Ni la lluvia ni el frío lograron desalentar la participación. El jueves por la noche, el Centro Cultural y de Estudios DEMOS fue escenario de una charla sobre un tema que preocupa cada vez más a personas, empresas e instituciones: las estafas digitales.
"Es más barato vulnerar a una persona que a un sistema": las claves detrás del auge de las estafas digitales
Especialistas en seguridad informática analizaron el crecimiento de los fraudes digitales, las nuevas amenazas vinculadas a la inteligencia artificial y las herramientas que pueden ayudar a proteger datos personales y empresariales. La actividad se realizó en DEMOS y convocó a un público interesado en comprender uno de los delitos que más crece en la actualidad.

La actividad, titulada “Estafas Digitales: claves para proteger tus datos personales y los de tu empresa”, se desarrolló en el marco del ciclo “Código Abierto”, un espacio impulsado por DEMOS para promover la reflexión sobre tecnología, innovación y los desafíos de la sociedad digital.

La frase que abrió el encuentro marcó el tono de la jornada: “En Santa Fe se realizan siete denuncias diarias por fraudes digitales”. A partir de ese dato, los especialistas Maximiliano Macedo y Marcelo Temperini desplegaron una exposición que combinó estadísticas, experiencias concretas y recomendaciones prácticas para evitar caer en las trampas que se esconden detrás de una pantalla.
Dos referentes
Macedo y Temperini son fundadores de AsegurarTe, una empresa santafesina especializada en seguridad de la información que desde 2008 brinda asesoramiento técnico y legal a organizaciones públicas y privadas en materia de protección de datos, evidencia digital y gestión de incidentes informáticos.

Ambos participan activamente en espacios académicos y de capacitación vinculados a la ciberseguridad. Mientras Macedo desarrolla tareas relacionadas con la informática forense y la seguridad informática, Temperini es abogado especializado en derecho informático y ciberdelincuencia, una referencia habitual en debates sobre delitos digitales, regulación tecnológica y protección de datos personales.
Con una modalidad abierta al intercambio, los expositores invitaron al público a compartir experiencias y consultas, lo que permitió que la charla avanzara desde situaciones cotidianas hasta ataques complejos desarrollados por organizaciones criminales especializadas.
Impacto de la pandemia
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el análisis del crecimiento exponencial de los delitos informáticos durante los últimos años.

Tomando como referencia estadísticas de la Unidad Fiscal Especializada en Cibercrimen de la Nación, los especialistas mostraron cómo las denuncias pasaron de 2.581 registros antes de la pandemia a 22.364 durante 2021, iniciando una tendencia ascendente que continúa hasta la actualidad.
Según explicaron, el fenómeno está estrechamente vinculado con la acelerada digitalización que atravesaron empresas, organismos y usuarios particulares durante el aislamiento sanitario.

“Muchas empresas comenzaron a digitalizarse de manera no planificada”, señalaron. En ese contexto proliferaron los ataques conocidos como ransomware, mediante los cuales los delincuentes secuestran información crítica y exigen pagos, generalmente en criptomonedas, para devolver el acceso a los datos.
Aquellos episodios afectaron tanto a organismos públicos como a compañías privadas y pusieron en evidencia la necesidad de invertir en seguridad informática y capacitación.
IA y nuevos riesgos
Aunque las organizaciones mejoraron sus mecanismos de protección y respaldo de información, los especialistas advirtieron que el escenario sigue cambiando.
La inteligencia artificial aparece hoy como una herramienta que también puede ser utilizada por organizaciones criminales para perfeccionar engaños, automatizar ataques o generar comunicaciones cada vez más convincentes.

A ello se suma la enorme cantidad de datos personales que circulan en bases filtradas (leakeadas) o expuestas en internet, información que puede ser utilizada para construir maniobras fraudulentas altamente personalizadas.
Para ilustrar la magnitud del problema, los expositores mostraron en la pantalla una noticia de El Litoral de 2023 en la que se exhibe un estudio realizado por la Universidad Nacional del Litoral que reflejaba que la mitad de los santafesinos había sido víctima de una estafa digital o conocía a alguien que había atravesado una situación similar.
El eslabón más vulnerable
A lo largo de toda la charla hubo una idea que se repitió una y otra vez: la tecnología suele ser más difícil de vulnerar que las personas.
“Es mucho más barato vulnerar la seguridad humana que la seguridad técnica”, resumieron.

La frase sintetiza buena parte de las estrategias utilizadas por los ciberdelincuentes. Muchas veces no necesitan romper complejos sistemas de protección; alcanza con convencer a una persona para que entregue una contraseña, comparta un código de verificación (Token) o revele información sensible durante una llamada telefónica aparentemente inofensiva.
En ese contexto aparecieron conceptos como phishing, smishing, vishing o pretexting, términos que describen distintas modalidades de engaño utilizadas para obtener datos personales o financieros.
Cómo reducir riesgos
Entre las recomendaciones más importantes figuraron el uso de contraseñas robustas, el cifrado de dispositivos y la activación del doble factor de autenticación, especialmente en cuentas de correo electrónico y servicios sensibles.

Sin embargo, los especialistas reconocieron que existe una tensión permanente entre seguridad y comodidad. Cuantas más barreras de protección se incorporan, más pasos deben realizar los usuarios para operar en plataformas digitales.
Esa realidad también alcanza a empresas y entidades financieras, que muchas veces priorizan experiencias ágiles para sus clientes aun cuando ello implique asumir determinados riesgos.
La importancia de denunciar
La charla cerró con la participación de la fiscal de la Oficina de Delitos Informáticos del Ministerio Público de la Acusación, Yanina Tolosa, quien remarcó la importancia de denunciar este tipo de hechos.
Según se explicó durante el encuentro, los delitos digitales presentan una elevada “cifra negra”, es decir, una gran cantidad de casos que nunca llegan a conocimiento de las autoridades. La vergüenza, el desconocimiento o la falta de información sobre dónde acudir suelen ser algunas de las razones.

Por eso, además de promover hábitos seguros en el uso de la tecnología, los organizadores insistieron en la necesidad de reportar las estafas. Las denuncias pueden realizarse en los Centros de Denuncias, en dependencias policiales o a través de la plataforma web del Ministerio Público de la Acusación.
El mensaje final fue tan sencillo como contundente: en un mundo cada vez más digital, la información y la prevención siguen siendo las herramientas más eficaces para mantenerse un paso adelante de quienes buscan aprovecharse de la confianza ajena.










