y desenlace".
"El romanticismo, los sentimientos, el entusiasmo no han quebrado, no; pero, una nueva tónica, un nuevo aliento los envuelve. Hay que tener presente que el escepticismo, desdichadamente, pero con bastante lógica, lo ha envuelto todo", afirmó.

En ese punto, el entrevistador le trajo a colación a Italo Svevo, a Kafka y a Robbe-Grillet. Tras dar una pitada al cigarrillo que había encendido, dijo: "Svevo, es el absoluto precursor de la novela moderna, psicoanálisis, absurdo, erotismo, el malentendido, compromiso, humor y otros elementos arrancan de 'La conciencia de Zeno'".
Agregó que dicho autor fue quien hizo escribir a James Joyce su “Ulysses”, cuando ambos residían en Trieste. Y a Kafka lo consideró "el clarividente expositor del absurdo y la imposibilidad del hombre, como el agrimensor de 'El castillo', que quiere hacer y no puede".
Del objetivismo europeo a la narrativa argentina
Al aludir a Robbe-Grillet, sumó a Nathalie Sarraute, Michel Butor y Claude Simon. Admitió que son admirables escritores, "pero el objetivismo que frecuentan produce una novelística forzada, ilegítimamente presuntuosa, enrevesada y pasatista".

Acto seguido, subrayó "el aliento pánico, ansioso, que solivianta uno de los cánones de la novela eterna (el que lo real es estrecho y mezquino y sólo lo posible es vasto y generoso) inherente a la narrativa moderna argentina".
Como ejemplos, citó a Abelardo Arias ("El gran cobarde") y a Julio Cortázar ("Rayuela"), que "con Borges, Martínez Estrada, Marechal y Sarmiento integran la línea más significativa de nuestra literatura".
Antes de terminar la entrevista, se mostró como un enemigo del “maldito” lugar común, al que le pensaba dedicar un libro. Frente a una literatura que buscaba renovar, defendía también una escritura capaz de huir de las fórmulas repetidas.








