Durante décadas, la identidad religiosa argentina parecía una certeza difícil de discutir. Ser argentino era, para una amplia mayoría, ser católico. Las iglesias marcaban el ritmo de las celebraciones familiares, las escuelas confesionales tenían una presencia central en la educación y las festividades religiosas formaban parte del calendario cultural del país.
Uno de cada cuatro argentinos no se identifica con ninguna religión
Un estudio de la Universidad de Buenos Aires revela que el catolicismo sigue siendo mayoritario, pero ya no ocupa el lugar dominante que tuvo durante gran parte del siglo XX. Las personas sin filiación religiosa se consolidan como el segundo grupo del país. El fenómeno también interpela a Santa Fe, una provincia de fuerte tradición católica que observa cambios culturales y generacionales similares a los del resto de la Argentina.

Sin embargo, esa realidad está cambiando de manera acelerada.
Un nuevo informe elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR), dependiente del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, muestra que el país atraviesa una profunda transformación de su mapa religioso. Aunque el catolicismo continúa siendo la religión predominante, con el 57,7% de adhesión, la cifra está muy lejos del 90% registrado en el Censo Nacional de 1960.
La principal novedad es que las personas sin filiación religiosa —es decir, quienes afirman no tener religión, junto con agnósticos y ateos— alcanzan el 22,4% de la población y se convierten en el segundo grupo más numeroso del país, por encima de todas las demás confesiones organizadas.
Los evangélicos, por su parte, representan el 17,4% y consolidan una tendencia de crecimiento sostenido observada desde hace varias décadas.
Evolución de la identidad religiosa en Argentina
Porcentaje de población según filiación religiosa (2008-2026)
Un cambio que también interpela a Santa Fe
La provincia de Santa Fe mantiene una fuerte tradición católica. La ciudad capital es sede de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, cuenta con una extensa red de parroquias, colegios confesionales y organizaciones vinculadas a la Iglesia, mientras que celebraciones como la fiesta de Guadalupe convocan cada año a decenas de miles de fieles.

Sin embargo, los datos nacionales sugieren que incluso en territorios históricamente asociados al catolicismo se están produciendo transformaciones profundas.
De hecho, la reciente reforma de la Constitución Provincial, eliminó -entre otros cambios- al catolicismo como religión oficial en Santa Fe.
El informe señala que en el interior del país la identificación católica sigue siendo más fuerte que en el Área Metropolitana de Buenos Aires: alcanza el 59,4% frente al 54,2% del AMBA. Pero esa ventaja no alcanza para revertir una tendencia de largo plazo marcada por la pérdida de centralidad de la Iglesia Católica en la construcción de identidades sociales.
Para una provincia como Santa Fe, donde la presencia institucional de la Iglesia sigue siendo relevante en ámbitos educativos, sociales y comunitarios, el fenómeno plantea interrogantes sobre cómo se transforman las formas de pertenencia, participación y construcción de sentido entre las nuevas generaciones.

"Creer sin pertenecer"
Uno de los conceptos centrales del estudio es el de "creer sin pertenecer".
Los investigadores advierten que el crecimiento de quienes no tienen filiación religiosa no implica necesariamente una desaparición de la espiritualidad. Por el contrario, muchas personas continúan sosteniendo creencias, prácticas o búsquedas trascendentes, aunque ya no se identifican con una institución religiosa específica.

La sociología de la religión utiliza desde hace años esta expresión para describir una tendencia observada en numerosos países occidentales: la persistencia de creencias personales combinada con un progresivo alejamiento de iglesias, templos y estructuras formales.
En otras palabras, disminuye la pertenencia institucional, pero no necesariamente la necesidad de respuestas espirituales o existenciales.
Los jóvenes impulsan la transformación
El trabajo identifica con claridad al principal motor de este cambio: el recambio generacional.
Entre los argentinos de 16 a 29 años, apenas el 44,6% se identifica como católico. Al mismo tiempo, el 31% declara no tener filiación religiosa. Entre los mayores de 50 años ocurre exactamente lo contrario: el catolicismo conserva una posición dominante, con el 69%, mientras que sólo el 12,6% afirma no pertenecer a ninguna religión.
Los autores consideran que estas diferencias no responden a fenómenos coyunturales sino a un proceso estructural que anticipa cómo será la composición religiosa futura de la sociedad argentina.
La situación tiene especial relevancia para ciudades universitarias como Santa Fe, donde conviven miles de estudiantes provenientes de distintos puntos del país y donde las nuevas generaciones suelen actuar como laboratorio de cambios culturales que luego se expanden al conjunto de la sociedad.

Mujeres más religiosas, hombres más alejados
El informe también detecta diferencias significativas según el género.
Las mujeres mantienen una vinculación más fuerte con las instituciones religiosas, especialmente en el ámbito evangélico. El 19,3% de las mujeres se identifica con esa corriente, frente al 15,2% de los hombres.
En sentido inverso, los hombres presentan una tendencia mayor a declararse sin filiación religiosa: 25,7% contra 18,8% de las mujeres.
Los investigadores consideran que estos datos confirman un fenómeno largamente estudiado por las ciencias sociales y conocido como la "feminización de la religiosidad", según el cual las mujeres mantienen mayores niveles de participación y pertenencia religiosa que los varones.
Religión y desigualdad
Otro de los hallazgos relevantes del estudio es la relación entre religión y posición social.
Las iglesias evangélicas tienen una presencia particularmente importante en sectores con menor nivel educativo, donde alcanzan el 22,5% de adhesión. Los investigadores vinculan este fenómeno con el papel que muchas congregaciones desempeñan como espacios de contención social, ayuda comunitaria y acompañamiento cotidiano.

Por el contrario, la no filiación religiosa crece entre quienes poseen niveles educativos medios y altos, donde supera el 27%.
Esta segmentación también puede observarse en numerosos barrios y ciudades santafesinas, donde las iglesias evangélicas han ampliado su presencia territorial durante las últimas décadas, especialmente en sectores populares.

El fin de una Argentina homogénea
La conclusión principal del Barómetro es contundente: Argentina atraviesa una reconfiguración profunda de su campo religioso, caracterizada por una mayor diversidad, una menor centralidad del catolicismo y una creciente diferenciación social de las formas de creer.
Lejos de describir una sociedad cada vez menos interesada por las cuestiones espirituales, el estudio retrata una realidad más compleja: la de una ciudadanía que diversifica sus creencias, redefine sus pertenencias y construye nuevas formas de relación con lo trascendente.
Para Santa Fe, una ciudad atravesada históricamente por la tradición católica pero también por fuertes procesos de modernización educativa, científica y cultural, la investigación ofrece una fotografía valiosa para comprender cómo cambian las identidades en el siglo XXI.
El desafío, sugieren los especialistas, ya no consiste en entender una sociedad organizada alrededor de una única religión dominante, sino en interpretar una Argentina cada vez más plural, diversa y fragmentada en sus modos de creer.








