La noche del martes 21 al miércoles 22 de abril tendrá una cita especial para quienes miran el cielo: las Líridas, una de las lluvias de meteoros más antiguas registradas, alcanzarán su mejor momento de observación en 2026 con un escenario favorable por la escasa interferencia lunar.
Cuándo y desde dónde se podrá ver la lluvia de meteoros Líridas este abril
Después del largo bache de grandes lluvias de meteoros del calendario astronómico, las Líridas vuelven a asomar en abril y este año llegan con una ventaja clave: la Luna no arruinará la observación en la franja más favorable, por lo que la noche del martes 21 al miércoles 22 de abril aparece como la mejor ventana para intentar verlas, incluso desde el hemisferio sur, aunque con menor intensidad.

El fenómeno se produce cada año cuando la Tierra atraviesa restos de polvo y pequeños fragmentos dejados por el cometa C/1861 G1 Thatcher. Al ingresar a la atmósfera, esas partículas se encienden y generan los destellos que desde la superficie se perciben como “estrellas fugaces”.
La actividad de las Líridas no se limita a una sola noche: distintas guías la ubican activa entre mediados y fines de abril. Pero el tramo más rendidor de este año se concentra alrededor del 21 y 22 de abril, con un pico global que distintas referencias sitúan entre esas fechas y, en algunos husos horarios, en la noche del 22 al 23.

Cuándo mirar
La recomendación más repetida por los sitios especializados es simple: salir a mirar después de la medianoche y seguir hasta antes del amanecer. En ese tramo, el radiante de la lluvia —el punto del cielo desde donde parecen salir los meteoros— está más alto y mejora la chance de detectar destellos.
Además, este año la Luna juega a favor. EarthSky destacó que la madrugada del 22 tendrá un cielo oscuro y prácticamente libre de interferencia lunar, mientras que la American Meteor Society marcó para la noche pico una iluminación lunar moderada, del 27%, bastante menos problemática que en otras temporadas.
Aunque las Líridas son tradicionalmente más agradecidas para el hemisferio norte, también pueden verse desde el sur. La diferencia es que desde estas latitudes suelen ofrecer menos meteoros por hora, por lo que la paciencia y la calidad del cielo pasan a ser todavía más decisivas.
En cuanto a la intensidad, conviene no prometer una tormenta de luces. Sky & Telescope habla de una tasa típica de entre 10 y 20 meteoros por hora, mientras que la AMS recuerda que, bajo condiciones ideales y con el radiante bien alto, la tasa zenital horaria teórica puede llegar a 100. En la práctica, el número real para un observador común suele ser bastante menor.

Cómo verla
Para aprovechar la lluvia no hace falta telescopio ni binoculares: alcanza con un lugar oscuro, lejos de la contaminación lumínica, y una vista amplia del cielo. Las Líridas se observan mejor a ojo desnudo, porque los meteoros pueden aparecer en cualquier sector y no necesariamente en el punto del radiante.
La referencia celeste de esta lluvia está en la constelación de Lyra, cerca de la brillante estrella Vega. De todos modos, los especialistas aclaran que no es indispensable ubicarla con precisión: lo importante es mirar hacia arriba con campo abierto y sostener la observación varios minutos.

Las Líridas, además, tienen un atractivo extra: suelen ofrecer meteoros rápidos y, de vez en cuando, bolas de fuego más brillantes que el promedio. No es lo más frecuente, pero sí uno de los rasgos que mantienen viva la expectativa en cada nueva edición.
La lluvia arrastra también un peso histórico singular. NASA la define como una de las lluvias de meteoros más antiguas conocidas, con registros de observación que se remontan a unos 2.700 años, hasta el 687 antes de Cristo en crónicas chinas.
Para Argentina, el dato central es menos épico y más práctico: si el cielo acompaña, la mejor apuesta será la madrugada del miércoles 22, en un sitio oscuro y con horizonte amplio. No hará falta instrumental; sí tiempo, abrigo y algo de suerte para que una de las lluvias más veteranas del calendario vuelva a dejar su marca sobre el cielo de abril.









