El martes 18, en el Hotel Los Silos, el trío Midachi presentó el libro “Todo fue un sueño”: un repaso por sus comienzos, sus anécdotas, acompañadas por fotos y documentos inéditos, junto a testimonios que repasan la intimidad del grupo humorístico que saltó de Santa Fe a la cultura popular argentina.
Midachi demostró que "Todo fue un sueño"
El trío humorístico presentó su libro de recuerdos, fotos y testimonios, repasando 43 años de carrera. Lo hicieron en la previa de su gira despedida, que los llevará desde el Gran Rex a Sunchales, pasando por el estadio cubierto de Unión. Antes del acto, Miguel, Dady y el Chino conversaron con El Litoral sobre las sensaciones de adiós en plenitud.

En la previa de la conferencia formal, El Litoral pudo conversar con Miguel Ignacio Torres del Sel, Rubén Enrique “Dady” Brieva y Darío Elder “Chino” Volpato, los protagonistas de más de cuatro décadas de aventuras por el país y Latinoamérica.

Postales de una carrera
-¿Cómo surgió lo que nos convoca hoy, poder llevar a un libro la historia de Midachi?
Chino: -Primero la convocatoria tiene que ver con volver al teatro en esta despedida de Midachi. A partir de ahí empezaron a surgir algunas otras cosas, como por ejemplo grabar con Los Palmeras: una deuda nuestra, en realidad, queríamos hacerlo. Surgió lo del libro, miles y miles de fotografías, y había que plasmarlo alguna vez.
Miguel: -No sabíamos que estábamos en deuda, pero bueno.
Chino: -Es emocionante lo que dice la gente. Lo presentamos en Buenos Aires, pero tenía que ser acá, así que este realmente es el día.
-¿Qué recuerdos fueron encontrando al repasar tantas cosas, tantos años?
Dady: -Ninguno (risas). No, un montón de recuerdos, te imaginás: 43 años.
-¿Alguno que mejor no acordarse?
Dady: -No, todos fueron recuerdos de mucho trabajo, de mucha determinación, de muchas ganas y de darle con todo. Somos santafesinos, la ciudad invencible, le damos con todo. Unión y Colón, y vemos: hoy estamos, mañana no, y viceversa. ¿Se entiende? (risas).
-¿Cómo viene la presentación del espectáculo?
Miguel: -Viene bárbaro: creo que está todo agotado ya el Gran Rex. En el interior la venta espectacular también: en Unión me dijeron que quedan muy poquitas, así que va a estar explotado. Vamos a Sunchales el 4, a pedido del Chino Volpato, teníamos que ir a Sunchales, hay historia ahí.
Después vamos a recorrer un poquito el país y vamos a terminar en diciembre. Y ahí sí: el que no nos vio, chau.
-Hablaban del despliegue técnico del espectáculo. ¿Qué pueden contar de eso?
Miguel: -El Chino se puso el espectáculo al hombro: hay toda una parte de tecnología que yo no entiendo un pomo, soy un cavernícola.
Dady: -Yo tampoco.
Miguel: -Somos dos cavernícolas, estamos con el palo en la puerta de la cueva, y el Chino es el que salió a pelear con los dinosaurios.
Chino: -Ya veníamos trabajando con pantalla, con mapping. El Gran Rex te permite otro tipo de magnitud: va a haber unas pantallas, tótems, IA, efectos de sincronismo que vamos a manejar nosotros.
Pero los personajes son lo fuerte que tiene; lo demás es el colorido, es tratar de recordar a partir de las fotos. Es un show que comienza con un libro, casualmente. Y hoy estamos tratando de que esa síntesis de estos 43 años la gente la vea en este libro maravilloso: nos acompañaron la ciudad, la provincia, toda gente que siente que algo hemos dado.
Y nosotros estamos felices: es difícil habernos imaginado 43 años antes que todo esto hubiese ocurrido. Y el título sintetiza todo: fue un sueño.

-¿Cómo se hace para llegar a todos los que los quieren ver?
Chino: -La idea era hacer muy pocas funciones, porque sentimos que ya no podemos hacer lo que hacíamos antes; las estructuras son grandes. Pero sin lugar a dudas en Santa Fe teníamos que estar, vamos a estar el 5 en el estadio de Unión. Surgió lo de Sunchales: me llamaron, les dije: “Por supuesto, vamos a hacerlo”; adaptaremos el show a lugar un poco más chico.
Y después toda la gira de las grandes ciudades: Córdoba, Mendoza, San Juan, Catamarca, Montevideo. Mientras nos dé, desde el 27 de agosto que comienza esto hasta el 15, 16 de diciembre, estaremos trabajando.
-¿Cómo sienten la expectativa de la gente?
Chino: -Estamos revolucionados, porque en cada uno de los programas que vamos hay un homenaje, hay un cariño. Sentimos que después de ver todas estas cosas hemos pasado por momentos muy gratificantes. Creo que las frustraciones también están en una carrera, pero no vienen al caso hoy.
Los títulos tienen que ser... no sé si del éxito, en definitiva; porque el éxito es, como dice Dady, haberlo logrado. Y estábamos convencidos de que en algún momento íbamos a vivir de lo que nos gusta. No todo el mundo tiene esa posibilidad: que tu trabajo se convierta en en tu pasión. Y además poder formar familia, tener hijos, nietos: todo eso ha pasado.

Humor para todos
-¿Qué sienten al tener este apoyo de toda la gente después de 43 años? Han atravesado muchísimas generaciones.
Miguel: -Sentimos que hemos hecho las cosas bastante bien. Que hemos sido honestos, correctos, siempre hemos tratado de mejorar en cada espectáculo. Hemos dado todo lo que hemos podido y se nos ha ocurrido.
Hemos hecho televisión, radio, cine, hemos cantado; hemos tenido programas extraordinarios con Mirtha (Legrand), que la gente sigue recordando y siguen pasando pedacitos que van a ser inolvidables.
El objetivo siempre fue hacer reír, creo que lo hemos logrado bastante. Por ahí para muchos mucho, para otros no tanto; cada uno tiene sus gustos. Y creo que hemos mantenido una coherencia en nuestra vida como tipos, como familia, como lo que hemos sido como artistas. Más allá de que creo que no de nunca dejamos de ser empleado público y profesores de educación física.
-Los fueron a ver abuelos, padres, jóvenes.
Chino: -Todo eso ha ocurrido más allá de lo que podríamos haber imaginado: cada etapa se renueva.
Hoy las redes hacen vínculos que no teníamos en su momento: acá estaban Canal 13 y El Litoral: teníamos que mostrar el diario en Buenos Aires para que sepan quiénes éramos.
Hoy ves que chicos que tienen talento, standuperos, o que tienen que ver con el humor, rápidamente generan un ida y vuelta con un público; a lo mejor más sectorizado, menos popular que nosotros, pero llegan.
Y todo ese trabajo se da porque cuando este estás convencido de que tenés un producto que sirve, simplemente hay que trabajarlo. Si me decís: “Santa Fe estaba lejos de Buenos Aires, de todos los medios”. Pero en realidad es una cuestión de tiempo, nada más.

Hasta el final
-¿Qué sentimientos les genera la despedida?
Miguel: -Es lo que estamos deseando hace 43 años (risas).
Dady: -Hay muchas cosas que cuando hacés análisis, te hacés el estúpido para no sentir tanto. Porque si no te tenés que hacer cargo de ese sentimiento, de esa gente que te dice: “Mi abuelo se rió con vos, mi papá se reía con vos; hoy ya no está, lo vi reírse así”. Mucha gente que ha pasado, y uno medio que no se quiere hacer ese cargo de todo eso.
Así que las sensaciones son la de no pensar, la de hacer lo que sabemos hacer, que es que la gente se muera de risa: somos muy felices cuando la gente se ríe. Hacerlos reír, pegarles en el suelo de cómo se ríen, y volver para casa.
Miguel: -Ya cuando te dicen “mi abuela te ama”, ahí te das cuenta de que el tiempo pasó, por eso la despedida.
-El tipo de humor que ustedes decidieron hacer es la clave, no han modificado eso.
Dady: -No: somos Midachi, es como una fórmula, ya es así. Ya si el mundo cambia, no sé, nosotros somos así. Por supuesto: nos hemos esmerilado en algunas cosas, pero la base de Midachi es la base de Midachi: no podemos defraudar a tanta gente que se rió con nosotros.
-Con las botas puestas hasta el final.
Dady: -Obvio. ¿A vos te parece que no?









