El siglo XX estuvo marcado por fenómenos climáticos, algunos extremos. Inundaciones y bajantes tuvieron lugar en distintos momentos del pasado en la ciudad de Santa Fe y la región. En los primeros años del 1900 una impactante crecida desbordó al río Paraná, un episodio que hasta la actualidad se recuerda.
Inundaciones del siglo XX en Santa Fe: las fotos que muestran la fuerza del río
Las crecientes que dejaron una marca en la capital provincial, vistas a través de imágenes y recortes de El Litoral. De la recordada de 1905 a la de 1982/3, que se “cargó” al Puente Colgante.


La gran creciente de 1905 dejó huellas en el macrocentro capitalino. Imágenes que se atesoran en el archivo de El Litoral muestran el agua en las calles empedradas de la época.

“Cuyas aguas invadieron parte de la zona urbana y de los suburbios de la ciudad, ocasionando grandes perjuicios y trastornos que los poderes públicos, aunados en altruistas propósitos lograron remediar en lo posible, facilitando alojamiento y recursos a todas aquellas familias que tuvieron que abandonar sus viviendas”, describió El Litoral en una crónica de 1925.

Chau al Parque Oroño
La crecida del 66 mantuvo en vilo a la población. Defensas poco efectivas y la voracidad de un río que creció y mucho dejaron daños irreversibles en el borde Este de la ciudad. El sector que más sufrió fue el Parque Oroño, a tal punto que lo destrozó casi por completo. Nunca más lo recuperaron y quedó en la memoria de los vecinos y en los archivos de fotografías.
Otro que la pasó feo con esta crecida fue el Puente Colgante. A modo de aviso de lo que vendría en 1983, el agua hizo tambalear la estructura del viaducto santafesino. La salvación del emblema de la capital provincial fue dinamitar parte de los caminos cercanos, para provocar una salida rápida del río que crecía.

“Oscuras camionetas militares cruzan despaciosamente por el puente desierto. Son los únicos vehículos que pasan por allí. Oficiales, suboficiales y soldados marchan silenciosos. Van a destruir para evitar más destrucciones. Extraña paradoja”, relataba un artículo de la época.
“Minutos después, tremendas explosiones sacuden el silencio de la noche y vuelan por los aires pedazos de pavimento y montones de tierra de lo que fue el terraplén de la ruta 168”, seguía.
“Un leve viento sopla del este trae ‘olor a agua’ y se mueve por entre el encordado del puente, produciendo un sonido alucinante Dos cigarrillos caen al río y al morir su lumbre, al tocar la superficie. pareciera como si la penumbra se acentuara. Hay angustia...”, agregaba.

“Se desplomó”
Las situaciones vividas a principios de siglo XX se repitieron casi sobre el final del centenio. En 1982 y 83, la capital santafesina sufrió otra de las crecidas más importantes que se tenga memoria.
A modo de ejemplo sirve un recorte de El Litoral de febrero del 83. “El viento que corría ayer encrespaba las aguas de la laguna Setúbal, que con un cielo plomizo parecía anticipar presagios poco favorables para el futuro de la Avda. costanera, donde hay lugares deteriorados, como en la zona cruzada por la aerosilla”, contó El Litoral.

“Allí han cedido algunos sectores de la primera línea y se perciben claramente los daños por la última onda de crecida. La amenaza está latente sobre el hermoso paseo sobre cuyo costado oeste se alzan edificaciones de gran categoría”, agregaba el citado artículo.
Sin dudas que la imagen que guardan los santafesinos es la caída de parte del Puente Colgante. Esa triste secuencia ocurrió a finales de septiembre del 83. “Se desplomó”, describió El Litoral y puso en su tapa la fotografía que nadie quería ver.
“El viejo puente, todo un símbolo, se desplomó en su estructura, o columna del sector este (El Pozo), en tanto que corría igual riesgo la columna del sector oeste. Cabe destacar que a través del puente corría la tubería del agua que llegaba desde Colastiné hasta la planta potabilizadora de Obras Sanitarias, en barrio Candioti”, publicó el diario ese día.

15 años después
Entre fines de 1997 y principios del 98, otra vez se combinaron los fenómenos climáticos que tuvieron una consecuencia conocida para los santafesinos: lluvia y crecidas, la capital “bajo agua”.
El Litoral siguió de cerca aquellos acontecimientos, sin descuidar el panorama provincial. Fotos del centro norte santafesino daban cuenta de la crudeza de la situación.

“Los 43 grados de sensación térmica de ayer hacían presagiar lluvias y tormentas que finalmente llegaron y ocasionaron un sinnúmero de problemas en la ciudad y en el interior provincial. Entre las 18.15 del lunes y las 12.30 de hoy, cayeron sobre Santa Fe alrededor de 140 milímetros que provocaron inundaciones”, destacó el vespertino.











