El cohete Starship de SpaceX realizó un nuevo vuelo experimental que recorrió gran parte del planeta y permitió a la compañía obtener información clave para sus futuros proyectos espaciales. Durante la misión, la nave logró liberar 20 satélites Starlink de última generación antes de completar un amerizaje controlado en el Océano Índico.
Starship completó otra prueba y la NASA sigue sus progresos rumbo a la Luna
La nave de SpaceX realizó un nuevo vuelo experimental y permitió obtener información clave sobre su rendimiento, el escudo térmico y los próximos desafíos espaciales.

La prueba fue seguida con atención por la NASA, ya que el desarrollo de Starship es considerado fundamental para las próximas misiones tripuladas hacia la Luna, incluido el programa Artemis.
Nuevos avances técnicos
La nave, de 124 metros de altura, despegó desde las instalaciones de SpaceX ubicadas en el sur de Texas. El recorrido se extendió durante aproximadamente una hora y terminó con un descenso controlado sobre el Océano Índico.

Tras el final de la maniobra, Starship permaneció flotando en posición vertical mientras continuaba la transmisión de SpaceX, un momento que generó celebraciones entre los trabajadores presentes en la base de lanzamiento.
Durante la misión, la nave desplegó 20 satélites Starlink, que realizaron sus pruebas antes de volver a ingresar en la atmósfera. Según la compañía, los dispositivos tuvieron unos minutos para intercambiar información mediante comunicación láser y radio antes de completar su trayectoria.
Datos del escudo térmico
Uno de los principales objetivos del ensayo fue analizar el comportamiento del escudo térmico durante la reentrada, una de las etapas más complejas para lograr que el vehículo sea completamente reutilizable.
Elon Musk destacó especialmente la información obtenida mediante sensores instalados en la nave, además de los datos recopilados por cámaras incorporadas en algunos satélites Starlink liberados durante la misión.

Como parte del experimento, SpaceX utilizó losetas térmicas con diferentes características para evaluar su resistencia ante las condiciones extremas del regreso a la Tierra. La empresa también informó que pudo comunicarse con los satélites y descargar la información registrada.
La compañía consideró que esta fue la mejor reentrada lograda por Starship hasta el momento, ya que la nave mantuvo su estructura y permaneció estable después de descender sobre el océano.
Qué salió mejor respecto a pruebas anteriores
El vuelo número 13 de Starship y el segundo de este año en la versión V3 permitió recopilar nuevos datos, aunque tanto el propulsor como la nave terminaron en el mar y no pudieron ser recuperados.

A diferencia de ensayos anteriores, la nave consiguió completar una fase final más controlada. Starship quedó suspendida en posición vertical sobre el Océano Índico, a más de 16.000 kilómetros del lugar de lanzamiento, antes de hundirse.
En el despegue, todos los motores funcionaron correctamente luego de que SpaceX reemplazara seis de los 33 motores de la primera etapa tras problemas registrados previamente. Sin embargo, el propulsor no logró realizar un regreso controlado y terminó cayendo en el Golfo de México.









