Rosario podría dar un nuevo paso en materia de salud pública. A casi veinte años de convertirse en una de las ciudades pioneras del país en la creación de ambientes libres de humo, el Concejo Municipal analiza una iniciativa para actualizar la normativa vigente e incorporar de manera explícita a los cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros sistemas electrónicos de administración de nicotina.
Preocupación por el consumo adolescente: impulsan una ley antivapeo en Rosario
Un proyecto presentado en el Concejo Municipal propone extender la prohibición de fumar en espacios cerrados a los cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo. La iniciativa surge en medio de la creciente preocupación por el aumento de su consumo entre adolescentes y contempla restricciones a la venta, la publicidad y el patrocinio, además de fuertes sanciones para infractores y comercios.

El proyecto fue presentado por la concejala Carolina Labayru y propone modificar la ordenanza 8.021, sancionada en 2006, con el objetivo de cerrar el vacío legal generado por la aparición y expansión de estos dispositivos durante los últimos años.

"La normativa debe adaptarse a las nuevas formas de consumo. Si no se puede fumar en un espacio cerrado, tampoco se puede vapear", planteó la edil al defender la iniciativa.
De aprobarse, la prohibición alcanzará a bares, restaurantes, oficinas, comercios, instituciones educativas, espacios culturales, recreativos y cualquier establecimiento cerrado de acceso público, independientemente de que los dispositivos contengan o no nicotina.
El avance de una práctica que preocupa a la salud pública
La propuesta llega en un contexto de creciente alarma por el aumento del consumo de vapeadores entre adolescentes y jóvenes.
Desde el Programa Municipal de Prevención y Control del Tabaquismo vienen advirtiendo sobre la expansión de nuevas formas de consumo de nicotina, entre ellas los cigarrillos electrónicos y las bolsitas saborizadas, productos que suelen comercializarse con aromas y sabores atractivos para los más jóvenes.

"El vapeo se presenta como algo inofensivo o incluso como una ayuda para dejar de fumar, cuando en realidad puede resultar más dañino que el cigarrillo convencional", explicó Alejandra Rigalli, integrante del programa municipal.
La especialista señaló además que la edad de inicio en el consumo de nicotina se redujo considerablemente en los últimos años.

"Cuando visitamos escuelas encontramos chicos de primaria que ya vapean. Son productos que, por sus sabores y presentaciones, no son percibidos como peligrosos", advirtió.
Los fundamentos del proyecto remarcan que el aerosol generado por estos dispositivos no es simplemente vapor de agua. Según se detalla, puede contener nicotina, partículas ultrafinas, metales pesados, compuestos orgánicos volátiles y otras sustancias potencialmente perjudiciales para la salud.
Además, se citan estudios que relacionan el uso de vapeadores con procesos inflamatorios en las vías respiratorias, daños pulmonares y alteraciones en mecanismos vinculados al transporte de oxígeno y la respuesta inmunológica. También se advierte que los adolescentes que utilizan cigarrillos electrónicos presentan mayores probabilidades de convertirse posteriormente en fumadores de tabaco tradicional.
Restricciones a la venta y fuertes multas
La iniciativa no se limita únicamente a prohibir el uso de vapeadores en espacios cerrados.
El texto también establece la prohibición de vender, entregar o distribuir gratuitamente cigarrillos electrónicos, líquidos recargables y dispositivos de vapeo a menores de 18 años. Asimismo, impide su comercialización mediante máquinas expendedoras automáticas y amplía las restricciones existentes en materia de publicidad, promoción, auspicios y patrocinios.

En cuanto a las sanciones, quienes sean detectados fumando o vapeando en lugares donde la práctica esté prohibida podrán recibir multas que van desde los 60 mil hasta cerca de 3 millones de pesos.
Para los comercios o establecimientos que permitan estas conductas, las sanciones podrían ser aún mayores. El proyecto contempla multas de hasta 1.900 unidades fijas, lo que actualmente equivale a unos 4,6 millones de pesos. En casos de reincidencia, también podrían aplicarse clausuras temporarias e incluso la pérdida de la habilitación comercial.
Además, se prevé la actualización de toda la cartelería vinculada a los ambientes libres de humo y el desarrollo de campañas específicas de concientización sobre los riesgos asociados al vapeo.
Una política pionera que busca adaptarse a los nuevos tiempos
La propuesta se apoya en una política sanitaria que Rosario desarrolla desde comienzos de los años 2000.

La ordenanza 8.021, aprobada en julio de 2006, prohibió fumar en todos los espacios cerrados de la ciudad y estableció restricciones a la venta de tabaco a menores, así como limitaciones a la publicidad y al patrocinio de la industria tabacalera.
Aquella legislación convirtió a Rosario en una referencia nacional en la lucha contra el tabaquismo y formó parte de una estrategia más amplia orientada a proteger a los no fumadores, prevenir el inicio del consumo entre los jóvenes y promover tratamientos para dejar de fumar.
Dos décadas después, el desafío parece haber cambiado. Mientras el consumo de cigarrillos tradicionales muestra una tendencia descendente, los vapeadores ganan terreno entre adolescentes y jóvenes. Frente a ese escenario, las autoridades sanitarias consideran necesario actualizar las herramientas regulatorias para evitar que una nueva generación quede atrapada por la adicción a la nicotina.








