El planeta enfrenta un nuevo umbral de riesgo para la vida humana a medida que aumentan las temperaturas y la humedad en amplias zonas del globo, según un estudio científico que toma como base observaciones realizadas desde el espacio.

Un informe científico basado en datos satelitales alerta que, si continúan las tendencias actuales de calor y humedad extremas, ciertos lugares del planeta podrían superar límites fisiológicos para la vida humana permanente. Las causas, riesgos y posibles respuestas analizadas por expertos.

El planeta enfrenta un nuevo umbral de riesgo para la vida humana a medida que aumentan las temperaturas y la humedad en amplias zonas del globo, según un estudio científico que toma como base observaciones realizadas desde el espacio.
Investigadores advierten que no se trata de un escenario remoto dentro de varios siglos, sino de un proceso que podría concretarse en las próximas décadas si no se corrigen las tendencias de calentamiento global.

Los científicos han puesto el foco en un parámetro conocido como temperatura de bulbo húmedo, que combina la intensidad del calor con la humedad del aire para medir cómo reacciona el cuerpo humano en condiciones ambientales extremas.
Este indicador es crucial porque, por encima de ciertos valores —específicamente alrededor de 35 ºC— las personas, incluso en reposo y saludables, pierden la capacidad de regular su temperatura mediante la sudoración y el organismo corre riesgo de colapsar.
El análisis, que integra modelos climáticos con mediciones satelitales, señala que varias regiones terrestres podrían superar este umbral crítico antes del año 2070 si no se toman medidas significativas para frenar el calentamiento.
Estas condiciones no serían aisladas ni esporádicas, sino que se repetirían con mayor frecuencia y duración, transformando de manera permanente las condiciones de vida en ciertos territorios.

Los especialistas señalan que zonas densamente pobladas del sur de Asia están entre las más vulnerables a cruzar este umbral de habitabilidad en las próximas décadas, lo que implicaría olas de calor letales que podrían hacer extremadamente difícil para millones de personas permanecer en sus lugares de origen.
Además de Asia, otras áreas como partes del Medio Oriente y sectores de América del Sur también muestran proyecciones preocupantes. En estos lugares, la combinación de altas temperaturas con altos niveles de humedad y una urbanización sin un adecuado diseño climático agrava el impacto ambiental y social.
Entre las causas que potencian este avance del calor extremo, los expertos destacan la deforestación, la expansión urbana desordenada y la explotación intensiva de recursos naturales.
Estas prácticas no solo elevan las temperaturas locales al eliminar la vegetación que regula el clima, sino que también intensifican el efecto de “islas de calor” en las ciudades, donde las construcciones absorben y liberan calor de manera más intensa.
Según los investigadores, sin cambios profundos en la forma en que las sociedades gestionan sus ecosistemas y su crecimiento urbano, algunas regiones podrían alcanzar condiciones críticas mucho antes de lo proyectado originalmente.
Esto no significa que el planeta entero se volverá inhóspito de golpe, pero sí que mapas de habitabilidad humana podrían requerir ajustes significativos en pocas décadas.

Aunque el panorama que describen los científicos es serio, no se considera irreversible. La reducción drástica de emisiones de gases de efecto invernadero, la protección de bosques y humedales, y la planificación urbana con enfoque climático pueden retrasar o incluso evitar que las zonas más amenazadas crucen ese punto de no retorno.
En este sentido, las decisiones que se tomen en los próximos años serán clave para preservar la posibilidad de vivir en muchas partes del planeta.