El sábado a las 21 se estrenará en Nuevo LOA AGM (25 de Mayo 1867) "Padre Pedro", de José Ignacio Serralunga, con actuaciones de Mariano Rubiolo y Claudio Paz y dirección del propio autor. Luego habrá funciones todos los sábados de agosto, también a las 21.
"Padre Pedro", una obra que invita al público a revisar sus propios prejuicios
Con actuaciones de Mariano Rubiolo y Claudio Paz, la propuesta de José Ignacio Serralunga se estrenará este sábado en Nuevo LOA AGM. Es una historia que analiza las contradicciones humanas y que, según su autor, hoy tiene más vigencia que nunca.

La obra, que recibió una mención en el Concurso Nacional de Dramaturgia 50º Aniversario del Fondo Nacional de las Artes, ya fue puesta en escena en España, Chile, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana, Guatemala y Perú y en distintas provincias argentinas.
"Padre Pedro" transcurre en un pueblo donde nada parece alterar la rutina, pero un hecho cotidiano desencadena una trama en la que las apariencias empiezan a resquebrajarse.

A través del humor, la intriga y la emoción, aborda las contradicciones humanas y mantiene el suspenso hasta el final, en un intento de reflexionar respecto a la búsqueda de la felicidad.
La naturaleza humana
El proceso de ensayos comenzó a principios de año y permitió al equipo descubrir "vueltas de tuerca" que "reconfiguraron las tensiones dramáticas, y significan una novedad respecto de las puestas que precedieron al estreno santafesino".
"La obra, a la luz del interés que despierta en muchos lugares diferentes, de España a Perú, de Ushuaia a Puerto Rico, revela algo universal, atemporal. No importa la anécdota, no importa la secuencia de acciones; lo que revela es la naturaleza de la humanidad", explicó Serralunga en diálogo con El Litoral.

"Con un poco de humildad te diría que el paso del tiempo no afecta la esencia de la obra porque con celulares o con armadura medieval, el hombre sigue siendo un poco generoso y un poco mezquino, un poco espíritu y un poco carne", dijo.
"Leí por ahí que cuando uno recuerda algo, está creando un recuerdo. Y que cuando vuelve a recordar, no recuerda el hecho mismo sino el último recuerdo. Y así, va creando sobre la creación, modificando hasta, por ejemplo, recordar detalles que nunca existieron", agregó.
"Eso me pasa con mis obras, recuerdo siempre la última lectura, no puedo recordar en qué estaba pensando al escribirlas, o qué sentía", siguió. "Creo que el paso de los años me puede haber vuelto un poco más comprensivo, más caritativo diría, al mirar a los personajes que muestra la historia", cerró.

Más vigencia
La obra alude a un pueblo donde "casi nada es lo que parece", una idea que resuena especialmente en una época marcada por las apariencias. Consultado sobre si ese planteo conserva vigencia, Serralunga afirmó que "tiene, increíblemente, aún más vigencia".
"Hubo un cambio de paradigmas en la sociedad, y uno de los temas, o componentes de la obra, que en aquel momento era un tema menor -o casi no era un tema- hoy se erige como el eje de la trama", explicó.
"La obra, podría decir, anticipó esa situación y hoy sensibiliza más que entonces. Se produjo un corrimiento de la importancia de los conflictos, y eso me parece fabuloso. Es como volver a ver una película después de mucho tiempo y sorprenderse con que habíamos visto 'otra película'", agregó.

Sutilezas
Al hacer referencia al proceso, Serralunga aclaró que le gusta empezar los ensayos sin construcciones previas. "Lo que se construirá tiene que ver con que cada actor tiene un cuerpo, una voz, unos movimientos que le son propios e irrepetibles; con que el espacio escénico que habitarán surgirá de lo que suceda en escena”, remarcó.
"De hecho, la construcción del espacio fue variando a medida que los ensayos avanzaban. Con ese criterio, sobre toda esa base, fui descubriendo esas ‘vueltas de tuerca’ que tanto me gustan, y que son las que van generando intriga e interés en el espectador", subrayó.
"Viendo los ensayos suelo entrever cosas que suceden inconscientemente en el actor y las aprovecho. En ‘Padre Pedro’ vi que unos pequeños cambios, como dejar un objeto o sostenerlo en las manos, permitirían un juego más variado de tensiones. Tachamos unas sugerencias de acción del texto y encontramos una secuencia de emociones más rica", indicó.

Dualidades
En "Padre Pedro" nadie es completamente inocente ni completamente culpable. Serralunga admitió que le interesa escribir personajes que obliguen al espectador a revisar sus propios prejuicios.
"Todos somos complejos, ni perfectamente buenos ni perfectamente malos. Y además, esas cualidades responden a las circunstancias en las que estamos inmersos. Es en las debilidades y las contradicciones donde aparece la verdadera naturaleza humana", aseveró.
"Los personajes necesitan de esa humanidad para lograr que nos sensibilicen y nos hagan mirar hacia adentro de nosotros mismos", reflexionó. "El héroe que flaquea en la batalla o el paladín de la justicia que se traiciona en sus principios por una cuotita de mezquindad son los tipos que nos atraen".
"Hay un dicho de otras épocas -¿lo censurarían hoy?- que decía ‘las chicas quieren a los buenos, pero se enamoran de los malos’, y creo que traduce esa idea. Nos enamoramos de los personajes duales porque nos representan y nos desnudan, de alguna manera", ejemplificó.

Preguntas
Al final de la entrevista, El Litoral le preguntó al dramaturgo y director qué pregunta le gustaría que el público se lleve a su casa después de la función. "Me importa que se lleven preguntas. Muchas. Cuantas más mejor", respondió.
"Pero esas preguntas serán personales, intransferibles. Las que lleve un señor mayor serán distintas a las de una chica jovencita. Porque lo que vean sobre el escenario será único para cada uno, cada uno verá una obra diferente", indicó.
"Pero si tengo que elegir una sola pregunta para que se lleven sería ¿Cómo es que nunca se me había ocurrido ver (tal cosa) desde un punto diferente?", finalizó.








