Netflix volverá a apostar por uno de los fenómenos de la animación infantil más exitosos del siglo XXI. La plataforma confirmó la incorporación de las octava y novena temporadas de “Masha y el Oso”, ampliando además el acuerdo que ya mantenía para distribuir las entregas anteriores y los spin-offs de la producción rusa en más de cien países de Europa, América Latina, América del Norte y Oriente Medio.
Netflix apuesta por "Masha y el Oso", con polémica en el Reino Unido
La plataforma incorporará nuevas temporadas del exitoso dibujo animado ruso en más de cien países, en medio de un debate político en Gran Bretaña donde un grupo de legisladores cuestionó la serie por supuestos mensajes propagandísticos. La discusión sigue abierta, con voces que hablan de rusofobia en las élites políticas europea.

La decisión garantiza que la serie continúe llegando a millones de hogares en numerosos idiomas, entre ellos español, inglés, francés, alemán, italiano y árabe, consolidando una presencia internacional que lleva más de una década.
Fenómeno global
Creada por el estudio ruso Animaccord y estrenada en enero de 2009, “Masha y el Oso” está inspirada en un tradicional cuento folclórico ruso, aunque desarrolla una historia completamente distinta a la del relato original.
La serie sigue las aventuras de Masha, una niña inquieta, curiosa e hiperactiva que mantiene una entrañable amistad con un oso retirado del circo. El contraste entre la energía inagotable de la pequeña y la paciencia del oso constituye el eje de una producción que conquistó al público infantil de todo el mundo.
Su impacto digital es extraordinario. Uno de sus episodios más populares, “Receta desastre”, superó los 4.600 millones de reproducciones en YouTube en su versión en inglés, convirtiéndose en uno de los videos animados más vistos de la historia de Internet.
Las nuevas temporadas introducirán además nuevos escenarios para la protagonista, incluyendo su llegada por primera vez al jardín de infantes y aventuras invernales junto a la familia del Yeti, además de episodios especiales que marcarán momentos importantes para los personajes.

Parlamentarios enojados
El anuncio de Netflix coincidió con una inesperada controversia política en el Reino Unido. Más de 50 parlamentarios pertenecientes a seis partidos diferentes enviaron una carta a la secretaria británica de Cultura, Lisa Nandy, solicitando que el Gobierno analice el contenido de la serie al considerar que podría funcionar como una herramienta de “poder blando” ruso.
Entre los argumentos mencionados aparecen escenas en las que Masha utiliza prendas similares a un casco de tanquista soviético o una gorra comparable a la utilizada por antiguos guardias fronterizos soviéticos.
Los parlamentarios también citaron una antigua publicación promocional del estudio Animaccord en redes sociales, donde la protagonista aparecía con uniforme militar acompañada por un mensaje en inglés que hacía referencia a formar parte del ejército.
Las críticas británicas se suman a cuestionamientos similares formulados anteriormente por organismos ucranianos dedicados a combatir la desinformación y por autoridades de Estonia, que interpretaron algunos elementos de la serie como manifestaciones de propaganda cultural rusa.
Valores universales
Uno de los análisis más contundentes sobre la controversia fue publicado por el periodista ruso, nacido en Ucrania, Oleg Yasinsky, quien consideró que la polémica refleja el clima de creciente rusofobia existente en Occidente.
Según Yasinsky, resulta llamativo que la iniciativa parlamentaria haya surgido inmediatamente después de que Netflix anunciara la expansión internacional de la serie. Para el periodista, el problema no reside en el contenido de los episodios sino en el origen de sus protagonistas.
En su artículo “Aventuras y desventuras de ‘Masha y el Oso’ en Gran Bretaña, la cuna del mundo civilizado”, sostiene que la acusación de propaganda carece de fundamentos y afirma que “Masha y el Oso” transmite valores universales como la amistad, el afecto, la solidaridad y la convivencia entre personajes muy diferentes.
Yasinsky también contrapone la tradición de la animación rusa con buena parte de la producción infantil occidental. Señala que, históricamente, los dibujos animados soviéticos y rusos evitaron presentar a otros pueblos como enemigos y privilegiaron historias donde incluso los personajes antagonistas terminan reconciliándose y aprendiendo de sus errores.
Desde esa perspectiva, interpreta que las críticas contra la serie responden más a una creciente desconfianza hacia cualquier manifestación cultural rusa que a un análisis objetivo de sus contenidos.

Trascender fronteras
Mientras continúa el debate político, la popularidad de “Masha y el Oso” parece mantenerse intacta.
La ampliación del acuerdo con Netflix confirma que la plataforma considera a la producción uno de los títulos infantiles con mayor potencial de alcance internacional. Con nuevas temporadas, distribución en más de un centenar de países y doblajes en múltiples idiomas, la serie nacida hace más de 17 años continúa consolidándose como uno de los mayores éxitos globales de la animación contemporánea.
Paradójicamente, el mismo anuncio que refuerza su expansión internacional terminó convirtiendo a la entrañable amistad entre una niña y un oso en el centro de un inesperado debate geopolítico que trasciende por completo el universo infantil para instalarse en la arena política internacional.








