Lo que durante años fueron frías convocatorias judiciales con descripciones de edad, estado de salud y características generales, hoy comenzó a transformarse en otra cosa: historias contadas en primera persona. Voces, miradas, sonrisas, sueños y deseos de adolescentes que esperan, quizás desde hace demasiado tiempo, que alguien decida convertirse en su familia.
El Ruaga apuesta a las historias para encontrar familias: ya son cinco los adolescentes que se animaron a contar su sueño de ser adoptados
La nueva modalidad de convocatoria se impone y apela a provocar empatía con los niños, niñas y adolescentes alojados en residencias. Los videos se vuelven virales y aumentaron las inscripciones de personas en condiciones de adoptar. Tres adolescentes esperan en Vera por sus familias.

Esa es la estrategia que viene impulsando el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaga) de Santa Fe y que, a juzgar por los resultados, empieza a cambiar el modo en que la sociedad se acerca a la adopción de niños, niñas y adolescentes con mayores dificultades para encontrar un hogar.

En los últimos días, el organismo publicó tres nuevos videos en sus redes sociales con historias de adolescentes que buscan una familia: Clara, Juan y Maia. Con ellos, ya son cinco las convocatorias audiovisuales difundidas bajo esta modalidad, una herramienta que busca generar empatía y ponerle rostro, voz e identidad a quienes esperan una oportunidad.
La iniciativa comenzó con Nata (14 años), cuya historia tuvo un desenlace feliz: luego de que el video se viralizara y conmoviera a miles de personas, el adolescente encontró una familia y hoy transita su proceso de vinculación adoptiva.
La segunda protagonista fue Bere, cuya convocatoria también tuvo una enorme repercusión pública y despertó el interés de una gran cantidad de personas que manifestaron su voluntad de conocer más sobre su situación.
Ahora se suman tres nuevos adolescentes que, con enorme valentía, aceptaron compartir parte de su historia frente a una cámara para pedir algo tan simple y tan profundo como una familia. Esta vez, los tres hablan de espaldas a la cámara. Y las tres convocatorias provienen del Juzgado de Familia de la ciudad de Vera, con colaboración del RUAGA.
Clara tiene 12 años y está esperando una familia que la acompañe con paciencia, respeto y mucho amor. En el video cuenta que va a séptimo grado y que entre sus favoritos están el color verde, el arroz y el fútbol. “Me gustaría salir a caminar con mi familia a mirar ropa” y “que me cuiden y me quieran”. Su búsqueda se enmarca en la Convocatoria Pública Nro 87/25.
Juan tiene 13 años y sueña con crecer en una familia. Estudia en la escuela agrotécnica y le gusta hacer la huerta y ver a los animales. También le gusta “leer libros y salir al campo a respirar aire”, cuenta en el video, y dice que quiere una familia para que lo ayuden a estudiar “y que nos cuidemos entre todos”. Su búsqueda se enmarca en la Convocatoria Pública Nro 63/25.
Por último aparece la historia de Maia, de 14 años, quien hoy espera la oportunidad de construir nuevos vínculos en un entorno familiar que la acompañe con compromiso y amor. “Me gusta escuchar música, tocar la guitarra, ir a la biblioteca, leer y hacer pilates”, se define. “No busco una familia en particular, sino una que me quiera”. Para más información hay que enviar un correo electrónico a [email protected] con sus datos de contacto, indicando en el asunto: CP: 28/25.
Humanizar las convocatorias
Durante años, las convocatorias públicas para adopción consistieron en comunicados oficiales donde predominaban los datos objetivos: edades, condiciones de salud, escolaridad o vínculos familiares. Aunque necesarios desde el punto de vista legal, esos textos difícilmente lograban transmitir quién era realmente cada niño o adolescente.
Los videos cambiaron esa lógica.
En ellos aparecen los propios chicos hablando de sus gustos, de las actividades que disfrutan, de sus sueños, de aquello que imaginan cuando piensan en una familia. El foco deja de estar en el expediente para ponerse en la persona.
El resultado fue inmediato. Las publicaciones comenzaron a multiplicarse en redes sociales, alcanzaron miles de reproducciones y generaron un nivel de interacción inédito para este tipo de convocatorias.
Un cambio que ya muestra resultados
El caso de Nata se convirtió en el ejemplo más contundente de la eficacia de esta modalidad.

Su historia conmovió a miles de usuarios y terminó con el anuncio más esperado: la adolescente había encontrado una familia dispuesta a iniciar el proceso de adopción.
Después llegó Bere. Su video volvió a viralizarse y despertó una importante cantidad de consultas e inscripciones de personas interesadas en conocer su situación, demostrando que la estrategia no había sido un hecho aislado.
Con la difusión de tres nuevas historias, el Ruaga busca ahora ampliar ese impacto y seguir acercando a la sociedad la realidad de cientos de niños, niñas y adolescentes que permanecen en dispositivos de cuidado esperando una oportunidad.
La mayor dificultad: encontrar familias para adolescentes
Desde hace años, el principal desafío del sistema de adopción no pasa por conseguir familias para bebés o niños pequeños, sino por hallar personas dispuestas a adoptar adolescentes, grupos de hermanos o chicos con alguna condición de salud. Hoy son 142 quienes esperan por una familia.
La enorme mayoría de los aspirantes manifiesta preferencia por niños de corta edad, mientras que quienes superan los 12 años suelen permanecer largos períodos institucionalizados.
Precisamente por eso, el Ruaga decidió modificar el enfoque de las convocatorias.
En lugar de presentar únicamente datos administrativos, eligió mostrar quiénes son esos adolescentes, qué les gusta hacer, cuáles son sus proyectos y cómo imaginan la familia que esperan desde hace años.
Más personas interesadas en adoptar
La repercusión de las primeras historias también tuvo otro efecto positivo.
Según informó el propio organismo en oportunidades anteriores, la visibilidad alcanzada por los videos derivó en un incremento de consultas e inscripciones de personas interesadas en iniciar un proyecto adoptivo.
Ese crecimiento coincide además con otro cambio importante implementado este año por la provincia.
Inscripción completamente digital
En el marco del proceso de modernización del Estado santafesino, desde mayo la inscripción al Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos pasó a realizarse exclusivamente de manera online.
Quienes deseen iniciar el trámite pueden hacerlo entre el 1 y el 10 de cada mes, ingresando a la plataforma TIMBO, donde deben completar el formulario correspondiente y adjuntar la documentación requerida a través del apartado Atención Virtual – Trámites – Inscripción RUAGA.
Desde el Gobierno provincial señalaron que la digitalización busca agilizar los procedimientos, facilitar el acceso desde cualquier punto de Santa Fe y brindar mayor transparencia a todo el proceso.
Mientras tanto, los videos siguen sumando reproducciones y compartidos. Detrás de cada uno no hay una campaña publicitaria ni una estrategia de comunicación convencional. Hay adolescentes que, después de años de espera, encontraron una manera distinta de decirle a la sociedad quiénes son.
Y, sobre todo, de pedir que alguien los elija para dejar de esperar.








