La cultura argentina despidió a Marikena Monti, cantante y actriz de extensa trayectoria, que falleció a los 82 años, dejando una huella profunda en la música, el teatro y la escena artística nacional.

La cantante y actriz falleció este 17 de enero, dejando una trayectoria de más de cinco décadas que marcó la música, el teatro y la escena cultural argentina.

La cultura argentina despidió a Marikena Monti, cantante y actriz de extensa trayectoria, que falleció a los 82 años, dejando una huella profunda en la música, el teatro y la escena artística nacional.
Reconocida como una de las figuras más representativas del café concert, su carrera atravesó más de cinco décadas marcadas por la búsqueda estética, la sensibilidad interpretativa y el compromiso con el arte.
Su muerte generó una inmediata reacción en el ámbito cultural, con mensajes de despedida y reconocimiento por parte de instituciones, colegas y seguidores que destacaron su aporte singular a la identidad artística argentina.

Nacida en la ciudad santafesina de Casilda, Marikena Monti mostró desde joven una fuerte inclinación por el arte. Su formación se consolidó en espacios vinculados al teatro y la música, donde desarrolló una impronta propia que combinaba actuación, canto y una cuidada puesta en escena.
Durante sus primeros años en Buenos Aires, se vinculó con el circuito teatral independiente y universitario, ámbitos que marcaron su modo de entender el arte como una experiencia integral. Esa etapa fue clave para forjar una carrera que nunca se ajustó a moldes comerciales, sino que apostó a la experimentación y la expresividad.

Marikena Monti se convirtió en una referencia indiscutida del café concert, un género que tuvo su auge en las décadas del sesenta y setenta y que fusionaba música, teatro y poesía en espacios íntimos. Su presencia escénica, su voz particular y su capacidad interpretativa la distinguieron rápidamente dentro de ese movimiento cultural.
En sus espectáculos abordó repertorios diversos, con especial afinidad por la canción francesa y propuestas teatrales de fuerte contenido expresivo. Su estilo, elegante y a la vez intenso, logró una conexión profunda con el público, que la acompañó a lo largo de los años.

Además de su trabajo en el café concert, Monti participó en obras teatrales, producciones cinematográficas y proyectos televisivos. Cada una de sus interpretaciones estuvo atravesada por una búsqueda artística rigurosa y una sensibilidad que evitaba lo superficial.
Lejos de los circuitos masivos, eligió transitar una carrera coherente con sus convicciones estéticas. Esa elección la convirtió en una figura respetada y admirada por distintas generaciones de artistas, que reconocen en ella un ejemplo de integridad y compromiso cultural.

La partida de Marikena Monti deja un vacío en la escena artística, pero también un legado que continúa vivo en su obra y en la memoria colectiva. Su trayectoria es recordada como la de una artista integral, que entendió el arte como un espacio de libertad, expresión y encuentro.
Su voz, su presencia y su forma de habitar el escenario permanecen como referencia de una época y de una manera de hacer cultura que privilegió la autenticidad. Marikena Monti se despide dejando una marca imborrable en la historia artística argentina.